Deberes III. Vocabulario Legal Importante.

Nombre

El nombre es la designación exclusiva que corresponde a cada persona.

Perreau lo define como “el termino que sirve para designar a las personas de una manera habitual”.

El nombre permite, por si sólo o con otras circunstancias, la identificación de cada persona en relación con las demás. El hombre constituye un valor en lo jurídico, en lo económico y en lo social; importa, por tanto, que esa unidad valiosa aparezca al solo enunciado de una palabra sin equívoco ni confusión posibles.

Caracteres: como atribuido de la persona que es, el nombre presenta los siguientes caracteres:

1) es necesario, en cuanto toda persona debe tener un nombre; 2)
es único, en cuanto nadie puede tener más de una denominación;
3) es inalienable, en cuanto el nombre ésta fuera del comercio y, por ende, no es susceptible de enajenación, ni de renuncia; 4) es inembargable, por la misma consideración precedente; 5) es imprescriptible, en cuanto no se adquiere ni se pierde por el solo transcurso del tiempo, aunque en ocasiones el uso puede ser un factor computable en concurrencia con otros, para coadyuvar a la adquisición: así, el uso del apellido del guardador por un niño

abandonado; 6) es inmutable, en cuanto nadie puede cambiar voluntariamente de denominación:

el cambio sólo procede cuando la modificación del estado civil lo autoriza, Ver Gr., El matrimonio de la mujer, la adopción, etcétera; efectivamente, el nombre y apellido no podrán ser cambiados ni modificados sino por resolución judicial, cuando mediaren justos motivos (así, en la Argentina, según la ley 18248); 7) en indivisible, en cuanto la persona tiene el derecho y el deber de llevar un mismo nombre frente a todos.

Evolución histórica: en la antigüedad, cada individuo tenía un nombre propio que no transmitía a sus hijos:

así, Saúl, David, Salomón, Daniel, Ciro, asurbanipal, nabucodonosor, sesostris, ptolomeo, etcétera. Pero la densidad creciente de los pueblos y la conveniencia de mostrar en el nombre de algún modo la familia a que la persona pertenece, hizo abandonar ese sistema inorganico e individualista.

En Roma, el nombre estaba integrado por varios elementos: 1) el praenomen, o designación individual de la persona; 2) el nomen o nomen gentilitium o designación propia de la gens o familia; 3) el cognomen, comenzando a usar al final de la república, era una designación de una rama de la primitiva gens. Así, el general romano públic Cornelio escipion, llevaba una denominación integrada por el prenomen o nombre individual (públic), por el nomen (Cornelio), que correspondía a la gens Cornelia y por el
cognomen (escipion), que pertenecía a la rama de los escipiones de aquella gens.

Principio de inmutabilidad: el nombre es un derecho-deber de identidad, de donde se sigue el carácter inmutable que le corresponde. Siendo un atributo de la persona, no se concibe que el nombre de esta que ha de identificarla en la sociedad pueda experimentar variaciones susceptibles de introducir equívocos en el ambiente social, lo que importa desvirtuar la función identificadora del nombre.

No obstante, se ha emitido la opinión apoyada por alguna decisiónjudicial, según la cual el individuo estaría en libertad para variar su nombre desde que ello no está prohibido y la constitución le garantiza que no será privado de lo que la ley no prohiba.

Según este punto de vista, el cambio de nombres solo resultaría indirectamente prohibido cuando se lo utilízase como un medio para cometer delitos.

Esta opinión ha sido abandonada por ser ruinosa para la institución del nombre en su función esencial de identificación de las personas.

Palabra o vocablo que se apropia o se da a una persona o cosa, a fin de diferenciarla y distinguirla de las demás. | rama, nombradía, celebridad, reputación, crédito. | Poder o autoridad en virtud de los cuales se obra. | Apodo, alias. | COLECTIVO. El que designa a los socios de una compañía colectiva ya los no comanditarios de las sociedades en comandita. | COMERCIAL. El que sirve para diferenciar al comerciante en su tráfico. | El que distingue a una casa o empresa de comercio, o un establecimiento agrícola o fabril. | PROPIO, El que designa específicamente a una persona: como el nombre de pila entre los diferentes individuos de una familia. | PROPIO (EN). También a nombre propio. Se expresa que el interesado en un negocio jurídico es el mismo que obra; es decir, que no es su representante, apoderado o mandatario; sino que actúa o contrata por sí y para sí. | SUPUESTO. El simulado, el que no constituye el verdadero de una persona, sea o no el de otra.

Nombre civil

Derecho Civil

«Medio de individualización e identificación de las personas que lo distingue de las demás».

La necesidad de designación e individualización de las personas es antigua, aunque no tan ancestral como se pretende. En las organizaciones sociales primitivas, el nombre va referido al grupo entero, correspondiéndose con el actual pronombre o nombre gentilicio. Pero ya el Derecho romano conoció un régimen bastante completo respecto del nombre, al diferenciar: prenomen o nombre propio; gentilitium o designación respecto de la gens; cognomen, para designar las diversas ramas de una misma gens y, en fin, agnomen o designación individualizante, derivada de algún hecho honroso o notorio, que podían usar algunos patricios.

No obstante lo dicho, la relevancia del nombre comienza a destacarse durante el siglo XII, dice PLANIOL, tomándose los apellidos de las cualidades físicas, morales o de la dedicación de los individuos. Al parecer, la nomenclatura surge de la práctica caballeresca de coraza y yelmo, que, por impedir reconocer a quien se encuentra cubierto, hizo surgir la heráldica e identificación externas, fenómeno que se generalizó posteriormente (FERRARA).

En la doctrina se discute la adscripción del nombre, que unos refieren al Derecho de propiedad, por exclusivo y erga omnes, encaje dificultado por sus caracteres de inalienable e intransmisible, por lo que poco susceptible de sometimiento a la autonomía privada. Por ello alcanza predicado su consideración como derecho de la personalidad. Así concebido, se señalan como caracteres:

a) Ser imprescriptible, pues ni se pierde por no uso ni se adquiere por usucapión.

b) Irrenunciable, por quedar sustraído a la autonomía de la voluntad.

c) Erga omnes, pues se ampara frente a cualquiera que pretenda desconocerle o perjudicarle.

d) Sin perjuicio de su posibilidad de cambio, queda sujeto a un criterio de inmutabilidad, por no entorpecerse su función identificadora.

Se adquiere el nombre por atribución inicial de quienes ejercen la patria potestad o tutela o por quienes hagan la declaración ante el encargado de Registro Civil. Respecto del apellido, se adquiere por filiación, concesiónjudicial (causada) y designación (expósitos).

Como derecho de la personalidad, el nombre goza de las defensas propias de ésta, en concreto, mediante la impugnación que puede realizar el titular de un nombre cuando el mismo se usa por tercero ilegítimamente, y la reclamación concebida como afirmación del derecho al nombre frente a quien pretende desconocerlo.

Igual que el nombre, es dable aplicar lo dicho al seudónimo, excepto, mutatis mutandis, respecto de la adquisición, que suele ser por asunción voluntaria o adscripción (V. persona; estado civil).

El nombre civil, que es el término o la expresión que sirve para designar a las personas de una manera habitual, ha seguido en su evolución los progresos y las renovadas necesidades de la vida social. Sin embargo, la materia del nombre careció a través del tiempo de una regulación legal especifica y fue tradicionalmente regida por los usos y costumbres de los diferentes pueblos.

