España imperial vs EEUU, comparacion historica IV.

Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte VII) [1]

Prosigo con la critica iniciada en mi anterior post de la siguiente sentencia: “Los espanoles, victimas de agresion en casa, se convirtieron en los victimarios en el extranjero”. Dicha opinion fue escrita por el Sr. James P. Pinkerton, autor y comentarista politico de Fox News en su  articulo titulado ‘Yesterday’s Spain, Today’s America’ (‘La Espana de ayer, la America [EE.UU.] de hoy’) publicado en la revista conservadora norteamericana ‘The American Conservative’. Vamos en este blog a examinar primeramente a modo de contraste con la historia espanola, la experiencia historica de los colonos ingleses en lo que serian los Estados Unidos de America en cuanto a haber sido los “victimarios en el extranjero”, recordando que la palabra ‘victimario’ quiere decir ‘homicida’ segun el Diccionario de la Lengua Espanola de la Real Academia Espanola. Asi mismo contemplaremos despues y desde este contexto la experiencia historica de otras naciones encumbradas por la creencia de estar por encima de otros en este mundo por eleccion divina, lo que literalmente les ha llevado a hacer lo que les ha dado la gana con su projimo.

La Masacre de los indios pequotes en Mistick a manos de los puritanos ingleses el 26 de mayo de 1637:

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Procedamos a ver la masacre cometida el 26 de mayo de 1637 por los colonos ingleses puritanos (los puritanos, protestantes, eran los calvinistas de Inglaterra, mientras que los calvinistas de Francia eran los hugonotes y los calvinistas de Escocia los presbiterianos, siendo la mayoria protestante de Holanda tambien calvinista) de Nueva Inglaterra en Norteamerica contra el principal poblado de la tribu india de los pequotes, que estuvo emplazado por el rio Mistick (actualmente Mystic), al sureste del rio Connecticut. Esencialmente un motivo de la masacre era el no querer los puritanos convivir con los indios pequotes y eliminar en esta ocasion a esta tribu por considerar en general a los indios seguidores de satanas por sus creencias religiosas paganas. Esta actitud hacia los indios, promovida desde el pulpito por los lideres religiosos puritanos a sus  congregaciones, era producto de una mezcla del extremismo y fundamentalismo religioso del puritanismo con el caracteristico racismo de los ingleses, idiosincrasias heredadas despues por muchos estadounidenses. El otro motivo de cometer la masacre era el interes de los colonos ingleses de quedarse con todas las tierras de los pequotes. Siendo esta la tribu india mas poderosa de la region entre el rio Connecticut hacia el oeste y el rio Pawcatuck al este (el cual separa actualmente a los estados de Connecticut y Rhode Island), al exterminarlos, los colonos ingleses eliminaban un importante obstaculo a su expansion en el valle del rio Connecticut y control del mismo, ganando de paso todas las tierras de los pequotes sin temer una futura resistencia de los vencidos, pues estos habrian sido literalmente borrados del mapa. El exterminio de los pequotes como pueblo serviria tambien de ejemplo a las otras tribus indias de la region para que no intentasen oponerse a los ingleses, pues de hacerlo sufririan el cruel fin de los pequotes.

Los lideres puritanos de las tres colonias inglesas de Plymouth, Bahia de Massachusetts y Connecticut acordaron atacar y masacrar a los habitantes del pueblo pequote en Mistick. La fuerza armada de colonos puritanos estaba bajo el mando del Capitan John Mason, comandante de las fuerzas inglesas de Connecticut y con experiencia militar previa, al haber combatido a favor de los holandeses -sus correligionarios calvinistas- en los Paises Bajos en contra de los tercios espanoles de infanteria y los tercios de flamencos y valones catolicos locales (los futuros belgas) del Rey de Espana. El Capitan John Underhill se unio a la fuerza atacante con 19  hombres del Fuerte Saybrook, emplazado al oeste de la desembocadura del rio Connecticut. Junto a los 90 colonos ingleses iba una fuerza de indios aliados, enemigos de los pequotes. Decidieron atacar el poblado pequote en Mistick de noche antes del amanecer, para sorprender a sus victimas mientras estas todavia dormian. El Capitan Mason y sus hombres le dijeron a sus indios aliados antes del ataque que no huyeran, sino que se mantuvieran a la distancia que quisieran del pueblo pequote “y viesen si [los] ingleses lucharian o no ahora”, probablemente alardeando. Los poblados pequotes estaban rodeados de una empalizada como proteccion, y por eso los ingleses los llamaban fuertes. Protegido por una empalizada, el pueblo pequote en Mistick tenia solo dos entradas (y salidas) por donde penetraron los atacantes ingleses. Ya el poblado habia sido rodeado por la fuerza atacante, y mientras los ingleses entrarian al pueblo para cometer la matanza, sus aliados indios se quedarian afuera para interceptar y matar a los pequotes que hubiesen logrado salir del recinto en su intento de escapar.

Video mostrando al comienzo escenas representando el ataque puritano ingles contra los habitantes del poblado indio pequote en Mistick, Connecticut:

La intencion original de los colonos puritanos habia sido matar a los pequotes con sus armas blancas y de fuego y capturar intacto el botin, y asi al entrar al poblado los ingleses empezaron a matar a los sorprendidos indios a tiro de mosquete y con la espada, pero viendo que eran tantos, el Capitan Mason ordeno que habia que matarlos con fuego –“Tenemos que quemarlos” dijo– y asi quemarlos vivos en sus chozas cubiertas de estera. Fue un holocausto en que la mayor parte de los indios pequotes del poblado en Mistick murio quemada viva en la conflagracion provocada por los atacantes puritanos. Los que no murieron en las llamas fueron asesinados a mosquetazos, cortados en pedazos por espadas o atravesados por estoques. Las victimas eran hombres, mujeres, ninos y ancianos. Hubo durante la carniceria al parecer ingleses que se preguntaban si no debian como cristianos tener algo de misericordia con los indios, pero el Capitan Underhill les disuadio de estos sentimientos de piedad, citando el Viejo Testamento al decir que “Dios queria que todos aquellos que fuesen pecadores, paganos que sufriesen la mas terrible muerte que hubiese y que los inocentes necesitaban sufrir junto con los culpables”.

