¿Quieres seguir fumando? Pues no leas esto III.

Ayer leíamos ¿Quieres seguir fumando? Pues no leas esto Segunda parte

Y hoy en esta ultima parte vamos a aportar toda la documentación científica que prueba que todo lo que has leído hasta aquí es cierto. Simplemente no lo sabias.

Podemos leer este artículo publicado en Science via Galiciaverde. Traducción al español:

Fuente: Revista “Investigación y Ciencia”: Humo radiactivo | Investigación y Ciencia | Investigación y Ciencia

Humo radiactivo
La industria tabaquera lleva décadas sin hacer nada para eliminar un isótopo peligroso de los cigarrillos.

En noviembre de 2006, Alexander Litvinenko, antiguo agente de la KGB, moría en un hospital de Londres bajo circunstancias que recordaban a los asesinatos de la guerra fría. El veneno que acabó con su vida, un isótopo radiactivo llamado polonio 210, se encuentra mucho más extendido de lo que creemos: la población mundial fuma unos seis billones de cigarrillos al año, y cada uno de ellos contiene una pequeña cantidad de polonio210 que acaba en los pulmones. Para un fumador de paquete y medio al día, la cantidad de veneno inhalada a lo largo de un año supone una radiación equivalente a la de 300 radiografías de tórax.
Aunque el polonio no constituya el principal carcinógeno del humo del tabaco, solo en EE.UU. provoca miles de muertes al año. Pero, a diferencia de lo que ocurre con otras sustancias nocivas, las muertes provocadas por polonio podrían evitarse con facilidad. La industria tabaquera conoce la presencia del polonio en los cigarrillos desde hace casi cincuenta años. Existen documentos internos que demuestran que los fabricantes idearon métodos para rebajar de manera drástica la concentración del isótopo en el humo del tabaco, pero decidieron no hacer nada y mantuvieron en secreto sus investigaciones.

Nota: Tengo la revista en casa. Parece claro que el tabaco produce cáncer, sobre todo, porque llena los pulmones de partículas alfa.

De momento  coloco este informe elaborado por la asesoría Campbell-Johnson para la asociación británica de productores de tabaco (BAT) en 1978…y les dejo un titular…

Necesitamos algo para que la gente muera

Este informe ha sido citado en innumerables ocasiones en la prensa escrita…añadiendo en contadisimas ocasiones el enlace a la fuente…

En el Economista en 2009

En el Pais, tambien en 2009

Aquí una de las primeras citas en ingles…en 2001

Daily Doc: BAT, Nov 20, 197 BAT: ‘We really need something for people to die of.’

Podéis profundizar en este articulo en ingles aquí.

Algunas de las perlas traducidas al gogliano:

“…con un alargamiento general de la expectativa de vida que realmente necesitamos algo para que la gente muera de. En sustitución de los efectos de la guerra, la pobreza y el hambre, el cáncer, como la enfermedad de los países ricos y desarrollados, pueden tener una parte predestinado a jugar. El argumento no es, obviamente, que la industria del tabaco podría utilizar públicamente. Sin embargo, su peso, como un factor psicológico en la perpetuación de gusto de la gente por fumar como un hábito placentero si arriesgado, ¿no debería ser subestimado…”

Hoy en día muchas personas han aceptado este mantra como suyo: !De algo hay que morir¡ ¿no me digan que no le han escuchado decir esto a algún fumador? Bueno la sociedad en general ha asumido ese mantra como suyo. ¿Quien contribuye a extender este pensamiento?

“…Los estrechos vínculos que se han forjado durante muchos años [por la industria del tabaco] con el Gobierno, los parlamentarios, los contactos científicos, la comunidad médica, los círculos académicos y profesionales, los sindicatos y otros (inlcluding los medios de comunicación) deben conservarse diligentemente y ampliado. A través de ellos, la industria está en condiciones de discutir e influir, a menudo sin la publicidad, la mayoría de las cuestiones en las que participa el tabaco. …”

Este es el enlace al documento original…

A PUBLIC RELATIONS STRATEGY FOR THE TOBACCO ADVISORY COUNCIL; APPRAISAL AND PROPOSALS PREPARED BY CAMPBELL JOHNSON LTD
BAT, Nov 20, 1978
Bates #: 109881385/1407