El nombre civil, en especial el apellido, no sólo es un distintivo para individualizar a las personas físicas, sino que constituye un patrimonio moral que los mayores transmiten a sus descendientes. Permite, por si sólo, la identificación de cada persona en relación con los demás y por lo tanto, asume jurídicamente el carácter de un atributo de la personalidad, juntamente con la capacidad, el domicilio, el estado y el patrimonio. Así, el nombre civil es
necesario, irrenunciable, único inembargable, imprescriptible e inmutable.

Nombre y apellido

(Derecho Civil) Vocablos que sirven para designar a una persona.
Apellido, o nombre patronímico (también designado por nombre de familia): elemento del nombre que, atribuido a causa de la afiliación, llevan todos los miembros de una misma familia.
Nombre de pila: elemento del nombre que permite distinguir a cada uno de los miembros de una misma familia.

Obligación

[DCiv] Relación jurídica entre dos o más personas por la cual una de las partes, acreedor, puede compeler a la otra, deudor, a llevar a cabo una prestación. El CC señala que las obligaciones consisten en dar, hacer o no hacer algo (art. 1.088). Las obligaciones tienen tres elementos básicos: el sujeto, el objeto (que ha de ser lícito, posible y determinado) y el vínculo. El CC establece como fuentes de las obligaciones la ley, los contratos, y los actos y omisiones ilícitos.
CC, Libro IV Vease Prestación.

(Derecho Civil) En sentido lato, vínculode derecho entre dos o más personas en virtud del cual una de las partes, el acreedor, puede constreñir a la otra, el deudor, a realizar una prestación (dar, hacer o no hacer). V. Prestación.
En sentido estricto, sinónimo de deuda (la obligación es el reverso del crédito). V. Crédito, Deuda, Derecho personal, Obligación por la deuda.
(Derecho Comercial) Títulonegociable emitido por una sociedad de capitales que toma en préstamo un capital importante, por
lo común a largo término, y que divide su deuda en un gran número de cupones.
Cada obligatario se encuentra en la situación de un prestamista, titular de un crédito que produce un interés.
La obligación se diferencia de la acción en que generalmente asegura una renta fija con independencia de los resultados del ejercicio y no confiere a su titular derecho a participar en la gestión de la sociedad, sino a ser consultado en ciertos casos excepcionales (modificación del objeto o de la forma de la sociedad, fusión, o escisión).

1) Vocablo que deriva del latín obligatio:

ob, “en torno” y ligare, “ligar”; es decir, “ligar alrededor”.

En derecho privado, vínculojurídico por el cual una o varias personas determinadas están obligadas a dar, hacer o no hacer algo respecto de otra u otras personas, en virtud de un contrato, cuasicontrato, hechos ilícitos o la ley en esquemas más restringido, podríamos decir con Camus que la obligación es “el vínculojurídico entre personas determinadas, por el cual una de ellas (deudor) se encuentra compelida respecto de otra (acreedor) a la realización de una prestación, siendo responsable, si deja de cumplirla, con su patrimonio“, o con Arias Ramos, que es “una relación jurídica en virtud de la cual una persona (acreedor) tiene la facultad de exigir
de otra (deudor) un determinado comportamiento positivo o negativo (prestación), la responsabilidad de cuyo cumplimiento afectara, en último termino, a su patrimonio“.

Según la clásica definición de Justiniano, la obligación es el vínculojurídico que nos apremia o constriñe a pagar a otro alguna cosa. Con mayor rigor científico, podemos decir que es el vínculo establecido entre dos personas (o grupos de personas), por el cual una de ellas puede exigir de la otra la entrega de una cosa, o el cumplimiento de un servicio o de una abstención.

Toda obligación presenta, por tanto, un aspecto activo: un poder o facultad de exigir algo; y uno pasivo: un deber de dar, hacer o no hacer. No se trata de conceptos distintos sino de aspectos diferentes de un concepto unitario, que es la obligación. Son el anverso y reverso de una misma medalla, pues no se puede concebir un crédito sin deuda y viceversa.

En el lenguaje común-aunque impropiamente desde el punto de vista de la técnica jurídica– se llama también obligación el objeto o prestación debida, en otras palabras, la deuda.

En el derecho comercial se llaman obligaciones los títulos emitidos por las sociedadesanónimas para documentar deudas contraídas a fin de aportar capitales a la entidad.

2) distinción entre deuda y responsabilidad.

El análisis del aspecto pasivo de la obligación, ha permitido a la doctrina alemana formular un distingo entre deuda y responsabilidad, que son dos momentos sucesivos en la situación to, el deber de cumplimiento, que nace junto con la obligación. El segundo es la responsabilidad, que sobreviene después del incumplimiento de la obligación.

Cuando ha ocurrido el cumplimiento, el acreedor puede ejecutar los bienes del deudor para hacer efectiva esa responsabilidad, pues este responde con su patrimonio del pago de sus deudas.

Ordinariamente, dice larenz, la responsabilidad sigue a la deuda como la sombra al cuerpo: pero hay una hipótesis excepcional de deuda sin responsabilidad; tal es el caso de obligaciones naturales: la deuda existe, pero el acreedor no puede exigir su pago. Hay también deudas con responsabilidad limitada:

el deudor no responde ya con todo su patrimonio, sino con una
parte de el; tal es, por ejemplo, la situación del heredero beneficiario respecto de las deudas contraídas por el causante.

Por último, se citan algunos casos de responsabilidad sin deudas; tal sería el caso del fiador, que responde por las deudas del afianzado o del adquirente de un bien hipotecado, que responde con el bien en caso de incumplimiento de su antecesor en el dominio; o del principal que responde por la culpa de su dependiente. Empero, creemos que en ninguno de estos casos puede decirse que no haya deuda. Es verdad que en todos ellos el deudorprincipal es un tercero; pero también es deudor el fiador, el adquirente del bien o el principal.

Es una deuda voluntaria o legalmente asumida y no porque tenga carácter subsidiario deja de serlo. En suma, creemos que puede concebirse deuda sin responsabilidad, pero no responsabilidad sin deudo.

3) antecedentes históricos. Las nociones que hoy se dan de la obligación no difieren sustancialmente de la que aparece en las institutas de Justiniano:

obligatio est juris vinculum quo necessitate adstringimur alicujus solvende rei secundum nostrae civitatis jura.

En el primitivo derecho romano la obligación era considerada como un vínculo estrictamente personal que acordaba al acreedor poderes efectivos sobre la persona del deudor. El derecho del acreedor tenía bastante parecido con el derecho de propiedad, solo
que no se ejercía sobre una cosa, sino sobre la persona del deudor, que más que sujeto pasivo de la relación jurídica era conceptuado objeto de ella. Por eso, cuando el deudor no cumplía la prestación debida, era pasible del procedimiento de la manus injectio, por la cual el acreedor era autorizado por el pretor para poner la mano sobre aquel con el fin de hacer efectiva su prenda, la pignoris capio. Convertido el deudor en cosa del acreedor, podía este privarlo de libertad para hacerle trabajar en su favor, y aun venderlo del otro lado del tiber. Todavía la ley de las xii tablas permitía que si varios acreedores ejercían simultáneamente sus derechos se distribuyeran el cuerpo del deudor, in partis secano.

Un rigor tan inhumano no podía perdurar. La ley paetelia papiria, del año 428 de la fundación de Roma impidió que se esclavizara al deudor, por lo que Tito Livio la llama aurora de una nueva libertad para los plebeyos.

Desde entonces, el acreedor solo pudo requerir del deudor la presentación de servicios para imputarlos al pago de la deuda, pero este, por la ley vallia, estaba exento de la manus del acreedor.

