Evitar Acceso a Instituciones de Derechos de Autor e Instituciones Publicas y/o Recaudatorias.

Debido a los dolores de cabeza de instituciones tan productivas como CEDRO, etc… y sobretodo nuestra amada SGAE, he decido poner una solucion facil a los que sufren dichos dolores de cabeza, y no son aspirinas.

Intro:

Antes que nada, aclarar el tema de la jurisdiccion y de la autoridad, teniendo en cuenta que la Autoridad Privada y Natural es superior a la Publica y/o Publica-Privada (este ejemplo es: Una empresa registrada en el registro Estatal, pero que se considera una S.A. o S.L. y otro tipo de designaciones, aunque el tema de jurisdiccion es algo mas largo de aclarar en un solo parrafo), por tanto sin Jurisdiccion (ni prueba de jurisdiccion) las instituciones adscritas a los reglamentos Publico-Privados comerciales, que tengan una prohibicion de la casa” de un establecimiento x, no pueden acceder, ni crear un “joinder” o union (=union comercial, contrato, y otros sinonimos) y por tanto, cobrarte tasas de alquiler de “derechos comerciales”.

Para que pase una “union” o “conexion” (apodo de Contrato) hace falta un consentimiento implicito o tacito (o sea o das tu consentimiento, o no especificando dicho consentimiento, presuponen que tienen derecho de acceso a tu establecimiento para crear un contrato [quien calla, otorga]. Mediante la prohibicion de acceso se evita dicho tipo de consentimiento para contratar. Habida cuenta que un contrato por privado (o evitar contrato) es superior que cualquier tipo de jurisdiccion civil (jurisdiccion en su mayoria fraudulenta). Ademas, si una de las dos partes no tiene contrato, y no ha dado consentimiento, no hay contrato, por logica.

Listado de Instituciones (comerciales) de derechos de autor:

Hasta la fecha, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha autorizado ocho entidades de gestión, que representan a los siguientes titulares de derechos:
De autores: SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), CEDRO (Centro español de derechos reprográficos),VEGAP (Visual entidad de gestión de artistas plásticos), DAMA (Derechos de autor de medios audiovisuales).
De Artistas intérpretes o ejecutantes: AIE (Artistas intérpretes o ejecutantes, sociedad de gestión de España, AISGE (Artistas intérpretes, sociedad de gestión).
De Productores: AGEDI (Asociación de gestión de derechos intelectuales), EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los productores audiovisuales).

http://www.mecd.gob.es/cultura-mecd/areas-cultura/propiedadintelectual/la-propiedad-intelectual/preguntas-mas-frecuentes/entidades-de-gestion.html#b

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Texto a poner en letra grande, en la ventana del establecimiento[Para Derechos de Autor [la letra a 24 como minimo para que se lea desde afuera bien]:

Los empleados de las instituciones X, Y y Z (aqui poner el nombre de dichas instituciones) tienen la prohibición de acceder a la casa completa.

Ciudad, Fecha (DD/MM/AA).
La Administración/Direccion.

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Texto a poner en letra grande (en la ventana del establecimiento):

Para Agencias Estatales de Recaudacion (Inspeccion de Hacienda, Aduanas, principalmente, aquellas que lo hacen “por tu bien” incluyendo inspeccion de sanidad en reglamentos enfocados en temas economicos mas que de sanidad propiamente dicho).

Los empleados de las instituciones X, Y y Z (aqui poner el nombre de dichas instituciones y si no, todos los Agentes de la Administracion publica o en su defecto: todos los Agentes de la Administracion Publica (funcionarios, o empleados publicos) tienen la tienen la prohibición de acceder a la casa completa.) [y annadir]: salvo consentimiento expreso;

para acceder indicar al a los responsables del motivo de la visita, las condiciones, y toda la informacion necesaria, en caso de no proporcionarla y de intento de mentira o fraude al proporcionarlas, se les expulsara’ de inmediato de dicho establecimiento. Ademas para futuras visitas sera’ requerido un consentimiento expreso por escrito, salvo causas de fuerza mayor como incendios, catastrofes, etc…

Ciudad, Fecha (DD/MM/AA).
La Administración/Direccion.

 


*Si no hay fecha especifica de entrada de dicha notificacion, la entrada en fuerza es el dia de la fecha indicada, que es la fecha de entrada en vigor. Esta notificacion tambien se puede aplicar a Agentes de Policia en capacidad privada (para multas comerciales para pedirte licencias de apertura, de dar de alta el negocio etc…) si tienen la entrada limitada no se les permite comprobar nada por que es de facto una jurisdiccion diferente: jurisdiccion contractual natural superior a jurisdiccion civil que es la usada normalmente a la policia para poder implementar multas, y dicha jurisdiccion es privada y comercial, y no tiene nada que ver con justicia.

Fuente: https://analisis05.wordpress.com/2016/12/22/evitar-acceso-a-instituciones-de-derechos-de-autor-e-instituciones-publicas-yo-recaudatorias/

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El cártel de HollyCIAwood (3). Cine de propaganda al servicio de la CIA y el Pentágono (y III)

10. La Entrevista (2014)

ENTREVISTA

Esta, dicen, es una película-sátira basada en uno de esos enemigos políticos de EEUU sobre el que ha intensificado su campaña demonizadora en los últimos años, esto es, la Corea del Norte de Kim Jong Un. La Entrevista es un panfleto cinematográfico que ha gozado de un recorrido cómico-grotesco ciertamente notable, mucho más, si cabe, que la escasa o nula gracia que contiene. Y es que el mosaico circense montado contra el “gordito norcoreano” ya lo tenían configurado de antemano los “yankees”. De ser una producción marginal sin repercusión mediática y a nivel de público, destinada a pasar por Youtube (antiguamente se decía que por los “videoclubs”) antes que por las salas de cine, los promotores de La Entrevista lograron que alcanzara difusión internacional gracias a uno de esos bulos que, a menudo, se suelen inventar algunas de las múltiples agencias policiales o de seguridad de EEUU, en este caso, el FBI, con el objeto de señalar enemigos internos o externos.