Y para mofa, befa y como SABIENDO PERFECTAMENTE LA CIENCIA DESDE 1964 que el tabaco era un grave inductor de cancer por el susodicho polonio 210…nadie actuo ni dijo nada, al reves la industria tabaquera estuvo trabajando en filtros que lograran minimizar la cantidad de polonio 210 que llegase a nuestros pulmones…

En estos mas de 100 documentos, textos científicos, de las compañías tabaqueras y de los organismos de control tanto de la salud como del control de la radiación podremos ver como LA CIENCIA CALLA PORQUE EL LOBBYE PAGA…

Busqueda de documentos oficiales que relacionan al Polonio 210, el cáncer y los fosfatosImprescindible archivar

Para muestra os dejo un extracto de donde se nos habla de los limpiadores de estática…unos objetos que estuvieron muy de moda en la epoca que los vinilos sonaban a toda hora en casa…y que nunca nos dijeron que en su interior portaban una pequeña carga del mortífero Polonio 210…

EXPOSICIÓN A LA RADIACIÓN DE PRODUCTOS DE CONSUMO Y FUENTES DE DIVERSAS

3 .1.3 eliminadores estáticos

Eliminadores de electricidad estática que contienen fuentes radiactivas se utilizan ampliamente en la industria para reducir la acumulación de carga eléctrica en ciertos materiales. La radiación ioniza el aire alrededor de un objeto cargado y por lo tanto permite la carga de ser neutralizado. Eliminadores estáticos contienen materiales radiactivos se utilizan como productos de consumo para reducir el carga estática en discos fonográficos y películas fotográficas.

El único fabricante de estos dispositivos en los Estados Unidos utiliza
210Po. El polonio-210 (vida media de 138 días) es principalmente un emisor alfa con un 803 keV de rayos gamma que se emite en 0,001 por ciento de la desintegraciones. Según el fabricante, el 210Po se entremezcla en “microesferas” de material cerámico. Esto está en contraste con previa práctica en la que el 210Po se mantiene en su lugar por una capa delgada de material de chapado en oro o similares. La experiencia demuestra que suelta “210Po contaminación menudo el resultado de la utilización de eliminadores de estática del tipo anterior. Las microesferas de cerámica actualmente en uso se reivindican para evitar tal contaminación y para ser insoluble en los fluidos corporales, si
ingerido.

También, el tamaño físico de las microesferas es lo suficientemente grande
por lo que la inhalación del material es poco probable.

Como un producto de consumo, estos dispositivos contienen menos de 0,5 mCi de 210Po. Si se supone que el único riesgo significativo en este caso es
que a partir de la componente gamma de la desintegración S10Po, una
podría esperarse dosis corporal equivalente anual de 1 μrem. la
dosis equivalente anual promedio de la población, asumiendo una exposición población de 100.000 personas, sería de menos de 10 -μrem.

Por supuesto aquí se hablaba de radiación gamma…¿cuantas muertes podrían derivarse a la utilización por millones de personas en todo el mundo de uno de esos artilugios? Objetos que mas de un coleccionista de vinilos poseerá todavía sin saber el peligro que entraña ya que nunca se advirtió de su peligrosidad…En este documento que les he dejado hay otros muchos tipos de objetos y situaciones que hace 10, 15, 20 o mas años no se consideraban peligrosas pero que a buen seguro habrán causado mas de un cáncer…

Fuente: https://tecnicopreocupado.com/2014/09/22/quieres-seguir-fumando-pues-no-leas-esto-tercera-parte/

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El complejo médico-farmacéutico, delincuencia organizada contra la salud (VI): la mafia de bata blanca

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Peter Breggin es psiquiatra en Ithaca (Nueva York) y autor de numerosos “papers” científicos. Hace algunos años escribió un artículo titulado Los científicos como mentirosos: del calentamiento global a la psiquiatría biológica, donde evidenciaba las miserias de una profesión, la médica,  denunciando tanto a sus colegas de gremio como al propio sistema de evaluación científica. En definitiva, desmontaba, de alguna manera, los fundamentos y protocolos sobre los que se basa la Medicina moderna, contaminados por los intereses de esos grandes grupos de presión económicos que representan las farmacéuticas. Se ha hablado siempre de esas corporaciones del medicamento como entidades corruptas y mafiosas, pero la mesa de operaciones cojeaba si no se colocaba la otra pata del engranaje, que se encarga de ajustar, oportunamente, Breggin, al que no le duelen prendas ni defensa corporativa alguna, para señalar con el dedo acusador las faltas de sus colegas a la hora de recibir sobornos de la industria de las drogas legales.