Por tanto, el derecho del acreedor se traducía en una agresiónpatrimonial:

eran los bienes del deudor y no su cuerpo, lo que respaldaba el pago de la deuda.

En el derecho moderno, la evolución ha quedado enteramente completada.

La obligación ha dejado de ser como lo era en su origen un vínculo personalísimo para pasar a ser, preeminentemente, un valor

económico. Lo que se ampara no es la sujeción de la persona la intangibilidad y efectividad del valor patrimonial que la obligación representa.

Objeto de un contrato

Es aquel de las obligaciones que hace nacer ese contrato. También se dice de las obligaciones en si mismas que nacen del
contrato:

de dar, de hacer y de no hacer.

Objeto de una obligación

Es lo que se debe (la prestación) por la persona obligada.

Orden

(Procedimiento Civil) El procedimiento de orden se sigue cuando hay que distribuir a acreedores hipotecarios o privilegiados el precio de la venta de un inmueble (venta amigable o por adjudicación), determinando el orden que hay que observar y según la categoría respectiva.

Pagaré

Derecho Mercantil

Título de crédito expresivo de la promesa incondicionada de pagar una cantidad de dinero que contenga las menciones esenciales prescritas en los artículos 94 y 95 LCCH. El pagaré carece de librado y el librador, llamado firmante, del pagaré queda obligado de igual manera que el aceptante de una letra de cambio. Los pagarés emitidos a un plazo desde la vista deben presentarse al firmante para que ponga su «visto» o expresión equivalente en los plazos que señala el artículo 27 LCCH. De negarse el firmante, se elevará protesto.

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/pagar%C3%A9/pagar%C3%A9.htm

Parlamento

(Derecho Constitucional) Io Durante el antiguo régimen, corte soberana de justicia investida de ciertas prerrogativas políticas: encargados de registrar los edictos y las ordenanzas reales, los parlamentos podían rehusar ese registro y formular en esa oportunidad críticas y amonestaciones; de ahí su actitud hostil al rey.
2° Asamblea deliberante que tiene por función votar las leyes y controlar al gobierno. V. Bicamerismo, Monocamerismo.

Órgano representativo que ejerce el poder legislativo. Su origen se remonta a la Constitución estamental medieval, surgida en los siglos XIII y XIV en Castilla, Aragón, Francia e Inglaterra, y que se caracteriza por la polarización del poder político en dos centros: el rey y la asamblea estamental. Ésta debía otorgar su consentimiento y consejo al rey para cada alteración sustancial del derecho, el establecimiento de nuevos tributos y los asuntos excepcionales o ardua negotia regni. Componían las asambleas los melliores et maiores terrae (alto clero y alta nobleza) y las ciudades principales, como centros de agrupación de la burguesía. Con el curso del tiempo, la asamblea estamental adopta, según los países, una configuración bicameral (reuniéndose conjuntamente clero y nobleza en una Cámara, frente a la del tercer estamento, estado llano o «común») o tricurial. Los componentes de la alta Cámara formaban los grupos tradicionalmente privilegiados, contando entre sus privilegios la exención de tributos, lo que explica que no intervinieran en su discusión, siendo éste el origen histórico de la preponderancia financiera de la Cámara baja. A partir de este esquema, el desarrollo fue distinto en los diferentes países: mientras en el continente europeo normalmente el absolutismo monárquico sustituyó a la constitución estamental basada en la dualidad rey/asamblea, en Inglaterra la antigua constitución pervivió, caracterizándose por un claro predominio del Parlamento sobre el rey. Entre los siglos XIV y XVII, los Comunes lograron acceder al poder legislativo; a partir de 1640, se esfuerzan por añadir a sus prerrogativas legislativas el control e incluso orientación de la política nacional. La revolución de 1688 y el Bill of rigths sitúan al monarca bajo la dependencia del Parlamento, negándole el derecho de suspender la ejecución de las leyes y prohibiéndole establecer ningún impuesto o tasa sin el consentimiento de aquél. En los restantes países, las asambleas representativas se restablecen tras la Revolución francesa (primero en Francia, Constitución de 1791), surgiendo como órganos constitucionales destinados a ejercer primordialmente la función legislativa.

Peaje

(Derecho Administrativo) Derecho percibido por la utilización de una obra pública por los particulares, en beneficio de la persona pública o del concesionario que, habiendo construido la obra, está encargado de administrarla.

Derecho Administrativo

El peaje, cuyo origen institucional parece poder remontarse incluso a las civilizaciones egipcia y persa, no siendo tampoco desconocido en tiempos del esplendor romano, del que lo hemos heredado, ha sufrido a lo largo de la historia una notable evolución. En la Edad Media el peaje designaba el tributo que se exigía por el soberano o por el señor feudal a quien se hubiese concedido esa facultad, para que las personas o las mercancías pudiesen transitar por determinados puntos de las vías de comunicación, cruzar un río o un puente, acceder a una ciudad, etc., recibiendo un nombre determinado en función del lugar de paso, así, «pontazgo», portorium… Se configuraba como un mecanismo apto para obtener recursos generales que no eran destinados necesariamente a construir y/o mantener la infraestructura por la que el pago del peaje autorizaba a discurrir; esto es, funcionaba el peaje a modo de verdadera aduana interior. Actualmente, esta figura se concibe como el medio a través del cual, mediante el abono de una cantidad de dinero, los usuarios de algunas obras públicas, fundamentalmente carreteras o puentes, participan en la financiación de su construcción y/o mantenimiento. Es tradicional en nuestro país acudir al peaje como medio de pago al contratistaconcesionario que se compromete a la construcción y/o explotación de una obra de las características de las apuntadas, pues a él es a quien se faculta a cobrarlo de las personas que hagan uso de las mismas. Como muestra señera de lo expuesto, puede traerse a colación lo dispuesto en el art. 14 de la Ley 10/1972, de 10 de mayo, sobre construcción, conservación y explotación de las Autopistas de peaje, en régimen de concesión, que reconoce al concesionario, una vez finalizadas las obras pertinentes, el derecho a percibir de los usuarios por la utilización de las instalaciones viarias, el peaje que corresponda por aplicación de las tarifas aprobadas.

El peaje es la contribución o pago que le concesionario de la obra pública tiene derecho de exigir a los administrados que utilizan esa obra (camino, puente, aeródromo, etcétera). Desde luego, dicho cobro, en su momento y modalidades, no depende de la voluntad o arbitrio del concesionario, sino de lo que se haya establecido ab initio con el estado de formalizarse la concesión: en caso contrario, eso lo determina la Administración pública, ateniéndose a los principios que correspondan en derecho administrativo.

Lógicamente, para que la obra pública sea financiada mediante el sistema de peaje, ha de tratarse de obras destinadas al uso público directo e inmediato: quienes utilicen la obra, pagaran peaje.

En concepto amplio, derecho de tránsito como impuesto por el paso a través de caminos, canales o puentes, realícenlo vehículos, lleven éstos carga o vayan de vacío. | Más propiamente, para deslindar la noción de la de portazgos, pontazgos y barcajes, incluidos en la acepción primera, el derecho que se paga y se cobra, según la situación del sujeto deudor o acreedor, al pasar por caminos ajenos o públicos, tanto las personas como las caballerías que conduzcan, con carga o sin ella.

Perjurio

El perjurio es la situación que se configura cuando una de las partes incurre en falsedad al contestar, bajo juramento, una posición formulada por su adversario. La ley 2, título 7, libro IV de la recopilación castellana, reproducida en la novísima recopilación,

disponía que quien a sabiendas perjuró, “si fuera el actor pierda la causa, y si fuere el reo, sea habido por confeso “.

