DESENMASCARANDO A LA IZQUIERDA GLOBALISTA, 1ª PARTE: DISIDENCIA BAJO CONTROL

 

Siguiendo con el proceder habitual del blog, que es el de hacer de “antena de repetición” de informaciones (o contra-informaciones, si se quiere) que circulan por la Red al margen de los medios oficiales -“oficiales” tanto por estar al servicio del Poder como por su grado de militarización-, me detengo hoy en una fuente “de tercera mano”, puesto que llegué a la original a través de su replicación en No morir idiota, página cuya introducción al artículo es tan precisa que la mantengo como inmejorable prólogo. Hela aquí, seguida de la demoledora entrada que resume:

“En esta impresionante investigación del blog LA VERDAD OCULTA , que no deja dudas al respecto, podemos descubrir el gigantesco y poderoso entramado que une las supuestas revoluciones espontáneas con una red profesional de ingeniería social, organizada al dedillo por expertos en “social engineering”, formados en las más elitistas universidades, apoyados desde la ONU y las embajadas de los EEUU y financiados por el multimillonario SOROS”.

Resumen:

1. El 15M fue un experimento, la llamada SPANISH REVOLUTION, como ya denunciamos en este blog en el mismo momento en que estaba teniendo lugar.

2. De ahí, los expertos en acampadas volaron a Nueva York para dirigir el OCCUPY WALL STREET.

3. Están en relación con las REVOLUCIONES DE COLORES, en particular el OTPOR serbio.

4. Apoyan, con campañas de intoxicación, de un cinismo vomitivo, al EUROMAIDAN y lo que ha sido un golpe de Estado contra el gobierno legal de Ucrania.

5. Apoyan también a las grotescas despelotadas del FEMEN y del PUSSY RIOT.

6. Y, por supuesto, apoyan en todo a la política invasora de los EEUU y la OTAN en Ucrania, Libia y Siria.

Y, cómo no, los nombres que aparecen son Vlad Teichberg, NIkky Schiller, Bernard Henri-Levy… qué casualidad!

LÉAN, LÉAN, más claro, imposible.

Cuando surgieron los movimientos del 15M y Occupy Wall Street, parecía como si la izquierda antiimperialista hubiese olvidado de pronto que aquellos mismos medios “alternativos” que en ese momento estaban prestando todo su apoyo y cobertura mediática al movimiento indignado habían guardado pocos meses antes un más que sospechoso silencio acerca de la estrecha conexión entre la denominada “primavera árabe” y la orquestación por parte de la CIA y el gobierno de EEUU de la desestabilización de Oriente Próximo mediante el uso de ONGs y las redes sociales, en lo que en aquel momento empezaba a conocerse como una nueva generación de “revoluciones de colores”, una estrategia que ya había ocasionado fecundos resultados en los Balcanes y Europa del Este diez años atrás.

En realidad, los argumentos en favor de ese olvido “premeditado” eran tan claros como simples: si el 15M y Occupy Wall Street eran movimientos sociales que se identificaban claramente con la izquierda más antisistema y antiimperialista, entonces era de cajón que tanto el apoyo como la cobertura mediática ofrecida por medios “alternativos” como el Huffington Post, Adbusters o Global Voices a los indignados que acampaban en la plaza Sol y en el Zuccotti Park, no eran sino la indiscutible confirmación de que tales medios, a pesar de todo, seguían manteniendo su compromiso con los valores clásicos de la izquierda.

Pero tras la invasión de Libia y la desestabilización de Siria, si algo bueno ha tenido el conflicto de Ucrania es que ha servido para que finalmente podamos poner a cada uno en su lugar. Porque cuando a alguien supuestamente “progre” se le sorprende manteniendo su apoyo a un golpe de Estado de claro corte fascista como el de Kiev en 2014, entonces se hace evidente que no se trata de una ceguera fruto de la desinformación, sino que estamos ante un manipulador nato. Así, a medios como a el País o a periodistas como Santiago Alba Rico se les ha caído su careta progre mostrando su verdadera faceta al servicio del imperialismo, dado su público e incondicional apoyo tanto al Euromaidán como al gobierno golpista y fascista que sobrevino después. Pero como vamos a mostrar en este artículo, el problema es que los “infiltrados” dentro de la izquierda antiimperialista son más, muchos más de los que en un principio podríamos imaginar.