Segun el Capitan Mason, los indios pequotes que murieron en la matanza fueron 700, con base en lo que dijeron algunos de los supervivientes, pues siete pequotes fueron capturados y otros siete lograron escapar. De los ingleses, dos murieron y alrededor de 20 fueron heridos durante su ataque. En su diario, William Bradford, quien llego junto con el primer grupo de colonos ingleses puritanos en el mercante Mayflower en 1620, y que desde 1621 era el gobernador de la colonia de Plymouth, relata en su diario lo que ocurrio tras el ataque y destruccion del poblado pequote en Mistick: “Era una vista temerosa el verles [a los indios] friendose en el fuego, con chorros de sangre aplacandolo; el olor era horrible, pero la victoria parecio un dulce sacrificio, y dieron [los colonos] alabanza a Dios, Quien infligio [castigo o tanto dano] tan maravillosamente para [beneficio de] ellos, asi al encerrar su enemigo, y darles una victoria tan rapida sobre un enemigo tan orgulloso e insultante”.  Los colonos ingleses llevaron tras este ataque una guerra de exterminio contra los restos de la tribu pequote, vendiendo como esclavos a los supervivientes y pagandole a sus indios aliados por cada cabeza de pequotes que les entregasen.

No menos chocante que la Masacre de Mistick y las palabras de Bradford, es el hecho que segun parece, la tradicion de celebrar el Dia de Accion de Gracias en Nueva Inglaterra comiendo pavo se perpetuo y como costumbre se regularizo con la celebracion de un dia de accion de gracias por la victoria sobre los indios pequotes, celebracion oficialmente instituida el 12 de agosto de 1637 en la colonia de Bahia de Massachusetts por su gobernador, John Winthrop, quien en su diario escribio: “Un dia de accion de gracias mantenido en todas las iglesias por nuestras victorias contra los pequotes (…) Los capitanes y soldados que estuvieron en el ultimo servicio fueron festejados, y despues del sermon los magistrados y ancianos los acompanaron a la puerta de la casa donde cenaron”.

Incendio por los puritanos ingleses del poblado pequote en Mistick:

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Asi fue como empezo con breve o ninguna interrupcion y por ello con regularidad anual la celebracion del Dia de Accion de Gracias, primero celebrandose en las colonias inglesas de Nueva Inglaterra y eventualmente pasando la tradicion de esta fiesta a los EE.UU. Hay fuertes indicios basados en investigacion historica que la celebracion del dia de accion de gracias que actualmente se cita como el origen de la fiesta, en 1621 en Plymouth, nunca se llevo a cabo y que se habria inventado para dar una imagen muy positiva de la naciente colonia puritana para asi atraer mas colonos y satisfacer a los inversionistas de Inglaterra que financiaron el viaje colonizador del Mayflower. Le comento por ello a los conservadores angloamericanos de los EE.UU. y particularmente a los de la nacion (etnia) yanqui o nortena (originalmente los de la nacion blanca surena de la antigua Confederacion, los surenos norteamericanos, no celebraban el Dia de Accion de Gracias por considerarlo una fiesta exclusivamente de Nueva Inglaterra y de los yanquis) que ni Espana ni los espanoles durante los siglos XVI al XVIII decretaron celebrar una masacre de indios, de hombres, mujeres y ninos indefensos, con una cena de accion de gracias, y menos hacer de algo asi una costumbre anual, como sus ancestros puritanos hicieron.

Cabe senalar que para el ano 2004, 35 millones de estadounidenses, un 12% de la poblacion de EE.UU. de entonces, sostenian ser descendientes de al menos uno de los 24 varones puritanos que vinieron en el Mayflower en 1620 y que fueron los que engendraron hijos. Usando esto como ejemplo, no seria sorprendente que hoy en dia al menos unos 35 millones de estadounidenses  –y posiblemente mas– desciendan de alguno de los aproximadamente 90 soldados colonos ingleses que participaron en la Masacre de Mistick o de alguno de los lideres de las tres colonias inglesas que aprobaron el ataque genocida, como los gobernadores William Bradford (que vino en el Mayflower) y John Winthrop. No es esto un motivo de mucho orgullo genealogico. Asi que los que han establecido su origen en aquellos colonos ingleses puritanos responsables de la Masacre de Mistick, que no hablen mal de Espana cuando tenia su imperio ultramarino sin antes denunciar primero al vil y criminal ancestro del cual descienden.

Lo mas tragico de la Masacre de Mistick es el hecho que sirvio muy a menudo de modelo a seguir por los colonos de las trece colonias inglesas y despues por los EE.UU. y sus colonos pioneros en sus tratos con los indios: exterminio o expulsion y limpieza etnica y expolio de las tierras indias. La practica de exterminio de los indios –una indeleble herencia inglesa de los EE.UU. hasta comienzos del siglo XX– que empezo con la Masacre de Mistick en mayo de 1637 en el actual estado de Connecticut, no termino con la Masacre de Wounded Knee (Rodilla Herida) de diciembre de 1890 contra indios sioux (lakota) en el actual estado de Dakota del Sur. La practica de exterminar nativos siguio en la Guerra Filipino-Americana de 1899 a 1913 (tras la Guerra Hispano-Americana de 1898), en que el Ejercito de EE.UU. habria sido responsable del genocidio de un millon a tres millones de filipinos. ?Quienes fueron realmente “los victimarios en el extranjero” en las Filipinas? ?Los espanoles o los americanos? Invito al Sr. Pinkerton y a los conservadores angloamericanos de EE.UU. a reconocer que fueron los estadounidenses y no los espanoles.

Pelicula con escenas de la Masacre de Sand Creek, cometida por el U.S. Army contra indios pacificos cheyennes el 29 de noviembre de 1864. Al comienzo de la masacre aparece el cacique Antilope Blanco, asesinado a tiros por los soldados americanos:

En contraste, con todos los abusos que se cometieron durante la conquista y colonizacion de America, hay que tomar en cuenta que los espanoles no exterminaron a los indios ni tampoco intentaron seguir una politica deliberada de exterminio, sino mas bien todo lo contrario, mezclandose con ellos por siglos y dando lugar a nuestro mestizaje, permitiendo a la vez la existencia de densas poblaciones indigenas en sus tierras como en la region andina, Mexico y Mesoamerica. En este sentido hay que recordar que frecuentemente en las guerras de independencia de la America espanola, los indios apoyaban al Rey -quien les protegia por ser sus subditos- por temor a las rapinas y expolios de sus tierras a manos de los criollos, expropiaciones que podian ocurrir sin obstaculo alguno de estos lograr la independencia de Espana, como en efecto sucedio. Y hay que anadir que la Corona espanola consideraba una obligacion el promover la evangelizacion de la poblacion nativa americana, aunque actualmente muchos critiquen esto o no le den importancia. En todos estos hechos, Espana estuvo por encima del trato que los ingleses y los EE.UU. le han dado a los indios y otras poblaciones en el exterior sometidas.