Y es que para dar algo de vidilla a esta comedia sin gracia, los del FBI se sacaron de la manga que los norcoreanos habían estado, nada menos, que detrás de un ciberataque a la productora del film, SONY (como si no tuvieran más que hacer en la RPDC que tocar los cojones al imperio y meterse en fregados internacionales). Lo de los ciberataques a EEUU no es nada más que un timo pillado por los pelos que, de vez cuando, largan desde Washington contra países “no amistosos” (léase, China) inventándose fábulas conspiranoicas a la carta para consumo del rebaño; en el caso que nos ocupa, aprovechando la propia temática anti-norcoreana de la película. Evidentemente, el “affaire norcoreano” previo (la falsa bandera o montaje del FBI) perseguía demonizar (una vez más) a la RPDC utilizando un pasquín cinematográfico de poca monta.

De tal modo que, una vez iniciado el sainete-conjura malévola de Kim Jong Un, las exhibidoras de USA comenzaron a hacer teatro “negándose” a estrenar la supuesta “parodia” del Gran Líder ante (no se rían) “las amenazas de otro 11-s”. Sí, como lo oyen, Kim Jong Un-Laden estaba dispuesto a enviar un comando juche a Jolivú para no dejar títeres con bótox y demás rellenos faciales (según las malas lenguas, Tom Cruise demoró ponerse su cara de sapo actual por si acaso). En fin, que todos los tontos inútiles del Tío Sam salieron a la palestra, desde la achacosa y olvidada pseudoactriz Mia Farrow al “progre” Michael Moore, pasando por el sionista de turno (Aaron Sorkin; el sionismo es pieza clave en el control del cine hollywoodiense), con altisonantes declaraciones a cada cual más ridículas y estrafalarias (“han ganado los malos”, “se han cumplido los deseos de los terroristas”). Oficialnoicos del American conspiracy en estado puro.

Lo cierto es que la cuestión mollar de este film se les ha escapado a muchos críticos, esos que sólo son capaces de atisbar buen o mal cine en los libelos propagandísticos del Pentágono, el gran John Wayne u otros fascistas al uso, pero sí ver panfletismo en el ruso Eisenstein (que tampoco es que me entusiasme excesivamente). Veamos. El “argumento” de la cosa llamada La Entrevista consiste en lo siguiente: “dos periodistas estadounidenses -que trabajan para la CIA (nada novedoso)- viajan a Corea del Norte, se reúnen con su líder, Kim Jong-Un, y luego, después de humillarlo en todas las televisiones del mundo lo asesinan con un misil”. La “ingeniosidad” americana, aquí, es matar a un presidente extranjero, real, demonizado previamente por los políticos estadounidenses, sin tan siquiera disimularlo en un guión de ficción. Pero, tal vez, a esos avispados guionistas no les haría tanta gracia redactar una historia que tuviera como protagonistas, final y justamente ejecutados, a criminales de guerra como Obama, Cameron, Aznar, Blair, Sarkozy o Netanyahu, todos ellos con decenas de miles de crímenes a sus espaldas.

Es más, sin llegar a tanto (el asesinato de un líder político occidental), vamos a suponer que se hiciera una comedia burlona y corrosiva sobre, por ejemplo, el ex Rey español (el de Franco) con sus tramoyas golpistas, sus corruptelas, sus líos puteros de faldas y sinfín de robos reales con los que se ha enriquecido delictivamente, con o sin jeques golfos de por medio, y por los que debería ser procesado, condenado y enjaulado. No sólo esa película no hubiera salido a la luz (eso que tanto demandan de libertad de expresión estaría en el cubil de la democraCIA) sino que sus autores probablemente serían perseguidos penalmente por el tribunal político español de turno (la Audiencia Nacional). Más al contrario, aquí se hacen bochornosas desvergüenzas televisivas de adulación y cortesanía a la monarquía española o, bien, se dejan caer inofensivas críticas (extremadamente suaves), casi diría que campechanas… ¿verdad Wyoming?

Dice Jon Reynolds, el autor de esta serie de 11 entregas imperialistas, que Después de sacrificar 112 minutos de mi precioso tiempo para ver esta película, la parte más ridícula llegó al final, cuando, después de ser asesinado Kim Jong-Un, vemos en los canales de noticias de Corea del Norte anunciando felizmente que van a celebrarse “elecciones democráticas” en todo el país. Como todos bien sabemos, dice ácidamente Reynolds, cuando la CIA elimina o asesina al líder de un país extranjero la “democracia” es lo que sigue, añadiendo, a continuación, con igual sarcasmo que es evidente que esto ocurrió después del golpe de 1953 respaldado por Estados Unidos en Irán, que dio lugar a la entrega del poder a un dictador brutal (el Sha Rezha Pahlevi). […] Y por supuesto que vimos resultados similares después que el líder libio Muammar Gaddafi fuese derrocado y golpeado hasta la muerte por los “rebeldes” apoyados por Estados Unidos; basta con ver cómo está Libia ahora. Incluso Irak donde, después desalojar del poder a Sadam Hussein, el terrorismo (fomentado por los norteamericanos, Israel y la OTAN) y la inestabilidad política son moneda de curso común.