Al mismo tiempo que ocurría esto, comenzó a surgir un nuevo paradigma dentro de la izquierda que, como veremos, no es menos erróneo: éste ha consisitido en dividir las revoluciones del siglo XXI en “buenas” y “malas”. Así, los movimientos del 15M y Occupy Wall Street se corresponderían con las revoluciones “buenas”, “espontáneas”, y que por supuesto todavía hoy representan la vertiente más en auge de una izquierda antiimperialista que aún tiene mucho que decir en el siglo XXI. En cambio, en el otro extremo se hallarían los movimientos revolucionarios “malos”, “no espontáneos”, que serían el producto de la mano negra de EEUU en su versión más agresiva e imperialista: los movimientos de Euromaidán, Venezuela o Hong Kong serían ejemplos de esta categoría.

Uno de los responsables directos de que semejante paradigma haya triunfado, además de la consabida propaganda occidental, es el sectarismo un tanto acrítico que es típico de la izquierda, lo que lleva a muchos de sus miembros a apoyar a uno u otro bando movido más por sus prejuicios, producto de sus inclinaciones ideológicas, que de una reflexión madurada y de un análisis concreto y coherente de los hechos.

Por todo ello es muy necesario, incluso indispensable, que abandonemos por una vez los clichés ideológicos que gobiernan nuestra psique, y que constituyen un hándicap que suelen aprovechar muy bien los poderes globalistas que manipulan nuestra conciencia, y empecemos a someter a crítica los hechos a través de la lógica y el sentido común. Quizá sólo así podramos descubrir que detrás de las anomalías que veníamos detectando en un amplio sector de la izquierda antiimperialista, y a las que no quisimos prestar la suficiente atención en su debido momento, se esconden claves reveladoras que una vez sopesadas y asimiladas en toda su dimensión, supondrán un cambio radical a nuestra comprensión de la situación actual del mundo.

Así que empecemos a desenmascarar a estos agentes del Imperialismo, para conocer quién es quién en esta Historia. Empecemos nuestra andadura en la génesis de uno de los pilares básicos de la izquierda contemporánea: el movimiento Occupy Wall Street.

SOMBRAS SOBRE ZUCCOTTI PARK: EL ORÍGEN DE OCCUPY WALL STREET

Desde el 13 de agosto al 10 de septiembre de 2011, asistí a los encuentros de la Asamblea General de Nueva York (AGNY) en el parque de Tompkins Square, en Manhattan. (…) Fui, por tanto, testigo de la prehistoria de Occupy Wall Street, aunque reconozco que fue más por curiosidad que por convicción.

Así relata el investigador del movimiento Occupy Wall Steet Jeffrey Lawrence su experiencia vivida de primera mano en un artículo sobre los orígenes de este fenómeno social titulado “Las raíces internacionales del 99 %”. La tesis que sostiene este testigo de excepción es que, en contra de la versión difundida por los medios sobre que OWS surgió a través de una “inspiración indirecta” que movió a cientos de estadounidenses a emular de manera espontánea el movimiento 15M de España, en realidad fueron activistas extranjeros, y muy especialmente los españoles, quienes viajaron hasta Nueva York con el objetivo expreso de plantar la semilla de un movimiento revolucionario similar al de los indignados:

Hay muchas percepciones falsas sobre la historia del movimiento Occupy en EE.UU. Desde los primeros días de Occupy Wall Street, cuando la periodista del New York Times Gina Belafonte se refirió al campamento de Zuccotti Park como “la protesta política convertida en espectáculo”, los medios masivos norteamericanos presentaron al Occupy como un hatajo de individuos insatisfechos y con dificultades para encontrar un propósito en sus vidas. Al mismo tiempo, los simpatizantes del movimiento a menudo han dado una versión sobre sus orígenes que gira en torno a las actividades de un grupo de organizadores americanos que consiguieron de alguna manera capturar la imaginación pública. Este texto propone una narrativa diferente: la historia de cómo un grupo de extranjeros que trajeron tácticas y experiencias de movimientos sociales recientes en otros países articularon algunas de las ideas más persuasivas y de las prácticas más duraderas que iban a surgir del movimiento Occupy Wall Street.