Al racismo anglosajon visto tanto en 1637 en la Masacre de Mistick como en el exterminio de filipinos durante la Guerra Filipino-Americana, hay que anadir un sentido politico-religioso que ha caracterizado la manera de pensar de muchos angloamericanos y que se habria iniciado con los colonos puritanos de Nueva Inglaterra. Segun dicha vision politico-religiosa, los puritanos se habrian visto en tierras norteamericanas como el pueblo de Dios, elegido por la Divina Providencia para solo ellos salvarse (segun la doctrina calvinista de la predestinacion), viendose forzados a tener que ver con paganos pecadores adoradores del demonio, los indios, los cuales no tendrian redencion. Por ello segun los puritanos no habria habido otra manera de lidiar con los indios excepto exterminarlos como una plaga o expulsarlos de sus tierras. America habria sido para los puritanos la Tierra Prometida de este particular “pueblo elegido”, que se habria visto a si mismo como los antiguos israelitas del Nuevo Mundo, pero sin nunca olvidar que eran ingleses. Es por lo tanto probable que esa vision mesianica haya eventualmente dado lugar a la idea del “destino manifiesto” apoyada por muchos en EE.UU. durante el siglo XIX y que se basaba en la creencia del derecho divino de los EE.UU. a expandir sus fronteras desde la costa este atlantica hasta la costa oeste del Pacifico. Asi, quien invento el termino “destino manifiesto”, el periodista John O’Sullivan, escribio ya en 1839 sobre el “destino divino” de los EE.UU. Escribiendo seis anos despues, en 1845 con relacion a la disputa que habia con la Gran Bretana –que dominaba el Canada- por la posesion del territorio del Oregon, O’Sullivan dijo que los EE.UU. debian reclamar “la totalidad del Oregon”, anadiendo que “esta reclamacion es por el derecho de nuestro destino manifiesto a extendernos y poseer la totalidad del continente que la Providencia nos ha dado para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno federado confiado a nosotros”.

Pero la expansion hacia el oeste desde las trece colonias originales y el concepto del destino manifiesto, que desde un punto de vista politico-religioso pretendia en el siglo XIX justificar la expansion imperial de los EE.UU. hacia la costa del Pacifico, llevo al exterminio de los indios y a la opresion de poblaciones autoctonas como la poblacion mexicana de los territorios conquistados a Mexico o la poblacion polinesia del Reino de Hawai. La ilimitada expansion hacia el oeste (que en el siglo XIX se puede decir que incluyo el cruzar el Oceano Pacifico hasta las Islas Hawai, Guam y las Islas Filipinas) del destino manifiesto y el exterminio u opresion de poblaciones no anglosajonas que iba paralelo a este concepto, acompanado todo por la nocion de la superioridad y supremacia racial del hombre blanco protestante angloamericano (la nacion wasp, de las siglas en ingles para blanco, anglosajon, protestante), tiene su contrapartida en el concepto aleman de ‘Lebensraum’ adoptado por Adolf Hitler y su Partido Nacional Socialista Aleman de los Trabajadores (los nazis). Sin el trasfondo religioso del destino manifiesto, el concepto de ‘Lebensraum’ implicaba para Hitler la expansion ilimitada de Alemania hacia el este a lo largo y ancho de Eurasia, expansion imperial y colonial que junto a la nocion de la superioridad racial “aria” del pueblo aleman iba el plan de exterminar poblaciones no germanicas como la judia y de subyugar y convertir en servidumbre a las naciones eslavas, como la polaca, rusa y ucraniana. En este sentido, aunque haya habido racismo por parte de espanoles durante la colonizacion de America, esto probablemente se reflejaba mas dentro de un contexto social, de sociedad. Al mismo tiempo, el mestizaje y la mezcla de razas blanca, india y negra es prueba que el racismo en la America espanola no alcanzo los niveles extremos tanto genocidas como de limpieza etnica y segregacion racial vistos en las colonizaciones de los ingleses o en la expansion hacia el oeste de los EE.UU.

Recordemos las principales masacres de indios por el U.S. Army en la region del centro-oeste de Norteamerica, consecuencia del expansionismo del ‘destino manifiesto’. Estas masacres ocurridas el siglo XIX eran parte de la politica del Gobierno de EE.UU. y de la mentalidad de muchos ciudadanos estadounidenses de exterminar a los indios o de hacer limpieza etnica con ellos y concentrarlos a modo de segregacion racial en reservaciones indigenas, para asi poder libremente disponer de las tierras de los nativos norteamericanos. Reflejando esta manera de pensar, segun Timothy Kloberdanz, el periodico ‘Rocky Mountain News’ expreso en un editorial de abril de 1865 lo siguiente: “No tenemos ninguna lastima por ‘mira, el pobre indio’ a menos que este abajo en el suelo” [o sea, tendido en el suelo, muerto]. Y el gobernador territorial de Colorado, John Evans, dijo en una proclama suya de 1864: “Cualquier hombre que mata un indio hostil es un patriota”, proclama que se interpreto por el publico local estadounidense de manera mas amplia pues era frecuente que de toparse un angloamericano blanco con un indio, lo asesinase sin importar el sexo, la edad o la tribu a la que pertenecia; bastaba ser indio, reconocido por su piel obscura, para ser asesinado por los blancos. ?Que los espanoles hicieron cosa semejante en America? No, para nada. Pero como hemos visto, no pocos americanos si lo hicieron.

Asi con todo esto, el 29 de noviembre de 1864 el Coronel J.M. Chivington, predicador metodista protestante, al mando de 750 soldados de los Voluntarios de Colorado del U.S. Army llevo a cabo la matanza de 300 hombres, mujeres, ninos y ancianos indios al atacar el poblado de la tribu de los cheyennes en Sand Creek (Arroyo de Arena), en el territorio de Colorado. El pueblo indio estaba indefenso, pues la mayoria de sus guerreros fueron a cazar bufalos, confiado su cacique Antilope Blanco de la palabra de paz de los estadounidenses. Sobre la Masacre de Sand Creek relata Kloberdanz: “Ninos fueron arrancados de los brazos de sus madres cheyennes y horriblemente mutilados, o usados para practica de tiro. Testimonios de testigos presenciales incluyen descripciones de soldados cortando las extremidades de indios heridos, empalando corazones humanos en palos, y muchas otras atrocidades demasiado nauseabundas para describir”. El cacique pacifico cheyenne Antilope Blanco fue asesinado y su cuero cabelludo fue llevado por los jubilosos soldados del U.S. Army como trofeo a Denver, Colorado, junto con los cueros cabelludos de los miembros de su pueblo. La masacre del poblado pacifico cheyenne de Sand Creek produjo una cadena de represalias y ataques por parte y parte.