Pero así es como el imperio modela su discurso propagandístico. Con montajes vodevilescos como este donde el chabacano mensaje político que quiere vender EEUU enmascara todo lo demás.

11. American Sniper (2014)

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Clint Eastwood, con esta última película (y otras previas anteriores) está más de capa caída que nunca y encima retomando el viejo lenguaje fascista que tan afín le fue en producciones como Harry el Sucio, El Sargento de Hierro o Mystic River. Un retiro a tiempo es siempre una victoria, pero el anciano Eastwood prefiere “morir matando”, nunca mejor dicho. Esta nueva apología del crimen propagandístico estadounidense cuenta con la novedad de un relato y un personaje real, el de un asesino en serie (Chris Kyle, fallecido en 2013, en los infiernos esté), aquí denominado “francotirador”, que cuenta en primera persona como en la Irak arrasada por su “glorioso” ejército invasor iba eliminando iraquíes (civiles en su mayoría) como si fuesen una colección de cromos, en una sucesión de “locura” asesina por ver quien ostentaba mayores niveles de crueldad y sadismo. Chris Kyle, un psicópata de manual, se divertía, él y sus compinches, jugando a asesinar a la desarmada población civil iraquí o a los pocos resistentes que por aquel país quedaban. Kyle jamás escondió sus propósitos asesinos y el viejo retrógrado Eastwood, a pesar de toda la aberrante carga inmoral que conlleva el personaje, se ha dedicado a hacerle un homenaje laudatorio durante toda la película.

Jon Reynolds deja bien claro que Kyle se dedicaba a disparar balas en la cabeza de los iraquíes cuyo crimen más imperdonable fue el de defenderse de una invasión injusta. Y no sólo eso sino, que este sujeto de Kyle, fascista y racista, escribió un libro contando sus “hazañas” en Irak (y que dio origen a esta película) señalando despectivamente a los iraquíes como “salvajes” y con un “ójala hubiera matado a más”. La lástima es que no se hubiera disparado a él mismo (o le hubieran alcanzado mortalmente). Nos hubiéramos ahorrado esta crítica y Eastwood estaría disfrutando de una vejez menos dada a glorificar a maleantes.

La tan mentada satanización del enemigo, por parte de las potencias imperialistas, conlleva, indisolublemente,  a justificar su eliminación física (donde siempre sus víctimas son convierten en simples “estadísticas” o en esa invención criminal llamada “daños colaterales”) y, en último término, a afianzar la política militarista exterior de EEUU como la única posible que defiende (con bombas de fragmentación y tiros en la cabeza) los derechos (“amenazados”) de los americanos y del resto del mundo “libre”. American Sniper no podría ser más conveniente en términos de entregar a un público cansado de la guerra una película con fuerte dosis de propaganda, eso sí de calidad dice Jon Reynolds. Yo diría que ni eso (calidad, que no es tal), ya que ésta queda totalmente emborronada por un discurso que es abyectamente reaccionario en favor del asesinato masivo.

American Sniper me ha parecido un panegírico racista similar a la propaganda nazi que hacía la cineasta favorita de la Alemania hitleriana, Leni Riefensthal, para ensalzar a las SS, a la Gestapo y a la política de tierra quemada del III Reich, con una estética, en este último caso, eso sí, bien lograda. La cinta de Eastwood muestra a los “inferiores” iraquíes, una vez más, como sádicos y crueles con el invasor y a un engendro psicópata del ejército norteamericano como el prototipo de héroe de su país…que ya le vale al añoso carcamal de Eastwood. Un “héroe”, no podía faltar, matando con la Biblia bajo el brazo (Kyle era un devoto de este “libro sagrado”), junto a Dios, la CIA, los fascistas y el Pentágono, asesinando en serie y (supuestamente, dijeron algunos) a los “saqueadores” del huracán Katrina en la ciudad de Nueva Orleans.

Aunque no todo está perdido. Los hay, pocos, en el imperio, que no se dejan engatusar por esta nueva oda al inacabable crimen internacional de EEUU. Un usuario de la página IMDB (la base de datos que engloba todo el cine mundial), ciudadano USA, señala, muy enfadado, a propósito de esta abominación cinematográfica: En verdad, después de haber visto esta película, me da vergüenza ser estadounidense. Si Chris Kyle es el americano por excelencia que el señor Eastwood quiere para todos y cada uno de nosotros me estremece el hecho de pensar que algo así sea a lo que cualquiera, en este país, pueda aspirar a ser. En definitiva, que esta basura deplorable pueda ser vista como algo que nos representa a los estadounidenses.

Pero también hay quien incide en el carácter demente del personaje idealizado y hasta casi “poetizado” de Eastwood. Chris Kyle, dice otro asqueado cinéfilo de los USA, era una máquina de matar, patológicamente psicótico, con cero remordimientos y que fabricó historias acerca de cómo había matado a ciudadanos estadounidenses en Nueva Orleans, durante el huracán Katrina. Fue juzgado en un tribunal estadounidense por mentiroso, diciendo falsedades para beneficiarse de las ventas de su libro. Mientras que otro norteamericano, de los que no se dejan manipular fácilmente, se pregunta escandalizado ¿Cómo es posible que el personaje principal de American Sniper, un asesino de masas, sea retratado como un héroe nacional?