La historia estándar de Occupy Wall Street en los Estados Unidos es que la izquierda americana fue capaz finalmente de promover un movimiento colectivo para combatir los abusos de las élites político-financieras, en la estela de la crisis económica de 2008. Incluso los artículos que han reconocido las conexiones internacionales de Occupy normalmente las han caracterizado en términos de inspiración indirecta de los movimientos sociales de 2011 en Egipto, Grecia, España y otros lugares.

Sin embargo, lo que yo vi en estos encuentros y lo que he sido capaz de reconstruir estudiando los primeros documentos de la Asamblea General de NYC, es que cerca de un 40 o 50 % de los participantes en las asambleas de agosto y septiembre de 2011 provenían de lugares que no eran Estados Unidos: España, Brasil, Irán, Grecia, Armenia, Japón, India, Palestina, Argentina, Rusia e Italia, además de la nación Choctaw y Puerto Rico. Solamente un artículo aparecido en los medios durante el primer mes de Occupy Wall Street se enfocaba parcialmente en las raíces internacionales del movimiento, “Cómo empezó realmente Occupy Wall Street”, publicado por Andy Kroll en la revista Mother Jones el día 17 de octubre. Bajo mi punto de vista, su provocadora pero legítima afirmación de que los participantes extranjeros eran al menos tan importantes como los americanos en la organización de Occupy Wall Street, no fue tomada en serio en ningún otro lugar.

Lo más sorprendente, quizá, sea el modo en el que destacados intelectuales de la izquierda, y muchos del movimiento mismo, comenzaron a ensayar ese relato de la inspiración indirecta, y no la participación directa, una vez que Occupy se extendió por el mundo. Al contrario de lo que uno esperaría, los principales teóricos académicos de Occupy se han basado en gran medida en la versión mediática de los orígenes del movimiento, aunque hayan dado más relevancia al impulso internacional del movimiento, frente al nacional, e idealizado lo que la prensa ha tendido a demonizar.

Me inquietó que el académico y teórico político norteamericano Michael Hardt hablase de las “continuidades invisibles” de los nuevos movimientos sociales durante una charla sobre “El derecho a los comunes” en la Universidad de Princeton en noviembre de 2012, como si Occupy solo se pudiera conectar con Madrid y Atenas mediante una analogía. En su ahora famosa “Declaración” de mayo del 2012, Hardt y Antonio Negri emplean un lenguaje metafórico casi idéntico al de los medios de comunicación masivos para describir los movimientos sociales de 2011: las acampadas “se inspiraron en” las revueltas, los ocupadores de Wall Street “tomaron el relevo” de los indignados europeos, y los manifestantes de todo el mundo “reconocieron la resonancia”. En su empeño por atribuir los movimientos alrededor del mundo a una “multitud” horizontal, sin rostro ni nombre, Hardt y Negri no parecen contemplar la posibilidad de que alguno de esos manifestantes hubieran tomado un avión. ¿Los historiadores materialistas no dan ninguna importancia al hecho de que la participación de extranjeros en estos movimientos no fue sólo virtual sino también presencial?

Lo que más me llamó la atención de estas declaraciones por parte de alguien que presenció in situ los orígenes de este movimiento de protesta es cuando se refiere al reducido grupo de extranjeros que iniciaron las primeras acampadas de OWS: “trajeron tácticas y experiencias de movimientos sociales recientes en otros países, y articularon algunas de las ideas más persuasivas y de las prácticas más duraderas que iban a surgir del movimiento Occupy.” Y es que queriéndolo o no, lo cierto es que Jeffrey nos hace una descripción bastante aproximada de una especie de variante de una de las ONG más influyentes en los movimientos revolucionarios de los últimos quince años, considerada como una “máquina de exportar revoluciones”: me refiero a la organización serbia OTPOR/CANVAS.

Pero nos ocuparemos de OTPOR y sus conexiones con el movimiento Occupy más adelante. Baste por ahora señalar que al parecer, la “versión oficial” que hasta ahora nos han contado los medios sobre el gérmen de OWS no encaja demasiado con la versión que nos relata uno de sus testigos presenciales, lo que arroja una sombra de duda sobre la supuesta “espontaneidad” que los medios han intentado otorgar a este movimiento desde el principio.