Documental sobre la Masacre de Sand Creek:

Otra gran masacre fue la del rio Washita, cometida por el famoso Coronel George A. Custer y su Septimo Regimiento de Caballeria del U.S. Army el 27 de noviembre de 1868 contra un poblado pacifico de los indios Cheyenne, emplazado al pie del rio Washita en Oklahoma. Hasta 150 indios fueron masacrados en el ataque, incluyendo al cacique pacifico Caldera Negra (‘Black Kettle’)  que habia sobrevivido a la Masacre de Sand Creek. Y el 11 de julio de 1869 el Quinto Regimiento de Caballeria del U.S. Army ataco el campamento del jefe beligerante cheyenne Toro Alto (‘Tall Bull’) en la localidad de Summit Springs (Manantiales de la Cumbre), Colorado. Al final de la masacre, los soldados no tuvieron ningun muerto, sufriendo los cheyennes, junto con los indios sioux que estaban con ellos, 53 muertos, hombres, mujeres, ninos y ancianos, siendo asesinados tambien Toro Alto y su desarmada esposa. Hubo solo 17 “prisioneros”, la mayor parte de ellos ninos pequenos que quedaron solos porque sus madres o habian sido masacradas o por haberse separado en la huida de los indios durante el ataque americano. Asi, mientras habrian intentado huir Kloberdanz relata que la esposa, suegra y los tres ninos del guerrero cheyenne Cerezas Rojas fueron asesinados no lejos de su campamento.

Mapa de la Luisiana espanola:

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Pero no solo soldados del U.S. Army participaron en la masacre, pues el Ejercito uso a guias y exploradores indios aliados de la tribu de los pawnies (Pawnees), enemigos de los cheyennes, para participar en la masacre. Kloberdanz escribe en su trabajo ‘The Tragedy at Summit Springs’ (‘La tragedia en Summit Springs’) que los pawnies corrieron hacia una mujer cheyenne que tenia dos ninos pequenos, asesinandolos a los tres. Otro guia pawni se metio en el barranco donde muchos cheyennes habia huido en busca de refugio y salio tras solo unos minutos con cuatro cueros cabelludos cheyennes y varios revolveres, por lo que el pawni fue premiado con “una medalla de bronce por orden del Congreso” de EE.UU. Los soldados y los pawnies se repartieron el botin de guerra del campamento cheyenne, llevandose como trofeos cueros cabelludos de sus victimas y a lo que no se llevaron le prendieron fuego. Debo recordarle a los conservadores angloamericanos estadounidenses que estas masacres de indios mencionadas y ocurridas en Colorado, Oklahoma o en Dakota del Sur, como en el caso de la masacre de Wounded Knee de 1890, sucedieron en territorios que fueron de la Luisiana espanola, posesion del Rey de Espana desde 1763 hasta 1803. Pero en realidad, la Luisiana de hecho, sino de derecho, siguio siendo espanola hasta la entrega de soberania a EE.UU. por parte de la Republica Francesa el 10 de marzo de 1804, ya que por el bloqueo naval britanico los funcionarios franceses que debian tomar posesion del Gobierno de la Luisiana de manos de Espana no pudieron llegar a Nuevo Orleans, la capital del territorio, antes y llegaron para estar presentes aquel dia para la ceremonia de entrega formal de soberania de Francia a los EE.UU. Recordemos que los EE.UU. bajo el presidente Thomas Jefferson habian comprado a Napoleon Bonaparte, jefe supremo de Francia, este vasto territorio del centro de Norteamerica. O sea que hasta el 10 de marzo de 1804 la burocracia y los funcionarios que administraban la Luisiana y los soldados que la guardaban eran espanoles. Y anado para que sepan los conservadores angloamericanos de EE.UU., que bajo Espana nunca habian ocurrido en la Luisiana las matanzas como las cometidas despues en territorios que fueron de la Luisiana espanola tanto por el U.S. Army como por ciudadanos corrientes de EE.UU., y que de Espana haber continuado su soberania sobre el territorio, tampoco las habria cometido.

Como una breve curiosidad historica, tecnicamente, la entrega de la Luisiana por Espana a la Republica Francesa bajo su Primer Consul, Napoleon Bonaparte, carecia de validez, pues Napoleon no cumplio con los terminos del Tratado de San Ildefonso de 1800, por el cual, a cambio de las concesiones incumplidas por Napoleon, el Rey Carlos IV de Espana le entregaba el territorio. Napoleon tampoco cumplio con los terminos del Tratado de Aranjuez de 1801, por el cual Francia se comprometia a que de no querer seguir en posesion de la Luisiana, esta debia revertir a Espana y no ser traspasada a ningun otro pais. Por ello, tecnicamente, Napoleon no tenia la legitimidad de venderle a EE.UU. la Luisiana, pues al no cumplir con lo acordado con Espana para su entrega a Francia bajo el Tratado de San Ildefonso de 1800 y en vista de los terminos del Tratado de Aranjuez de 1801, no tenia derecho de vendersela a los EE.UU., y la compra de este territorio por los EE.UU. fue por lo tanto ilegal e ilegitima.

Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte VIII)[2]

Dr. Lajos Szaszdi analista político

Deseo tocar unos puntos adicionales con respecto a la opinión del Sr. James P. Pinkerton, autor y comentarista político de Fox News, quien aseveró con respecto a la historia moderna de España lo siguiente: “Los españoles, víctimas de agresión en casa, se convirtieron en los victimarios en el extranjero”. Esto escribió el autor angloamericano estadounidense en su  artículo titulado ‘Yesterday’s Spain, Today’s America’ (‘La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy’) publicado en la revista norteamericana ‘The American Conservative’ (‘El conservador americano’). Reemplacemos a los españoles con los colonos angloamericanos de las Trece Colonias británicas de Norteamérica, los futuros EE.UU. En este sentido, es importante recordar cómo el famoso prócer de la Guerra de Independencia de los EE.UU. y primer presidente de la naciente república americana, George Washington, inició su carrera militar como colono de Virginia y súbdito del Rey Jorge III de Inglaterra.

Y es que el joven Teniente Coronel Jorge Washington de 22 años de la milicia de Virginia, después de haber entrado ilegalmente en territorio de Francia, fue responsable, sin provocación previa, de un ataque en tiempos de paz en 1754, contra un contingente francés con misión de parlamentar con los británicos. Washington ordenó abrir fuego primero contra los franceses rodeados y sin posibilidad de ofrecer efectiva resistencia por no estar formados en combate, mientras su jefe hablaba en parlamento, matando así al oficial al mando del contingente francés mientras leía un requerimiento ordenando la salida de los ingleses de tierras pertenecientes por derecho a Francia, matando también a tiros a su atambor y a ocho franceses más sin provocación e hiriendo en el proceso a otro y tomando a 21 prisioneros más, dejando los cuerpos de franceses masacrados sin sepultar. Por este ataque y crimen cometido en tiempos de paz bajo las órdenes y responsabilidad militar del Teniente Coronel Jorge Washington, se desencadenaron una serie de combates entre las fuerzas francesas y británicas apostadas en Norteamérica que llevó al comienzo de la llamada Guerra de los Siete Años de 1756 a 1763. Esta guerra de escala mundial, que además de a Francia y a la Gran Bretaña involucró a otras potencias, causó según estimaciones aproximadamente 1 millón de bajas entre muertos y heridos. Examinemos ahora el por qué el futuro prócer de la Independencia de los EE.UU. junto con los milicianos de la colonia de Virginia bajo su mando “se convirtieron en los victimarios en el extranjero”. Y la palabra “victimario” según el diccionario de la Real Academia Española quiere decir “homicida”. La “hazaña” del joven Washington fue la Masacre de la Cañada de Jumonville (Jumonville Glen).

