El Trivium y Quadrivium.

Algo que aprender del trivium y el quadrivium

General PD por Petra Llamas García ETIQUETAS: aprendizaje, curriculum, educación43 comentarios en Algo que aprender del trivium y el quadrivium

El Trivium y el Quadrivium son dos vocablos latinos que hacen referencia a las “Siete Artes Liberales” que se estudiaban en la antigüedad y en las primeras universidades europeas durante la Edad Media. Utilizaban las palabras “arte” del griego “areté” que significa “virtud” y “liberal” porque su finalidad era la de formar “hombres libres”. Dicha libertad se obtenía por medio del conocimiento y el desarrollo de las habilidades intelectuales; en oposición a las “artes serviles” o “artes menores” que eran las que proporcionaban al hombre la pericia para desempeñar oficios y realizar trabajos manuales.

El Trivium (tri-vium) significa tres vías o caminos y contenía las artes de la “elocuencia”: Gramática, Retórica y Dialéctica, lo que hoy podríamos considerar las humanidades. La Gramática estudiaba el uso adecuado de la lengua, el cómo hablar y escribir correctamente. La Dialéctica es la ciencia del pensamiento correcto, se encargaba del razonamiento y de la búsqueda de la verdad. La Retórica era la expresión del lenguaje en su más bella manifestación, por tanto está muy relacionada con la Literatura. Las disciplinas del Trivium equipaban al estudiante con las herramientas intelectuales para poder aprender por sí mismo, por eso se impartían antes que el Quadrivium.
El Quadrivium significa las cuatro vías o caminos y agrupaba las ciencias relacionadas con los números y el espacio: Aritmética, Geometría, Astronomía y Música. La Aritmética es el estudio de los números. La Geometría, vendría siendo el estudio del espacio. La Astronomía, el estudio de los astros o el espacio en movimiento y la Música, el estudio de los cantos y de las matemáticas en movimiento.

Se puede afirmar que el Trivium y el Quadrivium son el antecedente remoto del currículum escolar (conjunto de objetivos, contenidos, metodología y criterios de evaluación que orientan la actividad académica) y si lo analizamos detenidamente, podemos detectar la lógica de su planteamiento. Se trataba de adquirir, con el Trivium, los aprendizajes generales, y destrezas intelectuales para enseñarlos a pensar, para desarrollarles el criterio propio y prepararlos para el autoaprendizaje. Posteriormente se adquirían las disciplinas científicas, Quadrivium, que proporcionaba los elementos para conocer y dominar el mundo exterior.

Trivium
Trivium

¿Qué y cómo aprender hoy?

En la actualidad, el currículum escolar de la Educación Básica, se caracteriza por tener perfiles de egreso muy ambiciosos y con demasiados contenidos, mismos que se ven ampliados para hacer frente a los cambios, sociales, económicos, políticos, culturales, demográfico y tecnológicos que se están viviendo. De esta manera, a los aprendizajes tradicionales se han ido agregando otros contenidos, como manejo de las nuevas tecnologías, educación para la ciudadanía, equidad de género, ecología, etc. y que tienen la finalidad de preparar a los alumnos para adaptarse con facilidad a esa sociedad cambiante. Sin embargo, el exceso de contenido imposibilita, tanto al maestro para abarcarlo, como al alumno para profundizar e interiorizarlo y se descuida con ello el desarrollo de herramientas básicas que posibilitarían al alumno para aprender de manera autónoma.

El cambio a la metodología por competencias ha venido a paliar de alguna forma ese torrente de información escolar. Podría decirse que está desempeñando el papel de dosificador y seleccionador de aprendizajes, aunque aún no queda claro si está cumpliendo con su cometido ya que, además de no haber disminuido significativamente los contenidos, las competencias parecen haber convertido a la educación en un medio para alcanzar un fin y no como un fin en sí misma. Si no se equilibran los saberes, con las habilidades básicas y una correcta formación en valores, podríamos afirmar que la educación corre el riesgo de convertirse en “arte servil” en vez de ser “arte liberal”.

Es pues necesario revisar y reestructurar el currículum en los diferentes niveles educativos, sobre todo enfatizando en qué es lo que se pretende en cada una de las etapas y no querer enseñarlo todo en la Educación Básica. Hay que seleccionar con cuidado aquellos contenidos que son esenciales, de los que pueden ser diferidos. Hay saberes que son fundamentales, como la lectura, la escritura o el razonamiento lógico-matemático, y cuyo dominio favorecerá el aprendizaje de otras disciplinas, por lo que saturar el currículum de contenidos, sólo propiciará un aprendizaje superficial y sin reflexión. De nada servirá tampoco el dominio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) si no se puede seleccionar, entender y procesar todo el cúmulo de información que se opera en la red para convertirlo en conocimiento.

Establecer un currículum que responda a las nuevas necesidades educativas, a las demandas sociales y laborales y principalmente al tipo de ser humano que se desea formar. Un currículum con menor contenido, pero mejor seleccionado, que pueda ser bien estudiado y trabajado y con el que se logre asimilar e interiorizar el aprendizaje. Un currículum dinámico, que sea revisado y evaluado periódicamente; pero sobre todo un currículum que desarrolle de manera integral al individuo y lo convierta en un hombre libre. Según John Dewey: “El objetivo de la educación debiera ser más bien enseñarnos cómo pensar, que qué pensar, más bien mejorar nuestras mentes, para así permitirnos pensar por nosotros mismos, que llenar nuestra memoria con pensamientos de otros hombres.”