En general, ya no figura en los códigos penales ni procesales modernos.

Juramento en falso. | Quebrantamiento de lo jurado. | Delito que cometen los testigos y peritos que declaran a sabiendas contra la verdad; y esto por el juramento de veracidad que previamente se les exige.

Permiso

Autorización de un órgano o título necesario para el ejercicio de determinadas actividades o facultades.

Licencia, autorización, consentimiento para hacer o decir. | Vacación o justificada ausencia de los militares. | En la acuñación de monedas, diferencia tolerada entre su ley o peso efectivo y el que exactamente presupone. La diferencia en más se llama en fuerte; y cuando es en menos, en feble.

Pignoración

Acción o efecto de pignorar, prendar o empeñar.
Pignorar Empeñar, prendar.

Pignus

Prenda, en latín. En un principio, en Roma, lo era todo objeto del deudor que, aun sin salir de su patrimonio, garantizaba un crédito.

Voz lat. Prenda, garantía real. En el Derecho Romano lo era todo objeto que, aun no saliendo del patrimonio del deudor, constituía garantía de un crédito, por declaración legal, por convención, por iniciativa del acreedor o por resolución del magistrado.

Póliza

Instrumento en el que se hace constar la totalidad de las condiciones y formalidades de un contrato. Suele, preferentemente, designarse así la póliza de fletamento, de seguro y de empeño.

Por la etimología latina, el vocablo significa promesa. Constituye el Documento probatorio de diversos contratos, mercantiles por lo general. | Libranza u orden para percibir o cobrar alguna suma de dinero. | Guía que declara legítimos ciertos géneros o mercaderías, y por tanto libres del concepto de contrabando. | Sello o timbre suelto con que se satisface el impuesto fiscal correspondiente a algunos documentos. | Pasquín. | Anónimo. | Cartel o anuncio clandestino. | DE FLETAMENTO. Documento acreditativo del contrato de fletamento, necesario para la eficacia del mismo.

Persona

Derecho Canónico

La condición de persona se adquiere en la Iglesia por el bautismo (c. 96 C.I.C.); luego el fundamento es de naturaleza religiosa, lo que no puede admirar siendo como es el Derecho canónico un Derecho confesional. Es el bautismo el que confiere los deberes y derechos propios del cristiano; estos derechos y deberes no pueden interpretarse en un sentido puramente jurídico sino que tienen un contenido más amplio, de significado teologal; la integridad de tales derechos y deberes depende de que la persona esté en comunión eclesial, que todo fiel debe observar (c. 209, 1), y que es en plenitud la «unión a Cristo dentro de la estructura visible de aquella (la Iglesia católica), es decir, por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del régimen eclesiástico» (c. 205).

Por cuanto antecede, cabe afirmar que el hombre se constituye en persona por el bautismo válidamente recibido (cc. 849 y ss.) aun fuera de la Iglesia católica: dice el Concilio Vaticano II que los bautizados válidamente y educados fuera de la Iglesia católica «están en cierta comunión, aunque no perfecta, con la Iglesia católica […] justificados por la fe en el bautismo, quedan incorporados a Cristo y, por tanto, con derecho se honran con el nombre de cristianos y los hijos de la Iglesia católica los reconocen justamente como hermanos en el Señor» (Decreto sobre el ecumenismo, núm. 3). La plenitud en la comunión eclesial la pueden alcanzar los cristianos no católicos abrazando la fe católica -y así recibidos en el seno de la iglesia católica– y la pueden perder los católicos cuando cometen los delitos de apostasía, herejía o cisma (c. 751) u otras infracciones que hayan dado lugar a la imposición legítima de sanciones diversas.

En justa proporción a la limitación de derechos que representa la no plenitud en la comunión eclesial, el vigente C.I.C. de 1983 ha modificado el precedente c. 12 del C.I.C. de 1917 para disponer que «las leyes meramente eclesiásticas obligan a los bautizados en la Iglesia católica y a quienes han sido recibidos en ella» (c. 11; son leyes meramente eclesiásticas las que no son trasunto de un mandato de Derecho divino sino que tienen por fuente única y exclusiva la voluntad del legislador humano eclesiástico; el Derecho divino obliga a todos los hombres cuando se trata de una ley natural y a todos a quienes lo conocen en el caso de las normas divino-positivas o reveladas, como recuerda el c. 748, 1).

Mas cumple subrayar que la condición de persona no se pierde nunca totalmente «pues siempre queda el sujeto dentro de la economía salvífica eclesial, con el derecho de entrar en la plena comunión por el perdón y la recepción en ella (en la comunión eclesial)» (JIMÉNEZ URRESTI).

Son circunstancias modificativas de la personalidad, esto es, del ejercicio de los derechos en la Iglesia, la edad (cc. 97-99), el sexo (v. gr., c. 1.024 que establece que «sólo el varón bautizado recibe válidamente la sagrada ordenación»), el lugar de origen y residencia (cc. 100 y ss.), el parentesco (cc. 108 y ss.) y el rito (cc. 1, 111 y 112).

Persona es-y el concepto es universalmente válido- “todo ente susceptible de adquirir derechos o contraer obligaciones“. Es decir que se define por su aptitud potencial para actuar como titular activo o pasivo de relaciones jurídicas, lo que coincide con la noción de capacidad.

Persona y capacidad son, pues, conceptos que necesariamente se integran y requieren. Toda persona, por el solo hecho de serlo, tiene capacidad, cualquiera fuera la medida en que el ordenamiento se la confiera. Quien es capaz según la ley es persona, aunque la ley no la califique expresamente como tal.

En el concepto expuesto se identifica la noción de persona con la de cualquier ente dotado de la aptitud para la adquisición de derechos.

Pero interesa conocer si esa aptitud que lo constituye al ente en persona no, de alguna calidad esencial existente en el que no es posible desconocer so pena de frustar la libre actuación del hombre y con ello deformar la convivencia humana, o es una vestidura externa que le llega al sujeto por obsequio del ordenamiento jurídico.

En esto se toca una diferencia radical entre la corriente del positivismo jurídico y la del derecho natural conforme al pensamiento tradicional.

Para el positivismo jurídico persona y hombre son realidades diferentes que son captadas por conceptos también diversos:

la expresión persona denota un concepto jurídico construído por el derecho para la obtención de sus propios fines: el concepto hombre alude a una realidad natural, al ser humano. Pero tanto no hay identidad entre ambas expresiones, se dice, que siendo derecho cuanto impone el legislador, cualquiera sea el sentido moral de la imposición, podría investirse con la personalidad a otras realidades naturales diversas del hombre como los animales o los muertos, e históricamente ha habido ordenamientos jurídicos en los que no se ha otorgado la personalidad a vastos sectores de la humanidad, como los esclavos.

En esta línea de pensamiento aparece Kelsen, para quien la personalidad no es sino una impostacion provista gratuitamente por el derecho. La persona, jurídicamente hablando, no es algo concreto y externo al derecho; es simplemente un centro de imputación de normas es una manera de designar unitariamente una pluralidad de normas que estatuyen derechos y deberes.

De ahí que Kelsen pueda sostener que la noción de persona no es esencial para el derecho sino que es un simple expediente de que este se vale para facilitar su exposición y comprensión. Es una concepción similar a la de schiatarella, quien ve en al persona una “colonia de derechos“.

Por la admisión de éstas ideas, como bien se ha dicho, la noción de persona ha quedado disuelta.