Retrato de 1772 del entonces Coronel George Washington con 40 años, en uniforme del Regimiento de Virginia, unidad colonial del Ejército Británico:

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Todo empezó por la disputa territorial entre Francia y la Gran Bretaña por la posesión de la región del valle del Río Ohio (pronunciado Ojaio). Esta región pertenecía por derecho a Francia por haberla descubierto y explorado primero, formando parte del Virreinato de Nueva Francia, que se extendía desde el Golfo de México y la ciudad de Nuevo Orleans en el sur, la vasta cuenca del Río Misisipi (que incluía los valles de los ríos Ohio y Allegheny) y la cuenca del Río San Lorenzo hasta la Península de Labrador en el Canadá por el noreste, incluyendo también a los Grandes Lagos y llegando hasta el Lago Winnipeg por el noroeste. El gobierno británico reclamaba sin derecho el valle del Río Ohio, siendo en particular reclamados su territorio por las colonias británicas de Virginia y Pennsylvania. A la vanguardia de los reclamos británicos, en general, y de la colonia de Virginia, en particular, se hallaba la llamada Compañía de Ohio de Virginia, compañía de inversión en bienes raíces y especulación de tierras que también promovía el comercio con los indios en el valle del Ohio, habiendo sido formada por inversionistas de Virginia y de Londres en 1748. Por hallarse el Río Ohio al oeste de Virginia, la posesión de su valle por los franceses le cerraba el paso a la expansión de esta colonia inglesa hacia el oeste. A través de la Compañía de Ohio los ingleses buscaban expandir y afianzar sus reclamos territoriales en el valle del Ohio, vendiendo tierras a inversionistas y estableciendo poblaciones de colonos y factorías de comercio con los indios en un territorio que no era de esa compañía, al ser ya posesión de Francia.

Mapa de las rutas de exploración de La Salle. En rojo aparece su primera exploración, de los ríos Allegheny y Ohio:

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Los derechos de la Corona de Francia a las tierras del valle del Ohio se basaban en que el explorador francés René-Robert Cavelier, Señor de La Salle, fue el primer europeo que descubrió, exploró y recorrió el curso de los ríos Allegheny y Ohio en 1669-1670, antes que los ingleses, llegando hasta las Cataratas del Ohio por la actual ciudad de Louisville, Kentucky, lo que le impidió seguir en aquella ocasión río abajo hacia el suroeste hasta la confluencia con el Río Misisipi. Durante su primera expedición de 1669-1670, La Salle descubrió la confluencia de los Ríos Allegheny, Monongahela y Ohio, reclamando para Francia el valle del Río Ohio. Más adelante, en su expedición de 1682 por el Río Misisipi, La Salle llamó a la cuenca del Misisipi La Luisiana en honor al Rey Luis XIV de Francia, el Rey Sol, reclamándola para Francia. Dicha vasta cuenca incluía los valles de los ríos Ohio y Allegheny. Es por ello que las pretensiones de la Gran Bretaña y de la Compañía de Ohio a estas tierras para 1750, 80 años después de haberlas reclamado La Salle para Francia, carecían de validez, pues cuestionar la soberanía de Francia sobre el valle del Ohio habría sido igual que si Francia hubiese cuestionado la soberanía británica sobre sus colonias de Virginia, Pennsylvania, Nueva York o Massachusetts. Por añadidura, comerciantes de pieles franceses habían estado operando por décadas en los valles de los ríos Allegheny y Ohio y Francia había construido una red de fuertes a lo largo del Río Allegheny para defender su soberanía sobre la región.

Además, el gobierno francés había reafirmado sus derechos al haber enviado en 1749 una expedición a los valles de los ríos Allegheny y Ohio, donde se enterraron placas de plomo en numerosos puntos como declaración formal de la posesión de dichos territorios por Francia y para delimitar físicamente sus dominios ante las ambiciones británicas. Mientras que la penetración francesa colonial de Norteamérica se inició desde el Canadá, extendiéndose hacia el interior del continente norteamericano a través de los Grandes Lagos y del curso de los ríos, la colonización inglesa de Norteamérica se hizo a lo largo de la costa este, hacia el norte y sur, estando su penetración hacia el oeste limitada por la Cordillera de los Apalaches y por la presencia del Virreinato de Nueva Francia.

No está de más decir que Jorge Washington habría tenido intereses personales en la Compañía de Ohio, ya que su medio hermano mayor Lawrence fue uno de los fundadores de dicha compañía. Además, como propietario de tierras de Virginia y como especulador de terrenos, Washington habría estado interesado en la adquisición de nuevas propiedades en la región del valle del Ohio hacia el oeste, habiendo adquirido durante su vida tierras en la parte occidental de Virginia en numerosas ocasiones. Y a su muerte en 1799, Jorge Washington tenía propiedades en 37 lugares distintos, siendo propietario de más de 65.000 acres de tierra, equivalente a 26.304 hectáreas.

Cabe añadir que el Teniente de Gobernador de la colonia de Virginia, el inglés Robert Dinwiddie, era accionista de la Compañía de Ohio y, naturalmente, se oponía a la posesión francesa del valle del Río Ohio. Dinwiddie fue Teniente de Gobernador de Virginia de 1751 hasta 1758. Fue a través de Lawrence Washington que Dinwiddie conoció a Jorge Washington, por la participación de Lawrence en la Compañía de Ohio y por su rango de mayor (comandante) de la milicia de Virginia. Tras la muerte de Lawrence Washington en 1752, Dinwiddie le concede a Jorge Washington el rango de mayor de la milicia de Virginia.

Mapa de la región de los valles de los ríos Ohio y Allegheny vista por los ingleses y sobrepuesta a los actuales estados de EE.UU., región de soberanía francesa:

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Fue con estos antecedentes que el Teniente de Gobernador Dinwiddie ordena en marzo de 1754 al recientemente ascendido Teniente Coronel Jorge Washington de 22 años del nuevo Regimiento de Virginia reclutar una fuerza de hombres para proceder a la región del valle del Ohio, que era dominio de Francia. Se le ordenaba a Washington actuar de manera defensiva, y en caso de que cualquiera intentase impedir los trabajos de los ingleses en la región y de interferir con sus asentamientos, debía “restringir” a las personas que lo intentasen y, en caso que éstas ofreciesen resistencia, estaba autorizado “a hacerlos prisioneros o matarlos y destruirlos”. Aparentemente estas órdenes las dio Dinwiddie sin haber consultado primero con el gobierno británico en Londres, actuando de manera unilateral y sin su autorización. Hay que señalar que los actos de Dinwiddie con respecto al territorio del valle del Ohio han sido considerados como causantes de la guerra no declarada entre Francia y la Gran Bretaña en Norteamérica que se inició en 1754 y que desembocó en la declarada Guerra de los Siete Años dos años después.