Empieza Breggin desmitificando y desfalsificando, con una buena andanada, la profesión a la que pertenece Como científico e investigador he estado enfrentándome a la comunidad de ciencia durante décadas en mi campo de la psiquiatría. Algunos de los mentirosos más grandes de la ciencia son profesores líderes de opinión que son citados habitualmente como expertos científicos. Pero usted sólo tiene que entrar en su perfil público y encontrará un representante de una compañía farmacéutica en su interior.

Muchos de estos investigadores, continua Breggin, que ponen sus nombres en los “papers” científicos en realidad están escritos por los departamentos de relaciones públicas de las compañías farmacéuticas. A esto se le suele llamar “escritura fantasma.” La corrupción, esa gran aliada de la ciencia médico-farmacéutica, alcanza, de este modo, cotas de verdadera desvergüenza y escándalo. Lo anuncia Breggin con un ejemplo: Varios de los profesores universitarios de psiquiatría más respetados de Estados Unidos resultaron ser, en secreto y en gran medida, responsables de la toma de decisiones de las compañías farmacéuticas. Sólo uno de ellos fue despedido, pero rápidamente se hizo cargo de otro departamento universitario de psiquiatría.

Pero ¿es cierto que toda la ciencia está completamente corrupta?, se pregunta Breggin, para afirmar a continuación: En el campo que mejor conozco, la psiquiatría biológica, casi toda ella vende humo y está financiada por la industria farmacéutica. La ciencia psiquiátrica sirve a las compañías farmacéuticas y éstas, a su vez, son la sombra de los profesionales de la salud e instituciones como el NIH, NIMH, la AMA, la Asociación Americana de Psiquiatría y las principales universidades. He descrito esta estructura de poder como el complejo psicofarmacéutico. El libro de Breggin, La locura de los Medicamentos (2008), una suerte premonitoria del lapidario libro de Peter Gotzsche (director médico de Cochrane), Medicamentos que matan y Crimen organizado, nos muestra cómo ese complejo es una completa burla a la adulterada y prostituida ciencia médica. Simplemente, dice Breggin, ya no se puede confiar en los llamados “expertos” de bata blanca. A menos que sirvan a sus amos (de la farmafia), sus investigaciones no serán publicadas.

Y…a vueltas con esa verdad “científica”, de la que suelen hacer gala dogmáticamente y utilizar como parapeto ideológico tanto pseudoescépticos (los modernos cruzados de la fe cientificista) como la propia comunidad médica oficialista, es decir, la tan cacareada medicina basada en laevidencia y su metodología probatoria de los “pares”, Breggin señala, de forma convincente, que La revisión por pares no proporciona ninguna protección en absoluto de esta monopolización de la ciencia. De hecho, es cómplice de ella. Se supone que los artículos revisados ​​por pares son juzgados “ciegamente” por evaluadores sin saber quien los escribió. Pero conocer el nombre del autor no importa tanto porque es el contenido lo que se quiere censurar. Hace muchos años, un revisor “cegado” (nunca mejor dicho) rechazó uno de mis artículos, porque había incluido un ensayo científico firmado con mí nombre real, Peter Breggin, en mi bibliografía.

La revisión por pares, prosigue Breggin, se convierte en un sistema cerrado, constituido por una red clientelar (de amiguetes) que excluye sistemáticamente a todos los científicos que persiguen la objetividad y honestidad. En su lugar, da servicio a una estructura de poder particular en la que está incardinada la propia revista que publica los resultados. Un ejemplo de todo esto es lo que Breggin alude a continuación: Los correos electrónicos que fueron hackeados a los científicos del calentamiento global mostraron una total ausencia de investigación crítica en sus revistas atacando, a su vez, a revistas alternativas. Lo mismo sucede en la psiquiatría y, probablemente, en todo el mundo médico donde grandes sumas de dinero están en juego.