Una mano “española” mueve los hilos de las revueltas indignadas en Wall Street. Se trata de Vlad Teichberg, un ex broker de 38 años, hijo de disidentes rusos y casado con una madrileña, Nikki.

De esta manera arranca el artículo del diario Libertad Digital sobre el movimiento Occupy Wall Street publicado el 11 de noviembre de 2011 titulado “Un ex- broker casado con una española lidera a los indignados de Occupy Wall Street. El artículo continúa:

El diario francés Le Figaro le define como un hombre de “aspecto un poco descuidado”, con un “tono exaltado”, propio de los “revolucionarios”, que, sin embargo, está acostumbrado a las buenas costumbres de los intelectuales educados en la prestigiosa (y cara) Universidad de Princeton.

Vlad Teichberg, profesional de las “fashion-revolutions”

Se define como un indignado “global”. Quizá por ello cruzó el charco para estar en el epicentro de las protestas en España, la Puerta de Sol de Madrid para trasladar el movimiento 15-M a EEUU.

Así que según este artículo, y a pesar de todo lo que se ha dicho sobre este movimiento, contaba con “líderes” que viajaron desde España hasta Nueva York con la misión nada disimilada de plantar frente a Wall Street la semilla de un movimiento social muy similar al del 15M.

Pero, ¿quiénes son realmente Vlad Teichberg y su esposa española Nikki?

Según el investigador ruso Daniel Estulin, logró dar con él en febrero de 2011:

Yo conozco a Vlad Teichberg, que vino a mediados de febrero y dijo que en mayo habría una revolución en España. Éste, que salió en muchos medios de comunicación, iba de indignado, pero es un genio informático y matemático que trabaja para grandes empresas de Wall Street como JP Morgan diseñando programas informáticos para que ganen más dinero en la Bolsa. Vive en un loft de Nueva York construido por Frank Wright, de 250m2, y por el que paga 37.000 dólares al mes. Yo estuve en el palacete que tenía alquilado en la calle Pez de Madrid, donde tenía medio millón de dólares sólo en ordenadores y 100.000 dólares en cableado. Cuando lo desenmascaré en mi programa de radio recibí un SMS en mi teléfono ocho segundos después en el que me decía ‘te estoy oyendo desde Nueva York’.

¿Quién nombró portavoz al triste éste?

No sabemos hasta qué punto el testimonio del excéntrico Estulin puede ser cierto o tratarse de un cúmulo de exageraciones, pero la realidad es que la descripción que hace sobre el estudio de trabajo donde opera Teichberg es muy similar al del Newyorker: “El estudio es un derroche de cables pegados a las paredes, cubos de cargadores de baterías, y los ordenadores portátiles en todas partes.”

Al parecer, Teichberg habría crecido su infancia en una familia judía emigrada de Rusia que huyó a Estados Unidos por motivos políticos, lo que habría motivado a generar un ambiente familiar muy propicio para la rusofobia.

Según su propia versión, Teichberg abandonó a los 20 años su acomodada vida como bróker sin escrúpulos y genio informático para dedicarse al “activismo y la lucha por la justicia social.” Las casualidades de la vida lo llevaron a vivir muy de cerca los sucesos de las revueltas árabes, y más tarde lo condujeron hasta los eventos del 15M, donde conoció a su actual esposa, la española Nikky Schiller.

Curiosamente, el canal de noticias 20 minutos en su artículo dedicado a los “indignados de Nueva York” presenta a Nikky como “coordinadora del Media Center de Nueva York” y afirma lo siguiente:

Nikky Schiller es una de ellas. Esta artista multidisciplinar madrileña –excoordinadora de Audiovisual del 15-M y coordinadora del canal Global Revolution– aterrizó en Nueva York los últimos días de agosto para colaborar en la logística del movimiento. “Los españoles realizamos una gran labor de organización y estructura, a través de la experiencia adquirida o la divulgación del texto Roll Up: Cómo cocinar una Revolución Pacífica” (más bien “efímera”, nota del “blogger”).