Washington logró reunir un contingente de algo menos de 160 hombres pertenecientes al  Regimiento de Virginia al partir hacia el valle del Ohio, uniéndoseles durante su marcha en Winchester, Virginia, más colonos como voluntarios. Adicionalmente, el cacique indio iroqués Tanacharison, a quien los ingleses llamaban “Medio Rey”, se unió como aliado a la fuerza de Washington con algunos de sus guerreros que actuaban como exploradores y combatientes auxiliares. Washington y su contingente de Virginia habían acampado en el lugar conocido como Grandes Prados (Great Meadows), enviando como fuerza avanzada a un grupo de 36 hombres más al norte a un punto estratégico que domina la confluencia de los ríos Ohio, Allegheny y Monongahela, por ser allí donde estos dos últimos ríos se unen para formar el Ohio. En dicho punto los colonos de Virginia enviados por Washington y capitaneados por un empleado de la Compañía de Ohio empezaron a construir un fuerte patrocinado por la Compañía de Ohio, en el lugar donde estaría la futura ciudad de Pittsburg, en Pennsylvania. Ante esto, una fuerza mayor francesa de unos 500 hombres entre soldados franceses, milicianos canadienses e indios aliados bajo el mando del Capitán Claude-Pierre Pécaudy de Contrecoeur se presenta para desalojar a los colonos de Virginia, lo que se logra sin combatir el 16 de abril de 1754 al retirarse los colonos ingleses ante la superioridad numérica de los franceses. Tras esto, el Capitán Contrecoeur ordena la construcción del Fuerte Duquesne, así llamado en honor del Marqués Du Quesne, Gobernador General de Nueva Francia, en el lugar donde los colonos de Virginia habían estado construyendo su fuerte.

Mapa aproximado de la Nueva Francia, pues no incluye todas las tierras de la cuenca del Río Misisipi al oeste y este del río, dejando fuera, por ejemplo, la región de color gris al norte de la Florida que era parte de la Luisiana al este del Misisipi:

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Ante la construcción por los franceses del Fuerte Duquesne, el Teniente de Gobernador de Virginia Dinwiddie y el Teniente Coronel Washington, cuya fuerza estaba acampada en Grandes Prados, planearon construir con la fuerza bajo el mando de Washington un camino estratégico que permitiese el transporte de tropas, de carretas de suministros y de artillería con la intención ulterior de asediar y conquistar por la fuerza al Fuerte Duquesne. Esto ambos lo deciden sin haber consultado primero con el gobierno británico en Londres. Cabe señalar que por su penetración con fuerza armada en tiempos de paz dentro de territorio de la Nueva Francia en Grandes Prados y después en la confluencia de los ríos Ohio, Allegheny y Monongahela, Jorge Washington y sus soldados de Virginia actuaron ilegalmente y por ello eran alienígenas ilegales (illegal aliens).

Sabiendo los franceses de la presencia de la fuerza bajo el mando de Washington en Grandes Prados -territorio reclamado por ellos- envían un contingente en su dirección. Mientras tanto, los exploradores iroqueses aliados de Washington descubren antes el campamento de dicho contingente francés, y el joven teniente coronel de Virginia sale en su búsqueda al mando de unos 40 soldados de Virginia y unos 20 a 30 indios aliados con la intención premeditada de atacar a los franceses. Es posible que por joven -y por ello impetuoso- Washington haya estado con ganas de vengarse y castigar a los franceses por la osadía de haber desalojado a sus hombres un mes y medio antes, interfiriendo con sus planes económicos y comerciales como miembro de la Compañía de Ohio, además de interferir con los planes de expansión de su colonia de Virginia, al construir aquellos Fuerte Duquesne. Es más que probable que Washington, con el beneplácito de Dinwiddie, haya querido provocar de manera deliberada un incidente bélico con Francia que desencadenase una guerra entre esta potencia rival y la Gran Bretaña. En este sentido, el joven propietario de la plantación de Mount Vernon tendría la certeza de que en una nueva guerra ganaría Inglaterra, por su superioridad naval y poderío militar.

No habría habido duda de que la Gran Bretaña se habría impuesto sobre Francia en Norteamérica también por el hecho de que sus Trece Colonias de Norteamérica a mediados del siglo XVIII podían proporcionar más recursos con su población de millón y medio de habitantes para derrotar a los franceses y así conquistar sus territorios de la Nueva Francia, la cual tenía para ese entonces una población francesa de tan solo unos 70.000 habitantes, según René Chartrand. En comparación, de acuerdo a Chartrand, solo la colonia inglesa de Virginia disponía a mediados del siglo XVIII de una fuerza de unos 36.000 hombres para su milicia. La idea sería por ello causar un incidente que provocaría una guerra que llevaría a la conquista británica de la región del valle del Río Ohio, beneficiando así a la Compañía de Ohio de la cual el colono inglés Jorge Washington y el inglés de la metrópoli Robert Dinwiddie eran miembros. Cabe indicar que el medio hermano de Jorge Washington, Lawrence Washington, fue el segundo presidente de la Compañía de Ohio tras la muerte de su primer presidente, Thomas Lee, quien había sido además presidente del Consejo de Estado de Virginia. El otro medio hermano del futuro primer presidente de EE.UU., el Coronel Augustine Washington (fallecido en 1762), fue también miembro de la compañía. Todo quedaba en familia.

La cuenca del Río Misisipi con sus seis cuencas secundarias. La vasta cuenca del Misisipi era parte de la región de la Luisiana de la Nueva Francia. La Luisiana francesa incluía las tierras al sur de la cuenca del Río Ohio hasta la frontera con la Florida, española, pero incluyendo la parte de la Florida Occidental directamente al sur del actual estado de Alabama, y las costas del Golfo de México de los actuales estados de Misisipi y Alabama:

Habiéndose aproximado silenciosamente durante la noche a donde estaba acampado el contingente francés de Jumonville, la fuerza combinada británico-iroquesa bajo el mando de Washington ocupa posiciones antes de atacar, rodeando a los franceses que dormían sin sospechar ni esperar un ataque por estar en tiempos de paz. Los soldados del Regimiento de Virginia y los iroqueses así ocupan posiciones elevadas sobre rocas que dominaban el lugar donde descansaban los franceses, con los colonos ingleses y Washington desplegados en un lado del cerco y sus indios aliados en otro. Esperaban llevar a cabo su ataque al amanecer del 28 de mayo de 1754.