Abordar esta cuestión comporta el hecho, como dice Breggin (y han confirmado otros jerifaltes de ciencia como Richard Horton o Marcia Angell, editor y ex editora, respectivamente, de la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine) de que No haya una solución fácil.Tenemos, continua Breggin, que ser mucho más escépticos acerca de los estudios científicos y sus dictámenes, los cuales sirven a grupos de interés poderosos, así como a las agendas políticas que les sustentan. Debemos hacer esto incluso cuando el artículo parezca apoyar nuestros propios intereses económicos o ideas políticas. Yo mismo me atreví a mirar con escepticismo en la literatura científica en mi propio campo y, en última instancia, la conclusión a la que llegué es que, a pesar de que colisionaba con mis intereses profesionales y económicos, tuve que enfrentarme a la verdad y revelar que la ciencia era errónea en la psiquiatría.

El americano pone el dedo en la llaga del siguiente modo Cuando se publican y se citan en los medios de comunicación frases del tipo “los últimos estudios…”, siempre debemos preguntarnos “¿A quién sirven esos estudios?” Si refuerzan a los enormes intereses financieros y políticos hay que tratar esos informes con total escepticismo. Como a menudo me he encontrado en mi campo, incluso datos subyacentes a esos estudios pueden ser falsificados.

Finalmente, Breggin, acaba sentenciando de forma categórica que El ponerse una bata blanca, sobre todo cuando sus bolsillos están llenos de dinero, no hace a un científico fiable. Galileo lo dijo muy bien: “En cuestiones de ciencia la autoridad de un millar de personas vale menos que el humilde razonamiento de un solo individuo.” Confíe en su propio sentido común y busque opiniones disidentes.

 

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2016/01/05/el-complejo-medico-farmaceutico-delincuencia-organizada-contra-la-salud-6-la-mafia-de-bata-blanca/

 

El complejo médico-farmacéutico, delincuencia organizada contra la salud (V). La cultura de la corrupción como “modus operandi”

CORRUPTION

El norteamericano Jay S. Cohen es doctor en Medicina y no es precisamente de los que son muy condescendientes con la situación actual de ese “pacto de caballeros” que existe entre médicos y empresas farmacéuticas. En dos interesantísimos artículos titulados Cultura de la corrupción en la profesión médica deja bien a las claras que las cosas, en la llamada medicina oficial, están alcanzando unos derroteros que rozan (o sobrepasan) la prostitución de la profesión médica. Los conflictos de intereses de los galenos con la farmafia son moneda de curso común, mientras que esa industria intenta influir en los médicos a través de la promoción de sus drogas legales que son a veces útiles (pocas) e inservibles y iatrogénicas (en una buena parte). El doctor Cohen lo refleja en la primera parte de su artículo Decenas de miles de representantes de ventas aparecen en los consultorios médicos todos los días. Los pacientes en las salas de espera a menudo son superados en número por los representantes de la industria del medicamento (por lo general mujeres jóvenes y atractivas); aquí, lo único “atractivo” son unos buitres gordos encorbatados, apostados con sus maletines al acecho. Sobre este asunto Cohen apunta un dato de relevancia. Y es que, según el galeno norteamericano, los estudios han demostrado que la influencia de las compañías farmacéuticas sobre los médicos suelen dar lugar a decisiones irracionales y tienen un impacto negativo en el tratamiento de los pacientes.

Con ser ese un aspecto importante del entramado médico-farmacéutico, quizás la parte más decisiva de este fraude y corrupción generada por la industria de las drogas legales y las complicidades del establishment médico sea que, según Cohen, ellos (las corporaciones) no sólo ofrecen regalos, cenas y seminarios, sino que seleccionan cuidadosamente los estudios que apoyan el uso de sus medicamentos. El objetivo general es el control de la información que reciben los médicos acerca de los fármacos. Los estudios con resultados desfavorables no se publican. Es decir, los representantes de la industria farmacéutica no incluyen estudios independientes donde existan conclusiones menos favorables.