Tal vez Kyle haya sido “endiosado”, después de muerto, porque probó de su propia medicina en un país enfermo de armas y de violencia, siendo (casualidades de la vida) ejecutado a tiros por otro veterano de la guerra de Irak, en el año 2013. En cierta forma, con la muerte de Kyle se hizo algo de justicia para las centenares de sus víctimas y las cientos de miles que ocasionó la invasión de Irak por EEUU. Aunque Eastwood le haya rehabilitado (y rentabilizado monetariamente) en su deplorable American Sniper.

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2016/03/05/el-cartel-de-hollyciawood-3-cine-de-propaganda-al-servicio-de-la-cia-y-el-pentagono-y-iii/

El cártel de HollyCIAwood (3). Cine de propaganda al servicio de la CIA y el Pentágono (y II)

6. Skyfall (2012)

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Reconozco que el conservador, monárquico, anticomunista y mujeriego (o putero de alto “standing”) James Bond (JB) de Sean Connery o Roger Moore tenía un punto de nostalgia, sentido del humor y “savoir faire” casi empático…si lo comparamos con los prototipos de JB que han ido apareciendo en las últimas paridas del remozado JB. El actual sale perdiendo por goleada, incluido su predecesor (Pierce Brosnan, un actor que únicamente estuvo aceptable en la serie televisiva Remington Steele). Y es que reinventar el personaje en el siglo XXI es, literalmente, dejarlo deformado y, por tanto, irreconocible. Ese chulo diseñado con escuadra y cartabón, body-gym inexpresivo y anodino, llamado Daniel Craig, ya me resultó descafeinado cuando apareció en escena como el “nuevo” JB (Casino Royale). Así que no se podía esperar gran cosa de este Skyfall y menos de las anteriores entregas con papel protagonista para el susodicho armario.

Pero hablamos de la vieja propaganda política imperial. Y aquí (al igual que ha sucedido siempre con JB) hay repertorio en favor de la OTAN y los hijos de la Gran Bretaña. La excusa es el “ciberterrorismo”, como una suerte de analogía sobre Wikileaks (o PufoLeaks) para que veamos qué tipo de gente son los que filtran, supuestamente, los delitos de Estado. Aquí el malo de la peli (Javier Bardem) pilla secretos de la banda armada OTAN y otros conspiradores de Estado, como el servicio secreto británico en el exterior, el MI6, no por amor a una causa justa, como así debiera ser, sino por la típica y sobada venganza contra sus ex colegas de contubernio y cloaca.

El autor del blog sobre los once panfletos proCIA, Jon Reynolds, señala atinadamente que “los verdaderos James Bond de la vida real se infiltran en grupos como el ANC (la que fue organización guerrillera de Nelson Mandela), el Occupy Wall Street y otros movimientos de activistas en el mundo para engañarlos y manipularlos. De esta forma se organiza desde el Estado la represión contra la disidencia. Y, sin embargo, dice (el autor), Skyfall está destinada a que sintamos lástima por esos tipos (los espías) cuando un mal llamado ciber-terrorista expone su engaño o crimen (el de los servicios de inteligencia) al mundo. Es decir, estamos ante un ejemplo de psy-op cinematográfica que, sin duda, funcionará hábilmente entre el rebaño (grande o pequeño) de crédulos. Que les aproveche a ellos y a la Reina Isabel de las Cogorzas.

7. La noche más oscura (2012)

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He aquí como legitimar la tortura y el asesinato de Estado en una pantalla de cine. La imperialista Kathryn Bigelow (que se empeña en mostrar que es más marimacho testosteronada que nadie) expone al espectador una construcción ideológica basada en una gigantesca mentira. Bajo el patronazgo absoluto de la CIA (como en su anterior obra “iraquí”) Bigelow realiza un subproducto fascista basado en una grosera representación de la “verdad” americana sobre la engañifa del teatro-“ejecución” de Bin Laden en Pakistán por los marines de EEUU. La diferencia entre esta película y el montaje que orquestó el Pentágono para mostrarlo al mundo es, como es lógico, ninguna. Ambas se funden en una sola por lo que cabe decir que primero se escenificó la farsa “real” (el “matarile” de Laden) y luego se realizó el metraje para dar consistencia a la opereta bufa binladesca.

No hace falta decir, por enésima vez, que el terrorista saudí Bin Laden estuvo a sueldo de la CIA en sus “años mozos” talibánicos, luchando contra los soviéticos, y que luego cayó en desgracia para Washington porque ya no le era útil, una vez caído el bloque comunista. Más exactamente, no les fue tan inútil del todo puesto que el barbas les vino de perlas para explotar el otro Gladio, el islámico, y sus prefabricados enemigos musulmanes. Bin Laden es altamente probable, y así se documentó en su día por diversos medios (incluida la ultraconservadora Fox News norteamericana), que falleció de muerte natural (era conocido que padecía una enfermedad renal) en diciembre de 2001, en las montañas de Tora-Bora, en Afganistán. Desde entonces, la CIA (hasta el año oficial de la muerte-ejecución de Laden, 2011) se dedicó a fabricar videos y audios falsos del saudí para seguir alimentando el mito del propio terrorista y, por extensión, el del terrorismo islámico, patrocinado por EEUU e Israel, en el mundo.