Para los juristas partidarios del derecho natural, el derecho no es una creación arbitraria del legislador, sino una disciplina instrumental de la conducta al servicio de los fines humanos. El derecho no es el amo del hombre, sino que, a la inversa, está a su servicio, desde que el hombre y solo el hombre es el protagonista y destinatario del derecho:
“hominum causa omne jus constitutum est”, decían los romanos. De aquí se sigue que el ordenamiento jurídico no puede dejar de
reconocer – adviértase bien, reconocer- en todo hombre la calidad
de persona o sujeto de derechos. Pues siendo el derecho una disciplina no autónoma, sino instrumental y auxiliar al servicio de los fines humanos; siendo regulación de conducta humana en alteridad, enderezada al bien común, no puede dejar de reconocer al hombre, cualquiera sea su condición o raza, el carácter de persona porque si a alguien se negase ese carácter padecería o se frustraría el bien común, que es lo que conviene a todos, y la convivencia resultante no seria propiamente jurídica, sino arbitraria imposición de un sistema infrahumano de vida.

Por tanto, el orden jurídico, para ser verdaderamente tal, exige la calidad de persona en todos los hombres. Es cierto que el derecho se ocupa del hombre en tanto es agente de efectos jurídicos, y desde este punto de vista meramente descriptivo puede aceptarse como acertada la definición legal.

Pero a condición de tener bien presente que el derecho, para responder a su finalidad esencial, no puede dejar de reconocer la personalidad jurídica del hombre.

Contra lo expuesto precedentemente podría argüirse, con la experiencia histórica de los regímenes positivos que admitieron la esclavitud, lo que en teoría significa desconocer al esclavo el carácter de persona del derecho. Pero nunca se trato de una negación radical y absoluta en la vida jurídica. Porque la reprobación moral que suscita en la conciencia del hombre la negación total de derechos a algunos semejantes suyos hizo que por imperio de la costumbre o derecho consuetudinario, que tantas vencer modera la exageración del derecho escrito, se reconocieran a favor de los esclavos algunos derechos, con lo cual se admitió de algún modo, por limitado que fuera, su personalidad. Es decir, que vino a ocurrir una suerte de divorcio y la dogmática jurídica. Así en Roma se seguía afirmando enfáticamente por los textos “servus nullum caput habet”, el siervo no es persona; pero los hechos y hasta algunos textos también, introducian diversas excepciones a esa afirmación, con lo que venían a restarle su significación absoluta, que era intolerable, excepciones que resultaban urgidas por este dato elemental:

el esclavo era también un ser humano, es decir, “algo de naturaleza muy diferente de las cosas”. Por ello se reconocían los vínculos de sangre (cognatio servilis) que originaban impedimentos matrimoniales; es esclavo podía contraer deudas que se consideraban obligaciones naturales; y el derecho consuetudinario, ya en plena contradicción con la regla escrita, reconoció al esclavo como dueño de su peculio, con el cual podía rescatar su libertad.

Esto muestra que los aludidos regímenes históricos de admisión de la esclavitud, aunque muy imperfectos, con todo fueron derecho en la medida en que reconocieron en todos los hombres la calidad de personas para los fines primordiales de la vida.

Especies de personas: los ordenamientos jurídicos reconocen dos especies de personas: 1) las personas de existencia visible; y 2) las personas de existencia ideal y las personas jurídicas.

Caracteres. Los atributos inherentes a la personalidad presentan los siguientes caracteres comunes:

a) necesidad. Los atributos son necesarios en cuanto no puede haber persona alguna que carezca de ellos.

B) unidad. Esto significa que cada persona no puede tener sino un solo atributo del mismo orden: así no puede tener legítimamente
dos nombres, ni ostentar dos estados bajo la misma formalidad (ser hijo de dos padres), ni tener cierta capacidad y carecer de ella al mismo tiempo, ni tener dos domicilios generales o dos patrimonios generales.

Cuando aparentemente ocurrieran estas situaciones el ordenamiento jurídico provee el modo de superar la dificultad precisando cual es el verdadero atributo de la persona.

C) inalienabilidad. Según esto la persona no puede desprenderse de algún atributo suyo transfiriendolo a otro.

Por lo demás, son elementos que no están en el contrato. Las leyes los instituyen imperativamente, por una razón de bien común.

D) imprescriptibilidad. Por consecuencia del carácter precedente, los atributos son imprescriptibles, en cuanto no se ganar o se pierden por el transcurso del tiempo.

8Filosóficamente, substancia individual de naturaleza racional (Boecio). | Naturaleza humana encarnada en un individuo (Headrick). | Ser humano capaz de derechos y obligaciones; el sujeto del Derecho. | Cualquier hombre o mujer. | Más indefinidamente, se refiere a ésta o aquél cuando se ignora el nombre o no se quiere mencionar. | Hombre de gran capacidad u otras notables prendas. | Personaje. | Quien desempeña importantes funciones en la vida pública. | ABSTRACTA. Uno de los numerosos sinónimos de persona jurídica (v.). | ADMINISTRATIVA. Denominación que la doctrina francesa aplica a las personas jurídicas de Derecho Público. | COLECTIVA. Un ser de existencia legal susceptible de derechos y obligaciones o de ser término subjetivo en relaciones jurídicas (Sánchez Román). Constituye, pues, otro eslabón en la serie extensa de la sinonimia utilizada por los autores para designar a las personas jurídicas (v.). | DE EXISTENCIA IDEAL. Denominación usada por el legislador civil argentino, en el art. 31 del Cód. Civ., para caracterizar la índole incorpórea O no físicamente humana de las personas jurídicas (v.), locución que por usual prefiere en definitiva a lo largo de todo el tír. | del lib. | del cuerpo legal citado. (V. PERSONA DE EXISTENCIA VISIBLE.) | Como correlación de persona de existencia ideal (v.), pero manteniendo el tecnicismo, el arr. 31 del Cód. Civ. argo se refiere a la persona de existencia visible que no es otra que el hombre en cuanto ente susceptible de adquirir derechos contraer obligaciones. | FÍSICA. El hombre el individuo del género humano, con inclusión de la mujer, por supuesto. | INCIERTA. La de existencia no comprobada. | La de identidad dudosa. | INTERPUESTA. La que presta su nombre o pone su firma para facilitar un acto o contrato. | Quien aparentemente obra en interés propio, pero que efectivamente procede por otro; se trata en cualquiera de los casos de burlar alguna prohibición, eludir cargas o perjudicar a terceros. | JURíDICA. Ente que, no siendo el hombre o persona natural (v.) es susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones. A esta noción más bien negativa, o meramente diferenciadora de la otra especie de sujetos del Derecho, de los individuos humanos, cabe agregar la nota activa de integrar siempre las personas jurídica. | un grupo social con cierta coherencia y finalidad, con estatuto jurídico peculiar. | NATURAL. El hombre en cuanto sujeto del Derecho, con capacidad para adquirir y ejercer derechos, para contraer y cumplir obligaciones, y responder de sus actos dañosos o delictivos. | POR NACER. La que, no habiendo nacido, está concebida en el seno materno. | SOCIAL. (V. PERSONA JURÍDICA.).

Persona jurídica

[DCiv] Organización o grupo de personas físicas a la que la ley reconoce personalidad independiente y diferenciada de la de cada uno de sus miembros o componentes. Las personas jurídicas suelen clasificarse en corporaciones (sociedades o asociaciones, según tengan ánimo de lucro o no) y fundaciones, o personas jurídicas de Derecho público o Derecho privado.
CC, arts. 35 ss.
Asociaciones; Fundaciones.

(Derecho Civil) Titular de derechos y obligaciones y que por ello cumple una función en la actividad jurídica.
Se dice también sujeto de derechos. Todos los seres humanos son personas jurídicas.