El contingente francés de unos 33 hombres estaba bajo el mando del Alférez Joseph Coulon de Villiers, Señor de Jumonville, habiendo partido de Fuerte Duquesne. Jumonville fue enviado por su comandante, Contrecoeur, el 23 de mayo tras éste ser informado de la presencia de la fuerza bajo el mando de Washington en tierras del valle del Ohio, pertenecientes a Francia. La misión de Jumonville y sus hombres no era una de guerra, pues Francia y la Gran Bretaña estaban en tiempos de paz. Jumonville tenía órdenes de encontrar a la fuerza de Washington para leerle en parlamento al oficial que la mandaba (Washington) el requerimiento formal por el cual se le requería a los considerados intrusos el “irse en paz” de las tierras de Nueva Francia, indicando que no habría más avisos. Las órdenes dadas a Jumonville no eran las de atacar, ya que Contrecoeur no deseaba provocar ningún acto que causase un conflicto que, al poner fin a la paz reinante, fuese en contra de “mantener la unión existente entre dos príncipes que son amigos”, los reyes Luis XV de Francia y Jorge II de la Gran Bretaña. También según Chartrand, Jumonville contaba con un tambor para llamar a parlamento, un intérprete, otro oficial, tres cadetes y 26 hombres entre soldados franceses y milicianos canadienses.

Cumpliendo con su misión, Jumonville fue en búsqueda de la fuerza de Washington para leerle el requerimiento. Con tiempo lluvioso, el 26 de mayo, Jumonville y sus hombres buscaron refugiarse en el lugar que se conocería como la Cañada de Jumonville, permaneciendo allí el día 27 por el mal clima. La cañada se hallaba a 8 kilómetros de Grandes Prados, donde estaba acampada la fuerza principal de Washington. Según Chartrand, y citando a un miliciano canadiense llamado Monceau que logró escapar a la masacre, eran como las 7 de la mañana cuando los miembros del grupo de Jumonville se estaban despertando y preparaban el desayuno. En eso al menos los soldados coloniales de Virginia bajo órdenes de Washington abren fuego con sus mosquetes en un ataque sorpresa. Sólo los colonos de Virginia dispararon y no sus indios aliados, disparando dos descargas con sus mosquetes, según Monceau. El Alférez Jumonville les dijo a los atacantes que pararan de disparar, ya que tenía que hablarles. Los colonos ingleses pararon de tirar, y Jumonville empezó a leerles el requerimiento por medio de un traductor. Mientras esto sucedía, los hombres de Jumonville se pararon detrás de su jefe, formando un grupo cerrado en medio del cerco de los colonos de Virginia y sus aliados iroqueses. Monceau aprovecha el momento para escabullirse por un lado entre los árboles del bosque y escapar. Este testimonio de Monceau fue recogido por el Capitán Contrecoeur en Fuerte Duquesne, quien lo remitió en carta al Gobernador General de Nueva Francia en la ciudad de Québec.

La Cañada de Jumonville. Washington y sus soldados tomaron posiciones sobre las rocas mientras que el grupo de Jumonville acampó en el claro a mano derecha:

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Según el artillero J.C.B. de Fuerte Duquesne, quien oyó de Monceau lo que ocurrió en la cañada, Monceau escuchó en el bosque separado del grupo de Jumonville unos tiros seguidos por una segunda descarga acompañada de los gemidos de los moribundos. Esto podría referirse al momento en que Jumonville fue muerto mientras le leía a Washington el requerimiento. Así lo apuntó Contrecoeur, y se sabe que el tambor que acompañaba el grupo de Jumonville para tocar en parlamento también fue matado por los tiros de los hombres de Washington, de acuerdo a Chartrand. El comandante francés de un puesto de avanzada recogió el testimonio de un iroqués desertor del grupo de Washington que fue testigo de que Jumonville fue muerto de un tiro en la cabeza mientras leía el requerimiento, muriendo también varios de sus hombres víctimas de las descargas de mosquete de los soldados de Virginia. Del total del contingente de Jumonville murieron en la masacre causada por Washington al menos 10, incluyendo al mismo Jumonville y a su atambor. El contingente francés tuvo un herido y 21 más fueron hechos prisioneros por Washington, incluyéndose entre los prisioneros al segundo oficial del grupo de Jumonville, el también Alférez Pierre-Jacques Drouillon.

Grabado en que se representa la muerte de Jumonville mientras le leía el requerimiento a Washington:

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Como prisionero Drouillon dio un testimonio de los hechos que los ingleses tradujeron al inglés (posiblemente a su manera, dejando fuera aquello que no les convenía) y que pusieron por escrito en una carta dirigida al Teniente de Gobernador de Virginia Dinwiddie, en donde el alférez francés dice que habían sido “cerca de las 7 u 8 en punto de la mañana” cuando Washington les atacó, que el grupo de Jumonville no acudió a las armas y que Washington “podría haber escuchado a nuestro intérprete . . . en vez de aprovechar la oportunidad para dispararnos”, según cita y relata Chartrand. Cuando desde Fuerte Duquesne se envió una fuerza militar para castigar a Washington, tras conocerse lo sucedido en la Cañada de Jumonville, la fuerza francesa halló cuatro cuerpos de franceses sin sepultar en la cañada, en estado de descomposición y sin sus cueros cabelludos, de acuerdo a Chartrand. ¡Ni siquiera Washington y sus soldados de Virginia pudieron darles cristiana sepultura! ¿Podría haber sido esto una “firma” dejada por Washington por la masacre que cometió -en sí un acto de guerra en tiempo de paz- para que al descubrir los franceses los cuerpos insepultos y mutilados de sus compatriotas, con mayor saña e indignación lanzasen un ataque de represalia contra los británicos que desencadenase una deseada guerra entre Francia y la Gran Bretaña?
¿Y cuál fue el relato de lo sucedido en lo que se llamaría después la Cañada de Jumonville según el principal autor de los hechos allí acaecidos, Jorge Washington? De acuerdo a Chartrand, Washington escribió en su obra ‘Comentarios’ (‘Remarks’) que “los franceses enviaron un destacamento a reconocer nuestro campamento y obtener inteligencia sobre nuestra fuerza y posición . . . ; aviso de lo cual (fue) dado por los exploradores, G W [Jorge Washington] marchó a la cabeza del destacamento, atacó, mató 9 ó 10, y capturó unos 20”. En su informe a Dinwiddie del 29 de mayo, el día después de la masacre, según Chartrand, Washington describe que con sus soldados y aliados indios “formé un orden [adoptó una formación] para atacar por todos los lados, lo que en consecuencia hicimos, y después de un combate de unos 15 minutos, matamos 10, herimos uno y tomamos 21 prisioneros, entre aquellos que fueron muertos, estaba Monsieur de Jumonville, el comandante”. Y tal fue el gusto y entusiasmo de Washington por lo que había ocurrido que en una carta escrita a su hermano le decía: “Puedo en verdad asegurarte, escuché balas silbar y créeme, había algo encantador en el sonido”.