Vlad y Nikky, informáticos mediáticos

Ya me dirán ustedes cómo se puede “cocinar” algo que se supone es completamente espontáneo … En fin, se trata de esa clase de contradicciones que jamás podremos resolver. Lo importante es hacer notar que de Sol hasta Nueva York no viajaron sólo activistas dispuestos a montar un “pollo” en pleno corazón de La Gran Manzana, sino también gente muy preperada en el asunto de las telecomunicaciones y la logística, casi como si se tratara de un equipo multidisciplinar.

Nada más aterrizar en Nueva York, Vlad Teichberg y su esposa Nikky se embarcaron en un proyecto llamado Global Revolution TV. En una entrevista a Democracy Now!, Teichberg afirmó que:

“Este proyecto se inició oficialmente con el comienzo de la ocupación de Nueva York, aunque las versiones similares de este proyecto se han hecho en el pasado para otras acciones y revueltas”, dice Teichberg. “La gente piensa de Occupy Wall Street como como una revolución americana. Tiene sus raíces, sin embargo, en la primavera árabe. Obviamente se ha inspirado un montón de cosas. Y tiene raíces directas en la revolución española.”

¡Y tan directas! Como confiesa Teichberg más adelante al hablar sobre su presencia durante el 15M:

Me pasó que llegué allí justo antes de que empezara. Llegué a España tres semanas antes del inicio de la revolución española, así que tuve la oportunidad de participar en todo el proceso desde el principio.

¡Vaya, miren qué oportuno! Es como si las revoluciones le persiguieran a uno allá donde va. A veces el azar te lleva a Madrid en el momento perfecto, para encontrar a la chica perfecta, lo que al final desemboca en un “espontáneo” viaje a Nueva York y la creación de Global Revolution, una plataforma hecha por y para “los indignados globales“.

Más adelante, Vlad Teichberg nos habla de su “transformación psicológica”:

Para mí, la transformación filosófica fue básicamente toda la filosofía globalización que estaba siendo empujada en la década de mediados de los 90, que en última instancia haría igualar al mundo, resultó ser defectuosa debido a la eficiacia de las multinacionales. Hacia finales de los 90, quiero decir, creo que mucha gente llegó a la misma conclusión: la globalización en realidad estaba haciendo más daño que bien, y había más desigualdad en el mundo. Y por finales de los 90 ‘, fue muy, muy claro que ese era el caso. Y ahí es más o menos cuando empecé a cambiar de ser un defensor de esta forma de mirar al mundo a lo Ayn Rand.

Es decir, que desde siempre Vlad Teichberg ha sido un globalista confeso, sólo que se dió cuenta a última hora que su enfoque a lo “Ayn Raid” (por lo demás, una filósofa nacida del fabianismo, minarquista y rusófoba) no iba por buen camino. Eso según sus palabras, claro está.

Dice Global Revolution TV en su apartado “about us” que:

Global Revolution le ofrece una cobertura de video stream en directo de los periodistas independientes sobre el terreno de las protestas no violentas en todo el mundo.

No sé qué pensará Global Revolution al respecto, pero entre esas “revueltas no violentas” yo no añadiría al Euromaidán, en dónde la extrema violencia por parte de los manifestantes de ideología próxima al fascismo fue la protagonista en buena parte de su desarrollo. Sorprende, por tanto, observar los tweets de Global Revolution en los que muestran un inusitado apoyo y cobertura a este sangriento golpe de estado.

Pero la cosa no acaba ahí. Podemos ingresar en la cuenta de twitter de Nikky Schiller, la esposa madrileña de Teichberg, y co- fundadora de Global Revolution TV, y encontraremos tweets como este: “Los estudiantes rusos envian en un video- mensaje su apoyo a los ucranianos y les dicen “Perdonadnos”.

O por ejemplo, aquí, parece que Nikky está mucho más interesada en socavar al Kremlin que en el “Save Donbass People“…

“Escalofriantemente Soviético. Detenido un tártaro de Crimea sin haber cometido ningún crimen”. Pues va a ser que para nuestra amiga Nikky, el único genocidio en Ucrania es el del pueblo tártaro de Crimea …

Y efectivamente, un poco más abajo nos encontramos con el siguiente post: “#Crimea # Limpieza étnica: Último y deseperado intento por salvar a los tártaros de Crimea“.