En Twitter @PetraLlamas

Publicado en La Jornada de Aguascalientes

 

LIBERALES (Las siete artes). – HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

Durante la edad media se dividían las ciencias en dos partes designadas con los nombres de trivium, y quadrivium.

El trivium comprendía la gramática, la retórica (y la poesía) y la lógica (aunque en algunos sitios en castellano indican que es la dialéctica, es falso, la dialéctica no te ayuda a pensar con lógica, y es un fin, no una base como la lógica).

El quadrivium, abrazaba la aritmética, la geometría, la astronomía y la música.

Las dos clases formaban las sietes artes liberales (septem artes liberales) y tenían bastante relación con lo que después de las guerras púnicas formaba la base de la educación de los romanos.

Las artes liberales servían de introducción al estudio de la teología que era su objeto y al cual estaban subordinadas.

Algunos autores, especialmente AIcuino, dividían los estudios a la manera de los estoicos en ética que correspondía al trivium, y física, al quadrivium, encaminado también uno y otro a la teología.

Hacíanse también otras divisiones, pero la mas general es la que hemos indicado, y para recordarla se habían compuesto los dísticos bárbaros siguientes:

Gram. loquitur; Dia. vera docet; Rhet. verba colorat.

Mus. canil; Ar. numeral; Geo. ponderat; Ast. colit aura.

Entendíase por gramática la de lengua latina porque la lengua griega no se estudiaba sino en muy pocas escuelas, en algunas de Inglaterra y Alemania, y la lengua materna en ninguna parte. Se daban a conocer las letras, las sílabas y las diferentes partes del discurso; se hablaba a los discípulos de los acentos, de los pies, de la prosa, del metro, de la analogía, de la etimología, de la ortografía, de barbarismos, de solecismos y tropos, pero sin dar reglas para evitar las faltas indicadas, ni para formar el estilo. La mayor parte de los autores de aquella época prueban hasta la evidencia que no habían comprendido las reglas más sencillas de la gramática.

La retórica consistía en la definición de los diferentes géneros de elocuencia, en la indicación de las principales partes del discurso y de las principales figuras, pero sin añadir las reglas necesarias para formar al orador.

La lógica (en algunos sitios se habla de dialéctica) estaba reducida a las definiciones de las ideas generales, sobre todo de las categorías, de las divisiones y de las explicaciones, a que se agregaba la enumeración de las formas y figuras de argumentación. Pero si se exceptúan algunas reglas sobre el modo de emplear los silogismos, este arte contribuyó bien poco a despertar y guiar la reflexión y a fijar la atención del futuro orador en el desarrollo de su espíritu y en las necesidades de sus oyentes.

La aritmética servia mas bien a las artes mágicas que para dar reglas sólidas de cálculo.

La geometría explicaba las líneas, las figuras, los sólidos, pero los jóvenes no aprendían los teoremas sentados ya por Euclides. A esto se agregaba un resumen de la geografía tal como se la figuraban.

La música estaba reducida a nociones sobre el canto llano. En astronomía se hablaba de los círculos y los polos del globo celeste, del movimiento y de la magnitud supuesta de los astros, de la diferencia de los tiempos, de las medidas, de los instrumentos; pero sin tratar de la práctica.

Los versos siguientes expresan en resumen el objeto que se proponían en cada uno de los estudios:

Grammática. Quid quid agunt artes, ego semper prœdico partes

Dialéctica. Me sine doctores frustra coluere sorores.

Rethórica. Est mihi docendi ratio cum flore loquendi.

Música. Invenere locum per me modulamina vocum.

Geometría. Rerum mensuras et rerum signo figuras.

Arithmética. Explico per numerum quid sit proportio rerum

Astronomía. Astra viasque poli vindico mihi soli.

Como las ciencias sólo se consideraban bajo el punto de vista de su utilidad para el estudio de la teología, de suerte que las que no conducían a este fin se desechaban como superfluas cuando no como nocivas, por eso era tan limitada la enseñanza. Según Hraban Mauro, que era uno de los doctores mas célebres de la época de Carlomagno, la gramática es importante principalmente porque hace conocer los tropos y las expresiones figuradas de las Sagradas Escrituras; la prosodia por los diferentes metros de los salmos; la dialéctica porque enseña a conocer el bien y el mal, lo verdadero, lo verosímil y lo falso, al Criador y la criatura, y da los medios de combatir a los herejes; la geometría, por su utilidad para comprender la estructura del arca de Noé, del templo de Salomón; y en fin, la música, porque facilita el canto en la iglesia, y la astronomía porque enseña a computar las festividades movibles del año.

Pero estas siete artes liberales no se enseñaban por completo en todas las escuelas. En las pobres (minores) no se enseñaba más que lo estrictamente necesario para formar un eclesiástico o un monje, la lectura, la escritura, el canto, el cálculo y la gramática. En otras más ricas (majores) y por lo mismo más completas, además de las artes se enseñaba la interpretación de algunos pasajes de las Sagradas Escrituras, que es lo que se llamaba la Sagrada página (sacra página); en alguna se agregaba a la gramática el estudio de los clásicos. Pero todo esto dependía del jefe de la escuela.

Entre los que primero han escrito de las siete artes liberales, merecen citarse con preferencia Cápela y Casiodoro que han ejercido grande influjo en la enseñanza. Más tarde escribieron también tratados generales sobre el mismo asunto S. Isidoro obispo de Sevilla, Hraban Mauro y Alcuino, y después se escribieron tratados especiales sobre los ramos de estudios comprendidos en el trivium y quadrivium.

https://www.e-torredebabel.com/pedagogia/artes-liberales.htm

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