Volviendo a los nexos de la CIA con este film, Jon Reynolds, sirviéndose del FOIA (el Acta de la libertad de información estadounidense) afirma que el guionista de La Noche más Oscura, Mark Boal, realizó cinco llamadas de conferencia a la Oficina de Asuntos Públicos de la CIA, a finales de 2011. Durante esas llamadas Boal informó a la CIA, línea a línea del guión, para que la Agencia editase las partes que “no le gustasen”. Además, Boal se sabe que visitó la misma sede de la CIA. La colaboración de la directora y el guionista de La Noche más Oscura con la CIA se hizo con el pleno conocimiento y aprobación del entonces director de la Agencia, Leon Panetta.

Por tanto, esta bazofia (que dejé de ver a mitad de proyección) se hizo, exclusivamente, para glorificar propagandísticamente a la CIA y sus métodos oscarizables de tortura y asesinato.

8. Argo (2012)

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Ergo…tocaba Irán y ya tardaban en las cloacas de HollyCIAwood en hacer la correspondiente propaganda contra la Revolución islámica a cuenta de la “crisis de los rehenes” de 1979. Algunos apuntes iniciales sobre este otro panfleto de la CIA son prometedores. Dice Jon Reynolds: Argo comienza así: “En 1950, el pueblo de Irán elige de Primer ministro al laico Mohammad Mossadegh, quién nada más tomar el poder nacionalizó las explotaciones petroleras británicas y estadounidenses, para devolver el petróleo de Irán a su pueblo.” Vaya, esto sí qué es una gran novedad. Una película norteamericana que critica, sin ambages, el imperialismo “usano” y se “posiciona” con los oprimidos. Pero nuestro autor echa rápidamente un jarro de agua fría: A partir de ahí, todo va cuesta abajo. Efectivamente, el engaño es para principiantes y hasta uno se creyó que la cosa iba a tener unas lecturas menos complacientes para los amos del mundo.

Una película que parecía iba a ser narrada en clave “progresista” (risas), deja de serlo a los pocos minutos para mostrarse como lo que realmente es: se trivializa el golpe de Estado de la CIA contra el presidente democrático Mossadegh y pasa directamente a configurar a los iraníes como previsibles fanáticos sedientos de sangre, mientras que la CIA es elogiada por la operación de rescate de los rehenes en la embajada USA en Teherán. Lógico que la Casa Blanca y la propia CIA estuvieran entusiasmadas con esta película. Una monumental patraña de este calibre (con el engañabobos “progre” del comienzo) no podía dejar de lado a sus “sponsorizadores”. Pero en el guión hollyCIAwoodiense faltaban algunos flecos capitales que hubieran dejado en evidencia toda la operación de la CIA en el asunto de los rehenes y que, lógicamente, habrían trastocado todo el film.

Fara Mansoor, un destacado intelectual iraní disidente, sostuvo hace algunos años, mediante miles de documentos que obraban en su poder, que la “crisis de los rehenes” fue una operación política creada por la facción pro-George Bush de la CIA con el propósito de crear una alianza con el fundamentalismo islámico de Jomeini. Todo ello con dos objetivos:

1) Que Irán estuviese libre de comunistas bajo el control del Ayatollah

2) Para desestablizar al gobierno del entonces presidente norteamericano, el demócrata Jimmy Carter, y colocar a George Bush en la Casa Blanca.

En USA habrían buscado a su Bin Laden-B (Jomeini) para luchar contra el laicismo comunista en Irán. Nada nuevo en las alianzas anticomunistas usanas, con tal de frenar y aniquilar a su gran enemigo histórico. Así pues, una vez logrado el objetivo interno de los “ayatollahs” del exiliado Jomeini de neutralizar a los comunistas iraníes, al igual que sucedió con el saudí Bin Laden en Afganistán, en Washington utilizaron la maquiavélica fórmula de demonizar a su anterior y provisional aliado teocrático para crear una guerra progresiva de desgaste contra el país iraní, que ha continuado hasta el día de hoy.

En síntesis, y volviendo a Argo, éste es otro subproducto realizado a mayor gloria de la CIA que tuvo la recompensa de llegar hasta los Oscars y hacerse con algunos de ellos. Pero los verdaderos triunfadores fueron, además de la propia CIA, el Pentágono y el lobby sionista de Israel.

9. Capitán Phillips (2013)

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Después de deformar la realidad del 11-s, con una potable porquería propagandística, como fue el United 93, el maniobrero y bufón británico de la CIA, Paul Greengrass, dejó hace un par de años otro recado intoxicador cinematográfico. Esta vez el turno era para los que dicen son “piratas” que actúan en las costas somalíes contra buques del Primer Mundo, esos que van a faenar (o robar) recursos pesqueros a las zonas más deprimidas del planeta. En el negocio sucio de la desinformación occidental los llamados “piratas” somalíes han sido, en los últimos tiempos, objeto de demonización cotidiana en los medios que manipulan y sesgan a su antojo a través de sus “noticiarios” y tabloides escritos.

¿Qué podía esperarse, entonces, de una película norteamericana sobre ese “conflicto” sino que resultara un instrumento en favor de la propaganda imperialista económica occidental? El autor del blog de referencia, Jon Reynolds, pone el dedo en la llaga cuando dice que se estima que 300 millones de dólares de recursos pesqueros es robado de las aguas de Somalia cada año. Sin embargo esto parece que no es peor que el secuestro de buques de carga occidentales. Y citando a The Independent señala que en 1991, el gobierno de Somalia colapsó en una crisis sin precedentes. Sus nueve millones de habitantes se han hundido en el hambre desde entonces y las multinacionales del primer mundo capitalista vieron una gran oportunidad para robar alimentos del país mediante sus barcos de pesca, además de verter residuos nucleares en sus mares.