Y qué hay de la masacre de Odessa, donde indefensos civiles fueron asesinados a manos de los nacionalistas ucranianos, o del #SaveDonbassPeople, Nikky? Nada, ni una palabra por parte de estos “progres globalistos“. Lo que sí se deja ver en sus tweets es un odio acérrimo hacia Putin y hacia todo lo que tenga que ver con Rusia, por ejemplo aquí enlazando a un documental(1) que muestra a los terroristas/yihadistas chechenos como “luchadores por la libertad” y a Putin como a un genocida represor:

O por ejemplo aquí, promocionando un documental presentado en Nuevo York con un título bien elocuente: “Putin. Guerra“.

Y si tenemos alguna duda de qué opina Nikky Schiller sobre el papel de Rusia en el conficto sirio, podemos asomarnos a este post: “Putin bombardeando Siria no es la solución. La solución es una zona de exclusión aérea”

Así que aquí tenemos a nuestra “progre y revolucionaria” Nikky sumándose al carro de peticiones que abogan por una zona de exclusión aérea en Siria, algo que ya ha sido expresado por la flor y nata del establishment, desde Jeff Bush hasta Hillary Clinton …

¿Y qué decir de la opinión de Nikky sobre Siria? Pues imagino que se lo podrán imaginar: Assad es un dictador genocida y lo de Siria fue una “espontánea y pacífica revolución popular” (quizá de esas a las que tanto te gusta admitir que se pueden “cocinar”, ¿verdad, Nikky?).

En resumidas cuentas: aquí tenemos el vivo ejemplo de personas con oscuros intereses que fueron clave en el origen del movimiento Occupy Wall Street, un par de “globalistos” que se las dan de “ultraprogres revolucionarios“, y cuyo guión de “buenos y malos” sobre Libia, Siria o Ucrania encaja sospechosamente como un guante con el que preconiza Washington, la OTAN y los poderes globalistas.

La pregunta es: ¿se trata de una casualidad?

KALLE LASN Y ADBUSTERS

Podríamos situar el otro vórtice del germen inicial de Occupy Wall Street en la revista cultural canadiense Adbusters. Su director es el lituano Kalle Lasn. Él y su revista fueron los primeros en crear el hastag #OccupyWallStreet y en convocar la primera gran manifestación multitudinaria en Nueva York.

Como explica el artículo de The Guardian “Kalle Lasn: el hombre que inspiró al movimiento Occupy“, este lituano “es también el órgano que inventó el concepto de Occupy Wall Street, y Lasn es el hombre que primero registró el movimiento en una página web.” Más aún, en otra de sus entrevistas admite que él esperaba que en sus convocatorias los manifestantes emulasen a los indignados de la plaza Sol de Madrid:

En esa misma revista se hace una pequeña descripción biográfica de este líder de la izquierda contracultural norteamericana:

Nació en Estonia mientras Europa se desangraba enfrentada en la Segunda Guerra Mundial. Sobrevivió de milagro al epílogo Nazi. Malvivió su infancia en un campo de refugiados en la Alemania Oriental.

Consiguió escapar de su destino y se instaló en Austria. Allí estudió y, con apenas 20 años, emigró a Japón donde montó una empresa de investigación de mercados. Ahorró y se mudó a Canadá, donde editó una decena de publicaciones hasta que, en 1989, fundó AdBusters, una revista que se ha convertido en la biblia de la contracultura.

Lo primero que nos choca es que su juventud parece más la de un adolescente desesperado por huir del comunismo que de un joven comprometido con los valores de la izquierda (síndrome de Ayn Rand). Pero lo que resulta más revelador es la posición que su revista Adbusters, supuestamente “antisistema”, mantiene con respecto al conflicto de Ucrania. Por ejemplo, el 19 de febrero de 2014, esta revista tomó nada menos que una imagen de salvajes matones fascistas arremetiendo contra los “Berkut” (policía antidisturbios ucraniana) y la tituló: “El meme del año: DEMOCRACIA ESPONTÁNEA“

Por supuesto, Adbusters no se corta un pelo y afirma que en Ucrania se ha producido una“espontánea revolución popular“. Esto se ve claramente en su artículo de junio de 2015 titulado “La Revolución de la Dignidad”.

