Cardenal Mazarino, la virtud de la prudencia politica.

El pueblo francés nunca aceptó de manera definitiva que alguien venido de un país foráneo tuviera en sus manos las riendas del poder galo. En efecto, Alejandro Dumas inicia Veinte años después con la siguiente reflexión de un descorazonado -pero siempre perspicaz- Mazarino:

-¡Extranjero! -decía para sí-. ¡Italiano! ¡No saben salir de ahí! Con esa palabra han asesinado, han ahorcado y hecho pedazos a Concini, y, si yo los dejase, me asesinarían, me ahorcarían, me despedazarían también de igual modo, a pesar de no haberles causado nunca otro mal que el de tenerlos sujetos, tal vez con alguna violencia. ¡Insensatos!, no comprenden que su amigo no es este italiano que habla mal el francés, sino los que saben decirles palabras buenas y seductoras con el más puro acento parisiense.

https://apuntesdelechuza.wordpress.com/2015/02/03/cardenal-mazarino-la-virtud-de-la-prudencia-politica/

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