Así es, los desechos radiactivos de las centrales nucleares, europeas o americanas, es el regalo envenenado que ha entregado Occidente a los somalíes como contrapartida del robo pesquero. Ironías aparte, (el autor) pone sobre la mesa algunas cuestiones incómodas sobre este muy serio asunto de la contaminación nuclear: tan pronto como el entonces gobierno somalí se fue del poder, misteriosos barcos europeos comenzaron a aparecer en las costas de Somalia, vertiendo enormes barriles con residuos nucleares en el océano. La población costera comenzó a enfermar. Al principio sufrieron erupciones cutáneas extrañas, náuseas y bebés malformados. Luego, después del tsunami de 2005, cientos de barriles con fugas radiactivas aparecieron en las costas somalíes. La gente comenzó a sufrir enfermedades por radiación y más de 300  personas murieron. Este acto de bandidaje internacional por parte de los depredadores de Occidente apenas tuvo trascendencia alguna en las brunetes mediáticas del Primer Mundo y tampoco Greengrass quiso reflejarlo en su película, ofreciendo únicamente una imagen distorsionada y pro-imperialista del “conflicto”.

En definitiva, Capitán Phillips es otro producto hecho por y para el capitalismo expoliador de EEUU omitiendo hechos que podrían hacer que el espectador valorase de muy diferente manera una película que resulta ser, en lo sustantivo, un canto al neocolonialismo de Wall Street. Si a ello añadimos esa odiosa y estúpida forma de hacer cine (y TV) de hoy en día, a golpe de “steadycam” (o baile de san vito de la cámara, en el que acabas además de mareado de muy mala hostia), que el guión es patético (cuatro tontos somalíes adolescentes hacen frente a un ejército de Navy Seals), que Tom Hanks me repele….Capitán Philips es simplemente olvidable cinematográficamente y, ya no digamos, políticamente.

 

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/07/23/el-cartel-de-hollyciawood-4-cine-de-propaganda-al-servicio-de-la-cia-y-el-pentagono-ii-2/

El cártel de Holly-CIA-wood (2): el espionaje norteamericano se emplea a fondo en la “Meca” del cine.

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Dice John Rizzo, ex asesor legal de la CIA, que la agencia de espías de Langley (Virginia), la sede la inteligencia norteamericana, “siempre ha tenido una relación especial con la industria del entretenimiento, dedicando considerable atención al fomento de las relaciones con Hollywood, sus ejecutivos, productores, directores y actores de renombre”. En el pasado se sabe que la CIA ya había contado con la flor y nata de la extrema derecha cinematográfica de EEUU. John Ford, John Wayne y productores como Cecil B. de Mille, Walt Disney o Darryl Zanuck estuvieron “asesorados” por la CIA. Esto lo cuenta la historiadora Tricia Jenkins en su libro The CIA in Hollywood: How the Agency Shapes Film and Television (La CIA en Hollywood, cómo la Agencia moldeó el cine y la televisión). La guerra fría fue el escenario idóneo para abrir una agenda cultural, literaria y audiovisual al margen de las operaciones clandestinas que la CIA estaba ejecutando contra la URSS y el resto de los países socialistas y, también, en el marco de una guerra más “caliente”, actuando con el Gladio anticomunista de la OTAN.

Dentro de ese frente, la CIA llegó incluso a subvencionar directamente algunas películas adaptadas de obras literarias, como fue el caso de la inglesa Rebelión en la granja, de George Orwell, un intelectual troskista que le vino como agua de mayo al imperio para sacar partido de su conspiranoia anticomunista. Orwell había fallecido recientemente pero la CIA se puso en contacto con su viuda para dar forma final a su sátira sobre el “totalitarismo”, de manera que pareciese un panegírico enteramente anticomunista (aunque ya lo era en origen, la obra de Orwell pretendía hacer equilibrismos ideológicos entre el nazismo y el comunismo). Incluso otra escritora, como la inglesa Frances Stonor Saunders, en su libro La CIA y la guerra fría cultural, describe como la CIA, en su delirio anticomunista, incluso financió algunas de las “primeras exposiciones de pintura expresionista abstracta fuera de los Estados Unidos para contrarrestar las obras del Realismo Socialista de Moscú”.

El expansionismo de la CIA en Hollywood se  “oficializó” a mediados de los años noventa cuando la Agencia decidió colaborar abiertamente en las películas de Hollywood. Los investigadores Matthew Alford y Robbie Graham ya citaban un informe de la propia CIA, de 1991, en el que señalaban que la Agencia se movía muy bien entre los medios de aborregamiento masivos de Yankilandia (Washington Post, New York Times, CNN, NBC, ABC) ya que tenía en nómina a periodistas de, prácticamente, todos los principales oligopolios mediáticos norteamericanos, tanto escritos como audiovisuales, para monitorear que tipo de información tenían que subrayar, favorable, por supuesto, a las tesis belicistas del imperio. Habría que decir que aquí, en España, no hace falta ser muy perspicaz para afirmar que ha ocurrido exactamente lo mismo. Los tentáculos de la inteligencia española y el Ministerio del Interior están en los principales medios de  propaganda, con sus respectivos agentes mediáticos a sueldo (ElPaís, ABC, LaRazón, El Mundo, etc), quienes moldean una “opinión” favorable para según qué intereses le convenga al Estado.