La revuelta neonazi de Ucrania, convertida en la
propaganda de “Adbusters” en la “revolución de la
dignidad” (Si Eisenstein lo viera …)

Creo que con sólo leer el título, no hace falta explicar que el artículo mencionado se muestra muy favorable al Euromaidán y considera a Rusia como un país agresor (ojito al cameo en el que aparece nada menos que Bernard Henri Levy, o BHL para los amigos).

Pero este no fue, ni mucho menos, el único artículo en el que Adbusters exhibía su rusofobia. Ya en 2010 sacó a la luz una controvertida publicación titulada “Putin, TÚ eres la rata de cloaca” en la que pasa por ser uno de los artículos de enaltecimiento del terrorismo checheno más obsceno de los últimos años. También en 2015 esta revista habló de Putin describiéndolo como un megalómano.

Titular objetivísimo: “Putin, eres una rata de alcantarilla
(obviamente, no se refiere al municipio murciano)

También Adbusters es conocida por su clara tendencia a favor de una “Revolución Global“, su llamamiento a un “Día de la Revolución Mundial” en el aniversario de Occupy, así como sus reitarados “Manifiestos por una Revolución Mundial“, todo muy en la línea de los poderes globalistas … Y también mostrando su colaboración en el movimiento global 15October, del que hablaremos más adelante.

No sé qué pensarán ustedes, pero me parece cuanto menos anómalo que una revista tan crucial en el gérmen del movimiento Occupy muestre tan abiertamente sus simpatías hacia el Euromaidán, hacia el terrorismo checheno y hacia la “indignación global” lo cual nos da una buena idea de por dónde van los tiros con Kalle Lasn y su archiconocida revista contracultural.

La revista “Adbusters” fue la gran promotora
de “Occupy Wall Street”

Pero las sospechas empiezan a convertirse en certezas cuando se descubrió que, según una investigación de la agencia Reuters realizada en 2011, Soros habría estado muy vinculado a la finaciación de esta publicación canadiense. Según Reuters, la revista Adbusters recibió indirectamente 26.000 dólares, apadrinada por el millonario húngaro-estadounidense, que en varias ocasiones manifestó su respaldo a las protestas de Occupy Wall Street. Por si fuera poco, y para rematar cualquier posibilidad de duda, Adbusters recibe financiación directa de la Fundación Tides, la cual fue creada por el propio George Soros.

Entonces es cuando algunos de los párrafos de esta revista empiezan a cobrar sentido, por ejemplo eneste artículo dedicado a la “la izquierda y la liberación sexual animal“:

La sinceridad es cuantificable. La posibilidad de lograr la liberación financiera, por muy improbable que esta sea, resulta embriagadora. Igualmente, si un movimiento tiene vigencia, sinceridad, honestidad y promete una verdadera liberación, la gente acudirá. Plaza Tahrir.Londres. Siria. Los disturbios de la Copa Stanley en Vancouver. Todos ellos sinceros, independientemente de la causa que les dio origen.

Revolución “espontánea” con los manifestantes mejor equipa-
dos que los antidisturbios. Lo normal, oiga.

Vamos, que según Adbusters las “revoluciones de colores” simplemente no existen, son “levantamientos espontáneos y sinceros” que se manifiestan en países como Túnez, Libia o Siria (del terrorismo subsiguiente, ni una palabra, nota del “blogger”).

Son como píldoras en forma de mensaje subliminal que se van suministrando al lector sin que éste se de cuenta.

Andrei Konokov
(Fuente: https://laverdadocultablog.wordpress.com/: visto en http://nomoriridiota.blogspot.com.es/)

(1).- Nota del blogger: el documental ha sido retirado de YouTube en la versión que la señora Schiller promociona, dejando el enlace de Twitter con un feo “agujero” en su lugar, pero para los lectores francoparlantes -o los capaces de leer los subtítulos en ruso- facilito otro enlace que he podido localizar:

Fuente: http://astillasderealidad.blogspot.de/2015/11/desenmascarando-la-izquierda-globalista.html

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