Está claro que Washington fue con sus hombres a atacar a los franceses y dio la orden de abrir fuego contra el contingente de Jumonville con la intención de matar, lo que constituía una violación de la paz. Los testimonios franceses indican que Jumonville fue muerto cuando leía el requerimiento, matándose también a su tambor, una grave violación de las reglas de la guerra de aquel entonces al atacarse a un emisario en misión de parlamento mientras cumplía su misión de leer un documento oficial, en tiempos de paz y no de guerra. Y los 10 franceses muertos fueron abatidos a tiros estando rodeados y sin haber tomado las armas o haber adoptado una formación de combate para defenderse. Fue una masacre a la que se añade el hecho que al menos los cuerpos de 4 franceses masacrados fueron dejados sin sepultar.

Representación pictórica de la Cañada de Jumonville antes del ataque del 28 de mayo de 1754 por Washington y sus hombres. Realmente Washington y sus soldados habrían ocupado la posición sobre las rocas y sus indios aliados el lado opuesto:

Es con todo esto que el relato de un inglés que ni siquiera estuvo en el ataque al grupo de Jumonville y que lo que dijo supuestamente lo basó en lo que otros le habían contado, de que el cacique iroqués ‘Medio Rey’ mató de un hachazo a Jumonville tras éste rendirse con sus hombres, parece ser más una historia para excusar a Washington de su responsabilidad de lo sucedido. Pero aún de haber sido así, Washington como comandante de la fuerza británico-iroquesa era responsable de los hombres bajo su mando y de lo que ocurrió, más aún cuando fue con su contingente con la intención hostil y premeditada de atacar y matar franceses, en tiempo de paz y siendo su tropa de Virginia más numerosa que los iroqueses presentes. Jorge Washington recibió su bautismo de fuego en su carrera militar como un criminal de guerra, responsable de la masacre que ocurrió en lo que se llamaría Cañada de Jumonville, por su víctima de más rango. Lo dudoso de la historia de que los indios iroqueses cometieron la masacre y no Washington y sus soldados de Virginia se deduce del mensaje que Dinwiddie envió al gobierno inglés en Londres, informando sobre lo acaecido. De acuerdo a Chartrand, Dinwiddie escribió que la acción de Washington fue “una pequeña escaramuza (que) fue realmente el trabajo del Medio Rey y… (sus) indios. No éramos [Washington y los colonos de Virginia] más que los auxiliares de ellos”. Ja, ja. ¡Sí, claro!

En Londres no todos habrían sido engañados por estas excusas. Horace Walpole, prominente político del partido Whig, dijo del ataque de Washington a los franceses del 28 de mayo de 1754: “La descarga disparada por un joven virginiano en un lugar remoto de América incendió al mundo”. Horace Walpole fue hijo del primer ministro británico Robert Walpole y primo del Almirante Horatio Nelson, héroe británico de Trafalgar. Sin duda, la represalia militar francesa por el ataque contra Jumonville desencadenó una serie de acciones militares entre las fuerzas de Francia y la Gran Bretaña en Norteamérica en una guerra no declarada que duró dos años hasta que se declaró formalmente en 1756, iniciándose la Guerra de los Siete Años, que duró hasta 1763. Francia perdió en esta guerra a la Gran Bretaña sus territorios en el Canadá y los territorios de la Luisiana al este del Río Misisipi incluyendo las regiones de los valles de los ríos Ohio y Allegheny. En compensación a España por la pérdida de la Florida a la Gran Bretaña en el Tratado de París de 1763, que pone fin a la Guerra de los Siete Años, Francia le cede a España los territorios de la Luisiana al oeste del Río Misisipi (la Luisiana española), quedándose el Rey de Francia por ello sin ningún territorio continental en Norteamérica. La Guerra de los Siete Años involucró a otras potencias, y al finalizar se calcula que cerca de 1 millón (se estima en más de 991,000) de hombres de todos los bandos habrían muerto o sido heridos durante la contienda. Y eso sin contar las muertes de civiles de dicha guerra. Por haber causado por su ataque contra Jumonville y su grupo el comienzo de las hostilidades que desembocarían en la Guerra de los Siete Años, guerra mundial que se considera la más sangrienta del siglo XVIII, Jorge Washington es en gran medida responsable del inicio y por ello de las muertes y destrucción de esta larga contienda que realmente empezó aquel 28 de mayo de 1754 y terminó en 1763.

Curiosamente, aunque la Gran Bretaña ganó la Guerra de los Siete Anos, guerra que se puede decir fue causada por la guerra no declarada que se inició con el ataque y masacre cometidos por Washington y sus hombres en 1754, tales fueron las deudas que acumuló el gobierno inglés para vencer en el conflicto que concluyó en 1763, que tuvo que imponer impuestos sobre las Trece Colonias de Norteamérica para ayudar a pagar dichas deudas. Pero aun cuando las Trece Colonias salieron muy beneficiadas en la guerra con la eliminación del imperio francés en Norteamérica, objetaron a dichos impuestos, lo que llevó eventualmente a la Revolución Americana y a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Y como bien se sabe, en esta guerra Jorge Washington volvió a salir a la luz pública como Comandante en Jefe del Ejército Continental, al final victorioso, lo que le llevó al General Washington a ser primer presidente de los Estados Unidos de América, prócer de su independencia y héroe nacional de este país de inmortal memoria. ¡Lo que es el destino y lo que son los giros que da!

Pero aun con sus merecidos méritos y su merecida gloria como prócer de la independencia, general victorioso y primer presidente, le recuerdo a los angloamericanos conservadores estadounidenses que si han de hablar de los españoles como “victimarios (homicidas) en el extranjero”, que cuando vean un billete de 1 dólar, la cara de una moneda de 25 centavos, escuchen acerca de o estén en la capital de Washington, DC, o vean su Obelisco, se acuerden de que el Teniente Coronel George Washington a sus 22 años fue un criminal de guerra que cometió una masacre en donde violó las leyes de la guerra y de la paz, y que por dicha masacre fue causante directo de una guerra en Norteamérica e indirecto de la Guerra de los Siete Años con todas sus bajas de muertos y heridos. Así que antes de ver la paja en el ojo del vecino miren el tronco de árbol en el propio.

https://actualidad.rt.com/opinion/dr_lajos_szaszdi/view/93435-comparar-espana-eeuu-historia-blog [1]

https://actualidad.rt.com/opinion/dr_lajos_szaszdi/view/95326-comparar-espana-eeuu-historia-viii [2]

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