Se ha hecho, pues, más que evidente que “Hollywood es realmente la otra cara de la CIA” o, más bien, habría que decir que es una de sus múltiples caras. No hay que olvidar que desde el fin de la guerra fría la visión estadounidense del mundo sigue siendo la misma, con el mismo calendario imperialista y el mismo maniqueísmo manipulador: antes, la satanización correspondía a los pérfidos comunistas. Ahora es Rusia y Putin, los chinos, los norcoreanos, los iraníes y, cómo no, los terribles árabes musulmanes del Estado Islámico, licenciados en terrorismo por las universidades de EEUU e Israel. Con la particularidad, eso sí, de que ahora es la propia CIA la que supervisa las producciones cinematográficas que pueden ser más afines a los intereses y la propaganda de Washington.

En los últimos años se ha realizado en HollyCIAwood cine basado en hechos reales o de ficción (con guiones de contenido bélico o predominantemente de espionaje)  el cual ha sido premiado generosamente en esa ceremonia fatua, previsible y estúpida como son los Oscar. Como hace años lo fueron deplorables alegatos a favor de la guerra (Vietnam) como El Cazador de Michael Cimino o esa otra apología militarista disfrazada de existencialismo de perra gorda, llamada Apocalypse Now, de Coppola, los medios materiales con los que han contado las modernas películas de guerra han corrido a cargo del Pentágono. Por otro lado, el guión no ha sido escrito en una habitación cualquiera de un hotel o un estudio, sino en el cuartel general de la CIA, en Langley. Y es que según Robert Baer, ex agente de la Agencia americana, “existe una simbiosis total entre la CIA y Hollywood”. Para que luego digan algunos que se recurre a la “conspiranoia” (las palabras de Baer están recogidas en el libro de Jenkins, arriba citado). Fuentes de primera mano para los fans de las mentiras oficiales.

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¿Qué papel juegan, en el engranaje orquestado por la CIA en Hollywood, actores, cantantes, guionistas, productores o directores? Según John Rizzo muchas celebridades de la industria del entretenimiento, sobre todo de Hollywood, llevan a cabo actividades de inteligencia mientras están en el extranjero. Rizzo lo deja bien claro, “las personalidades de Hollywood son glamurosas, por lo que tienen acceso a personas en el extranjero a las cuales el Gobierno de EEUU no podría acceder. Algunas de estas celebridades, incluso, ofrecen sus servicios gratuitamente movidos por impulsos patrióticos”. Verdaderamente enternecedor (o estremecedor) si no fuera porque esos “artistillas” de pacotilla, ídolos de barro y chivatos con glamour (los del período clásico al menos si tenían “glamour” de verdad), que idolatran las mentes simples de medio mundo, están sufragando operaciones de eliminación de opositores políticos, grupos terroristas creados por la CIA o golpes de Estado cruentos en terceros países. Este es el patrioterismo que muestran unos tipos que dicen ser, en algunos casos, “liberales” (en el sentido americano “liberal” es ser progresista, lo cual tiene su gracia) pero que no deja de ser una fachada que esconde un pensamiento reaccionario y, por tanto, fascista muy al estilo de lo que gente como Gary Cooper o Elia Kazan hacían en la “caza de brujas” anticomunista de sesenta años atrás (delatar a sus colegas de profesión).

La hegemonía ideológica dominante en la industria de Hollywood es, por otra parte, la que lidera el lobby judío-sionista, quien controla de forma masiva el negocio del cine y la televisión y donde cualquier mínima discrepancia hacia las políticas etnicistas del Estado de Israel o el injerencismo político-militar exterior de USA supone poner en riesgo la carrera profesional del discrepante, tanto el que haga declaraciones públicas como el que se atreva a plasmar obras cinematográficas críticas con los hijos de Sión. El “despistado” Javier Bardem, que tuvo el poco “tacto” de cuestionar la operación militar-terrorista de Israel en Gaza hace un año, ejecutada después de una falsa bandera sionista con el supuesto asesinato de tres estudiantes judíos, ya sabe como se las gastan en Judenwood. El actor español fue “reprimido” verbalmente de forma muy dura por el conglomerado de sicarios “hollywoodienses” del sionismo (como fue el caso del ultra Jon Voigt, el padre de la morros de pato Angelina Jolie, entre otros), por lo que Bardem tuvo que “rectificar” sobre la marcha o muy probablemente se iba a quedar con lo puesto, sin pedigrí hollywoodiense y de vuelta a España a trabajar con Almodóvar (y quien sabe sin también con McNamara).

Eduardo Solórzano señala que la obsesión estadounidense por crear en sus ciudadanos la existencia de enemigos ha descompuesto todo lo que ha tocado y Hollywood es su cómplice. El primer objetivo ha sido construir generaciones de ciudadanos jóvenes y niños, temerosos de que su país sea invadido por otros, justificando desde siempre todo acto de saqueo. Una obsesión, diría que premeditada, con el ánimo de construir su particular dictadura totalitaria del miedo y ahogar bajo la bota imperial cualquier voz disidente. Y Holly-CIA-wood ha sido una oportuna correa de transmisión de todo ello. Tanto que Solórzano incluso deja caer, con ácida ironía, una serie de recomendaciones para cualquier aspirante a actor-fetiche en la “meca del cine” americano:

Si usted alguna vez busca trabajar en Hollywood debe tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Demostrar que el régimen estadounidense siempre triunfa en  toda operación militar, de espionaje o virtual inclusive.
  2. Demostrar que sus elementos operativos son los mejores del mundo y nadie supera su inteligencia, fuerza, sabiduría y valentía.
  3. Demostrar que las guerras pueden ser duras, aunque siempre el desenlace es favorable a quienes intervinieron a favor del “mundo libre”.
  4. Demostrar que la realidad no puede ser superada por la ficción, pues lo que hacen sus agentes es real y superior a la ficción misma.
  5. Demostrar que Hollywood es “imparcial”, sin vínculos políticos, sino objetivo y que muestra la verdad como producto de la creatividad artística.