La condición de sujeto de derecho o de relaciones jurídicas está no sólo atribuida a la persona humana (persona física o persona natural), sino también a las organizaciones o agrupaciones de personas físicas a las que la ley reconoce personalidad independiente de los sujetos que las integran. Son las denominadas personas jurídicas, personas morales o personas ficticias. Estas han de estar dotadas de una organización más o menos estable y duradera porque personifican el designio de alcanzar un fin común a todas las personas que la integran o porque personifican una determinada masa patrimonial adscrita a una finalidad prevista. Las personas jurídicas tienen, como las personas físicas, su origen y extinción, su nacionalidad y vecindad, su capacidad y responsabilidad, y su propio patrimonio. La organización y funcionamiento depende de la legislación aplicable a la gran variedad de personas jurídicas que admite el derecho.

Código civil, artículos 28, 35, 37, 38 y 41.

A) la persona jurídica es un ente ideal que recibe de los miembros que la componen el susbstrato indispensable a fin de poder existir en aquel carácter.

Desde luego, la personalidad en el orden jurídico no puede corresponder sino a los hombres, pero a más de los individuos humanos, ella debe ser conferida a los núcleos humanos constituidos por esa apetencia de sociabilidad propia de su naturaleza, cuando tales núcleos reúnen los caracteres esenciales de la institución.

Esta concurrencia, en un mismo nucleo, de individuos humanos, dotados de personalidad, que contribuyen con su misma actividad a realizar los actos que en el orden jurídico habrán de imputarse a la personalidad del núcleo, presenta la delicada cuestión de distinguir la personalidad del núcleo en si mismo, de la personalidad de los individuos humanos que conforman la actividad de aquél.

Por consiguiente, hay una conveniente distinción en cuando a la personalidad en el orden jurídico, entre el ente y sus miembros, de la cual surgen importantes consecuencias: 1) la existencia de distintos patrimonios que nutren con su actividad humana la propia de la entidad; 2) la distinta titularidad de derechos a que da lugar la actividad de la entidad, de manera que los bienes pertenecientes a ella no pertenecen a los individuos integrantes de la misma, y viceversa; 3) la diversa responsabilidad a que da lugar la aludida actividad, que, en principio, solo compromete la de la propia entidad actuante; 4) la posibilidad de alterar la composición humana del núcleo sin que se modifique la situación jurídica de la entidad; 5) la posibilidad de que la entidad rija su propio orden interno y establezca los derechos y deberes de los individuos que componen la entidad (corporación) o que se benefician de su actividad (fundacion).

B) teoría del órgano. Es sostenida por los partidarios de las doctrinas de la realidad, acerca de la naturaleza de las personas jurídicas.

Estos autores consideran que siendo estas personas entes reales que expresan su voluntad jurídica por medio de sus agentes, no hay un dualismo entre éstos y la entidad que permita oponer a ambos factores como polos opuestos de una relación jurídica, en el caso el mandato.

No existe entre la entidad y sus dirigentes un vínculo contractual, sino una relación institucional, que proviene de constitución y organización de la persona jurídica. Los administradores de ésta no están fuera sino dentro de ella, y ofician o actúan como órganos suyos.

Aun cuando se ha reprochado a la teoría del órgano ser “una concepción romantica desenvuelta mediante imágenes y comparaciones poéticas”, la verdad es que responde a la naturaleza institucional de la persona jurídica.

Siendo esta entidad un núcleo humano organizado de tal modo que cuenta con un dispositivo de poder y actuación que expresa y
realiza la finalidad del núcleo, no encontramos objeción para que los
seres humano que sirven a la entidad y manejan ese dispositivo sean considerados, mientras ejercen esa función, parte integrante de aquél nucleo, puesto que efectivamente lo son. Esta comprensión se muestra, en el orden práctico, útil para explicar por que razón responde la entidad por la actuación de sus dirigentes u órganos, sea en el orden contractual o extracontractual, cuando ellos han obrado en función de tales.

Por el contrario, la teoría de la representación, si bien funciona satisfactoriamente con relación a los contratos, pues a su respecto no es dable imputar a la persona jurídica lo obrado en exceso de atribuciones por sus dirigentes que dejan de ser representantes u órganos de la entidad, según el criterio que se adopte, en la medida en que se apartan de las normas que definen su función, en
cambio, fracasa, por entero, cuando trata de explicar el problema de la responsabilidad de la entidad por los actos ilícitos que los dirigentes obren en el carácter de tales, llegando acerca de esta punto a una solución negativa extremadamente injusta por el privilegio excepcional que viene a otorgar a la persona jurídica al eximirla de las consecuencias derivadas de la actividad nociva realizada por aquellos dirigentes.

C) antecedentes históricos. No obstante que el fenómeno de la personalidad moral arraiga en la naturaleza social del hombre, y por ello debería aparecer en toda época histórica, su conceptuación técnica adecuada supone el dominio depurado de ciertas nociones jurídicas, que no han sido logradas sino después de alcanzado un desarrollo cultural avanzado. Por ello el concepto de personas de existencia ideal demoró en surgir en la historia del derecho.

En la Roma primitiva solo los individuos humanos eran personas del derecho. La noción de estado, como organismo representativo del pueblo, no era comprendida en los primeros tiempos en que las funciones propias del poder público se identificaban Con la persona del Rey la idea de la personalidad moral no habrá de aparecer en Roma hasta la época del imperio. Ciertamente antes había algunos atisbos de ella: así el poder público era dominado bajo L a república como “senatus populusque romanus”-el senado y pueblo romanos- mención que denotaba no un concepto unitario, propio de la personalidad moral, sino colectivo, referido al ejercicio del mando y no a la titularidad de derechos y obligaciones. Los impuestos eran pagados al fiscus, palabra que en latín significa “canasto” o “esportilla”, que era el recipiente usado para recolectar o guardar dinero, lo que muestra que por ausencia de abstracción se identificaba el titular de la obligación con el medio practico utilizado para recoger del deudor el pago de la deuda.

Pero la idea de la personalidad moral aparece por primera vez delineada cuando las ciudades vencidas por Roma (reipublicae o municipia) resultan, por razón de la derrota, privadas de su soberanía y reducidas al jus singulorum o derecho de los particulares, para la gestión de los bienes que les quedaban.

De ese modo se admitió la existencia de un ente colectivo que actuaba en el derecho a la par de los ciudadanos, usando las formas propias del comercio jurídico y compareciendo ante los jueces de acuerdo a las reglas del procedimiento.

Luego, advirtiéndose la utilidad de ese recurso, se lo extendió a otras corporaciones tales como los colegios sacerdotales, los colegios de funcionarios públicos, los colegios funerarios, que eran asociaciones destinadas al culto y sepultura de los muertos y hasta a sociedades comerciales constituidas para la explotación de minas o la recaudación de impuestos.

Con todo ello la práctica se adelanto a la teoría. Pues sin haberse concebido en la dogmática jurídica la existencia de sujetos de derecho diferentes de los individuos humanos, como tales, en la vida del derecho pululaban situaciones como las descriptas.

En la toma de conciencia del fenómeno jurídico que presentaba la actuación de las personas de existencia ideal fue capital el aporte del cristianismo.

Cuando aun era confusa la distinción del interés de las asociaciones existentes del de sus miembros integrantes, tal distinción estaba patente con respecto a la Iglesia, institución fundada por Cristo, y a los fieles que respondiendo a su llamado se sujetaban a la maternidad de la Iglesia. En el evangelio esta clara la concepción
de la Iglesia como una unidad orgánica, como lo está también en las epístolas de San Pablo que desarrollan la idea de la Iglesia como cuerpo mistico de Jesús.

Pero la noción de persona jurídica se mantuvo en un plano secundario hasta el siglo XIX, en que el capitalismo moderno la uso como un resorte principal de su expansion y predominio.

La utilización de la forma de la persona jurídica permitió la reunión de grandes capitales con los que se afrontó la realización de empresas económicas inaccesibles para los individuos aislados.

Como contrapartida, esa acumulación de poderío económico en manos de quienes gobernaban el capital de la entidad se tradujo en no pocas injusticias y en la agudización de la llamada cuestión social, con ecos reprobatorios en las encíclicas de los papas León XIII y Pio xi.

Ese auge del capitalismo, multiplicado en sus posibilidades de acción por el recurso económico-jurídico de la personalidad moral de las sociedades anónimas, puso en el primer plano de la ciencia del derecho la consideración referente a la naturaleza de esas entidades, a cuyo respecto se ha desenvuelto uno de los debates mas luminosos.

D) elementos de la institución: los elementos constitutivos de la institución son: una idea-fuerza, un poder para servirla y una adhesión plural a la idea o comunión de ella.

1) la idea constituye el primer elemento de la institución. Es el nucleo vital en torno al cual se centran las voluntades individuales consagradas a su servicio. Se trata de una idea objetiva, dinámica, una idea de obra o de empresa, que desde su concepción está encaminada a ser realizada. Una idea practica, en suma, y no una especulación teórica.

2) la idea que lleva en si misma un destino de autorrealizacion, requiere para este del pliegue vital adquirir una forma en el tiempo y

en el espacio, es decir necesita concretamente de un dispositivo u órgano que le sirva. De ahí la necesidad de constituir un poder organizado que puesto al servicio de la idea seleccione y coordine los medios conducentes al fin propuesto.

3) pero no basta la idea y la existencia de un poder a su servicio para que surja la institución. Todavía se requiere la participación de un número suficiente de individuos en la idea institucional, que es lo que alienta y estimula la incorporación de los miembros a la obra.
Es un estado psicológico que desemboca en una cooperación o participación en la acción de la cual recibe la institución su fuerza vital, pues como lo muestran innumerables experiencias históricas,
cuando ese aglutinante del entusiasmo y la convicción comunes
falla, los servidores se dispersan y la institución llega hasta a morir.

En suma, la realidad muestra la existencia de instituciones sociales que han comenzado a ser un algún momento, por obra de
individuos humanos. Como dice Renard “fundar es, ante todo, tener en si mismo una idea y no querer llevarsela consigo a la tumba; es separarla de si mismo para perpetuarla; es rodearla de medios apropiados para una permanente renovación; es dotarla de rentas periódicas, proporcionarle un estatuto orgánico, asegurarle representantes indefinidamente”.

Toda obra humana perdurable ha respondido a este proceso, y ha tenido un origen de esa índole. “El acto de fundacion, todo lo oscuro que se quiera, está al comienzo de la misma Nación como de toda otra institución; la humanidad ha sido fundada por Dios y las naciones ha sido fundadas por los hombres bajo el doble impulso
de la naturaleza humana y de los acontecimientos históricos”.

E) clasificaciones:

Personas jurídicas en el sistema de Freitas Públicas (o personas jurídicas) De existencia necesaria:

1) el pueblo del imperio 2) el estado 3) cada provincia 4) cada municipio 5) la corona 6) la Iglesia Católic a De existencia posible:

1) establecimientos de utilidad pública 2) corporaciones 3) sociedades anónimas y en comandita por acciones privadas (personas de existencia ideal):

1) sociedades civiles y comerciales 2) herencias yacentes 3) representaciones voluntarias por apoderados 4) representaciones voluntarias por albaceas, inventariantes y herederos.

5) representaciones necesarias.

Personas jurídicas en el código civil argentino Personas jurídicas De carácter público:

1) el Estado Nacional argentino 2) cada Provincia.

3) cada municipio.

4) entidades autárquicas.

5) la Iglesia Católica. De carácter privado:
1) asociaciones civiles.

2) fundaciones.

Personas de existencia ideal (propiamente dichas) 1) sociedades civiles.

2) otras entidades que no requieren autorización estatal.

3) simples asociaciones.

Prestación

[DCiv] Constituye el objeto de la obligación lo que debe realizar el deudor para satisfacer los derechos del acreedor. Puede consistir en dar o entregar alguna cosa, en hacer algo o en abstenerse de alguna conducta. Además, debe ser susceptible de valoración económica.
** Obligación.

(es) (Derecho Civil) Lo que debe el deudor de una obligación. V. Crédito, Deuda, Obligación.
Seg. Soc. Pagos o suministros que tienen por objeto indemnizar un riesgo social.
Prestaciones en metálico: las que tienen por objeto reemplazar o completar al salario.
Prestaciones en especie: suministros de un servicio o reembolso de gastos.
Prestaciones familiares: prestaciones abonadas en interés de la familia a los jefes de familia residentes en Francia, restrictivamente enumeradas por el arl. L. 510 del C. de (Seguridad Social) V. Subsidio.

Procurador

Ver Procuración.

Genéricamente, gestor o gerente de un asunto o negocio. | Apoderado, representante. | Mandatario. | Quien con facultad recibida de otro actúa en su nombre. | El que, habilitado legalmente, se presenta en juicio en nombre y representación de una de las partes. | Como galicismo o mala traducción francesa, procurador se dice en lugar de Ministerio fiscal. | En las comunidades religiosas, el encargado de las cuestiones económicas o de los asuntos en una provincia. | EN CORTES. Llamado también a Cortes y de Cortes, era el nombre que se daba al representante que cada una de las ciudades designaba para llevar su voz y voto en las antiguas Cortes españolas. (V. DIPUTADO.) | JUDICIAL. Representante de una de las partes en un juicio.

Procurador de los Tribunales

Persona que ejerce la representación legal de las partes en todo tipo de procesos judiciales realizando actos de comunicación a las partes y actos de cooperación con la Administración de Justicia, salvo que la ley autorice a otra cosa. Para la obtención del título profesional de procurador es imprescindible estar colegiado en el Colegio Profesional de Procuradores, y podrán obtener dicho título las personas que se encuentren en posesión del título de licenciado en derecho, o título de grado equivalente, y superen la formación y evaluación establecidas por la ley.
nr^i Estatuto de los Procuradores de los Tribunales, RD 2.046/1982, de 30 de julio. Ley 34/2006, de 30 de octubre, sobre el acceso a las profesiones de Abogado y Procurador de los Tribunales.

Derecho Procesal

Es el Licenciado en Derecho que reuniendo las condiciones exigidas en el Estatuto de los procuradores de los tribunales, puede encargarse mediante apoderamiento conferido adecuadamente de representar los derechos e intereses de su poderdante ante los Tribunales (arts. 438 a 442 de la L.O.P.J. y Estatuto General de los Procuradores de los Tribunales, aprobado por R.D. 2.046/1982, de 24 de julio) (V. postulación)

Seguridad

(Derecho Civil) Garantía concedida al acreedor de que cobrará su crédito.
—Seguridad personal: la resultante del compromiso de otra persona al lado del deudor.
—Seguridad real: la seguridad es real cuando ciertos bienes del deudor garantizan el pago, de modo que en caso de fallar el deudor, el producto de la venta de tales bienes se entrega al acreedor con preferencia a los acreedores quirografarios (V. esta palabra).