El “progre” Bardem ya se está haciendo una idea de ello.

 

Fuente: uraniaenberlin.com/2015/05/25/el-cartel-de-holly-cia-wood-2-el-espionaje-norteamericano-se-emplea-a-fondo-en-la-meca-del-cine/

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Hola, últimamente hemos estado escribiendo de forma muy seguida una serie de artículos, que pensamos que son muy importantes que se lean y difundan, pero claro, al haber quedado atrás no ha dado tiempo a ello, por la estructura tan simple de esta página web, así que los voy a poner aquí ordenados y te invitamos a guardar esta entrada en favoritos o donde la puedas ver y seguir uno a uno los artículos, cuando encuentres tiempo.

Fuente: tarpley.net

EL IMPERIO ANGLO-HOLANDES (Metamorfosis del Imperio Veneciano):

TODO SOBRE FRAUDES LEGALES:

 

Fuente: https://paramisonenigmas.wordpress.com/2015/10/10/series-de-articulos-que-te-recomendamos/

Nunca es Demasiado Tarde para nada.

La edad no te condiciona, lo que te condiciona a la hora de seguir aprendiendo, cambiar de profesión, enamorarte, conocer nuevas personas o iniciarte en una afición es la interpretación que tú le das a tu edad.

En esta vida todo es relativo. ¿Por qué te ves mayor para emprender o hacer algo nuevo si no sabes qué día te vas a morir? ¡Desconoces por completo cuántos años vas a estar aquí! Las personas que por desgracia han fallecido jóvenes, víctimas de una enfermedad o de algún accidente, nunca pensaron que eran demasiado mayores para estudiar su carrera.

Se limitaron a vivir. No tenemos información de cuándo acaba nuestra historia, así que no tenemos capacidad para establecer cuándo somos mayores para algo. Mi abuela se inició en la informática a los setenta y pico. Hoy tiene ochenta y nueve y maneja el ordenador y las redes sociales mejor que alguien de cincuenta que cree que ya no tiene edad para cambiar su metodología de trabajo o para aprender algo nuevo de informática. ¡Quién le iba a decir que con setenta y pico todavía le quedaban veinte años de experiencia informática!

No es la edad, es la actitud. Las personas jóvenes no son las que están por debajo de los 40 o los 30, sino las que se sienten llenas de vida, de ideas, de proyectos, las que desean vivir de forma plena y seguir aprendiendo. La juventud es aprendizaje y tenemos capacidad de aprendizaje hasta que morimos. Decía Eduardo Mendicutti en su libro Mae West y yo que hasta la muerte, todo es vida.

Muchas son las personas que han decidido hacer su carrera universitaria cuando llevan veinte años trabajando en otra profesión. Le han dado un giro a sus vidas y se sienten ahora plenamente satisfechas. Les costó esfuerzo, quitarse horas de descanso o de otras actividades, pero no dejaron de perseguir y trabajar por un sueño.

Que no te asuste la falta de memoria o de concentración. A pesar de que el cerebro y las personas perdemos facultades, lo cierto es que nuestra experiencia, la capacidad de relacionar conceptos y otras habilidades suplen lo que vamos perdiendo. Siempre estamos en equilibrio. La capacidad de aprendizaje de alguien que se cree mayor, con tanto que lleva almacenado en el cerebro, a veces es más sencilla que la de una persona de 18 años.

La capacidad de aprendizaje se relaciona con:

La motivación. Cuando algo te interesa de verdad, le prestas atención, inviertes horas y al final terminas por conseguirlo.

Las facultades intelectuales. A pesar que el tiempo reduce ciertas facultades como la memoria, la agilidad mental o la concentración, ninguna de ellas sufre un nivel de deterioro tan grande como para limitarnos el aprendizaje. Y lo más importante, se suplen con la experiencia, el interés y la motivación por querer hacer cosas nuevas.

La estimulación. Necesitas entrenar la mente. Leer, hacer ejercicios, resolver problemas, jugar con palabras, con números o lo que te llame la atención. Cualquier actividad cognitiva te mantendrá la mente ágil.

La paciencia. No se consigue todo a la primera. Plantéate que no tienes opción de tirar la toalla, no existe esta posibilidad. Persevera, aprende de los errores, vuélvelo a intentar. Lo que importa es conseguir la meta, no las veces que tropieces en el camino.

La capacidad de organización. Cuando de adultos tratamos de compaginar una formación nueva, otra carrera universitaria, no siempre podemos dedicarnos de forma plena a ello. Las responsabilidades como los hijos o tener que pagar la hipoteca impiden que dejemos el trabajo actual y podamos estar a pleno rendimiento con lo nuevo. Tendrás que hacer un sobreesfuerzo y compaginar. Y para ello es fundamental gestionar bien el tiempo y saber organizarse. Las personas que hacen más actividades no suelen tener tiempo. Sólo se organizan mejor.

La experiencia es un grado. Conocer los procedimientos, el funcionamiento de la vida en general, lo que es importante y lo que no lo es, facilita que tu concentración esté en lo que es relevante.

No permitas que nada te frene si estás apasionado con tu proyecto. La vida es larga y siempre ofrece nuevas oportunidades. Lo cierto es que hay que salir a por ellas porque rara vez llaman ellas a la puerta.

Fuente: Maestroviejodespierta.com