Sindicato de obligacionistas

Derecho Mercantil

Asociación de defensa de los obligacionistas suscriptores de las obligaciones de una misma emisión. Su constitución es necesaria en todo caso de emisión de obligaciones. En las sociedades anónimas debe hacerse constar en las condiciones de la emisión, en las que se designará al comisario. Queda constituido el sindicato una vez inscrita la escritura de emisión entre los adquirentes de los títulos a medida que los van recibiendo con carácter provisional. El comisario, tan pronto como queda suscrita la emisión, debe convocar a la asamblea general de obligacionistas. Si las demás entidades emisoras (no anónimas) no constituyen el sindicato, pueden tomar la iniciativa obligacionistas que representen al menos el treinta por ciento del total de la emisión, previa deducción de las amortizaciones realizadas. Convocarán ellos la asamblea general, a la que llamarán a la entidad y al comisario designado en la escritura de emisión. La constitución y el régimen del sindicato se aprobará en dicha asamblea por mayoría absoluta de los obligacionistas presentes o representados. Si no se obtuviera la mayoría, la entidad emisora someterá las reglas del sindicato a la aprobación del juez de Primera Instancia de su domicilio, que seguirá los trámites prescritos en el artículo 7 de la Ley de 24 de diciembre de 1964.

Son órganos del sindicato, la asamblea general y el comisario. Los gastos normales que crearía el sindicato correrán a cargo de la entidad emisora, sin que puedan exceder del dos por ciento de los interese anuales devengados por las obligaciones emitidas. El sindicato está regulado en los artículos 295 y ss. de la L.S.A.

Es una asociación que agrupa a los titulares de las obligaciones emitidas por una entidad. La asociación queda constituida por ministerio de la ley desde que dos personas se hayan convertido en obligacionistas; es decir, desde que, inscrita la escritura de emisión, dos obligacionistas, al menos, hayan recibido los correspondientes títulos-valores o, en su caso, se hayan practicado a su favor las adecuadas anotaciones en cuenta. Este sindicato cuenta con un órgano deliberante, que es la asamblea general; y con un órgano de gestión, que es el comisario de obligacionistas. Este, que podrá ser obligacionista o no, es el órgano de relación entre la sociedad emisora y el sindicato de obligacionistas.

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/polic%C3%ADa/polic%C3%ADa.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/policia/policia.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/polic%C3%ADa-de-seguridad/polic%C3%ADa-de-seguridad.htm

 

Testador

Quien ha testamento, disponiendo de todos sus bienes o parte de ellos para después de su muerte, o haciendo otras declaraciones de trascendencia jurídica.

Titulo:

Documento que acredita una deuda pública o un valor mercantil. | A LA ORDEN. El representativo de un crédito, cuyo titular puede transmitirlo por endoso (v.). | Al PORTADOR. El de crédito que, por no constar quien sea su titular, puede transmitirse por la simple tradición. | AUTÉNTICO. El documento expedido por funcionario público autorizado para ello y con fe pública. | DE CRÉDITO. El que contiene de manera eficaz un derecho de crédito exigible a favor de determinada persona o de su poseedor y contra otra, concretada en todo caso. | DE PROPIEDAD. Documento que acredita el dominio sobre alguna cosa. | DECLARATIVO. El instrumento o documento en que consta la declaración de un derecho y a existente, pero controvertido; como una sentencia. | HÁBIL. El que resulta eficaz por reunir los requisitos legales. | INSCRIBIBLE. El susceptible de inscripción en el Registro de la propiedad, por comprendido en los enumerados de manera concreta en la ley que rija en el Derecho Hipotecario o Inmobiliario. | NO TRASLATIVO DEL DOMINIO. El que carece de eficacia jurídica para transmitir la propiedad. | NOMINATIVO. El documento de crédito extendido a nombre de determinada persona y que ésta no puede por ello ceder mediante el endoso. | ONEROSO. Causa de adquisición de cosas o derechos a cambio de una equivalencia económico jurídica; como en la compra (precio por cosa), en la permuta (cosa por cosa) y en el cambio de moneda extranjera (dinero por dinero). | PROFESIONAL. El que acredita ciertos conocimientos o estudios y habilita para ejercer la profesión a que se refiera. Equivale a título académico.

Valor

Grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite.

Fuerza, actividad, eficacia o virtud de las cosas para producir sus efectos.

Cualidad de las cosas, en cuya virtud se da por poseerlas cierta suma de dinero o algo equivalente.

Alcance de la significación o importancia de una cosa, acción, palabra o frase.

Desde un punto de vista económico, dos características presiden el concepto de valor: a) idea de una relación en dos o mas cosas, y b) idea de rareza, es decir, insuficiencia de la cantidad existente con relación a la cantidad requerida.

A su vez, varios elementos caracterizan la noción de valor económico: a) la necesidad; b) la utilidad; c) el costo, y D) el conocimiento de la utilidad.

Venta a crédito

(Derecho Civil) Venta en la que se entrega inmediatamente la cosa, pero el precio de ella se paga a término.

Se dice de la venta en que se estipula o se concede un plazo para el pago del precio. Se opone a la venta al contado.

Ver Compraventa a crédito.

Otros:

Patente: http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/patente/patente.htm

propiedad: http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/propiedad/propiedad.htm

poseesion: http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/posesi%C3%B3n/posesi%C3%B3n.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/posesion/posesion.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/bancarrota/bancarrota.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/suspensi%C3%B3n-de-pagos/suspensi%C3%B3n-de-pagos.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/quiebra/quiebra.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/concurso/concurso.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/concurso-de-acreedores/concurso-de-acreedores.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/magistrados/magistrados.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/insolvencia/insolvencia.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/legal-tender/legal-tender.htm

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/curso-legal/curso-legal.htm

Titulizacion:

I. CONCEPTO

La Titulización tradicional o simplemente Titulización es el proceso por el cual una cartera de activos, relativamente homogénea y que cumple ciertos requisitos, se transforma en unos “títulos” o valores negociables en un mercado organizado. A estos títulos se les denomina Bonos de Titulización o Asset Backed Securities en terminología anglosajona. Los activos titulizados respaldan los títulos emitidos y las obligaciones de pago de los Bonos de Titulización son satisfechas con los fondos generados por los activos titulizados. El proceso de transformación se realiza a través de una figura legal llamada Vehículo Especial o SPV (Special Purpose Vehicle) expresamente creada para ello, que mantiene en balance los activos y emite los títulos.

Bono de Titulizacion:

CONCEPTO

Es un bono emitido por un Vehículo Especial, Fondo de Titulización en España, respaldado por una determinada cartera de activos cuyos flujos sirven para atender los pagos de dicho bono.

Una característica importante de los bonos de titulización, y que los diferencia de otros instrumentos del mercado de capitales, es su aislamiento en caso de quiebra de la entidad cedente (aquella entidad que transfiere los activos al vehículo especial). Es decir, los activos que han sido transferidos al vehículo especial que son los que respaldan a los bonos de titulización, no son considerados como parte de la masa de la quiebra de la entidad cedente. A esta cualidad se la denomina bankruptcy remote.

A través de la titulización, unos activos no negociables en mercado organizado (la cartera titulizada) se transforman en unos instrumentos negociables que son los bonos de titulización.

Titulación

Serie de documentos que acreditan la propiedad o posesión de una cosa o un derecho. Este tecnicismo, imprescindible, no figura aún en el léxico oficial. | Documento o resolución de autoridad que permite el acceso al Registro para probar la propiedad y otros derechos reales.

http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/titulaci%C3%B3n/titulaci%C3%B3n.htm

http://www.expansion.com/diccionario-economico/titulizacion.html

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