Marcia Angell, ex editora en jefe del New England Journal of Medicine, quien ya denunció, en su momento, la poca credibilidad de las investigaciones sobre ensayos clínicos, se hace eco de esta cuestión reflexionando acerca de esa telaraña de intereses creados mutuamente entre médicos y la mafia de las drogas legales: algunas instituciones académicas, dice Angell, han entrado en alianzas con las compañías farmacéuticas para establecer centros de investigación y programas de enseñanza en el que los estudiantes y miembros de las facultades de Medicina llevan a cabo, esencialmente, investigación para la industria farmacéutica. Cuando los límites entre esta industria y la medicina académica se ha vuelto tan difusos, como lo son actualmente, los objetivos de negocio de las multinacionales del medicamento influyen de múltiples maneras en esas Facultades de medicina. Entonces ¿qué se puede esperar de la gran mayoría de los médicos si éstos tienen vínculos financieros con la industria farmacéutica la cual marca las directrices, recomendaciones y prescripción de medicamentos que incluso pueden dejar graves secuelas físicas y psíquicas, como así ha sucedido?

Pamela Hartzband y Jerome Groopman afirman en el New York Times que los médicos son recompensados (por la Farmafia) ​​por mantener el colesterol de sus pacientes y la presión arterial por debajo de ciertos niveles objetivo. Jay S. Cohen habla en el mismo sentido que sus colegas anteriores Los métodos de prescripción de los médicos están muy influenciados por los incentivos de las compañías farmacéuticas. Pero ¿Esto no sería, además de corrupción, un delito contra la salud pública? ¿Qué grado de complicidad y encubrimiento tienen las agencias nacionales gubernamentales de salud de los países, sobre todo desarrollados? ¿Tienen algunos la desvergüenza de hablar en contra de la homeopatía y silenciar esta campaña de iatrogenia masiva? Cohen remarca el hecho de que Durante años, muchos de nosotros (los médicos) nos hemos opuesto a las compañías farmacéuticas que ofrecen regalos, cenas caras, viajes, vacaciones, entradas para espectáculos en Broadway, eventos deportivos, campos de golf y otros regalos. Hoy en día, los representantes de las compañías farmacéuticas frecuentan los pasillos de muchas Facultades de Medicina, ofreciendo regalos, almuerzos y seminarios gratuitos. La Asociación Médica Americana (la AMA) y otras organizaciones están de acuerdo en “limitar” estas prácticas y han establecido directrices voluntarias (SIC) que restringen la aceptación de regalos que no vayan más allá del mero valor simbólico. Pero, por desgracia, estas directrices no han funcionado nunca.

No han funcionado y, señalo yo, no funcionarán nunca porque la cultura de la salud hoy día es la cultura de la corrupción médico-farmacéutica gracias, entre otras organizaciones, a la AMA estadounidense, quien tolera y promueve la ciencia de la corrupción (como antes ejerció el gangsterismo contra investigadores como Royal Raymond Rife). Y lo refiere además, acertadamente, Sydney Wolfe, de Public Citizen: Las directrices voluntarias de la AMA no son nada más que una campaña de relaciones públicas apenas disimulada. No confío en la industria farmacéutica o en la AMA para practicar lo que predican porque ya llevan articulando directrices similares durante 11 años y solamente en el último par de años hemos encontrado un gran número de violaciones de esas normas. Este chalaneo, consentido desde los gobiernos en su calidad de gestores de la salud pública de los ciudadanos, les convierte en delincuentes de Estado al servicio de unas transnacionales que actúan del mismo modo que la mafia.

Cohen insiste en la cultura de la corrupción médica: La presencia de la industria de las drogas legales en algunas conferencias médicas es tan penetrante que a veces es difícil saber si se trata de conferencias médicas o de convenios sobre publicidad farmacéutica. Cohen cita al Washington Post para señalar el despiporre de este festival de mangoneo clientelar montado conjuntamente por gobiernos, médicos y la mafia del medicamento: En los días previos a la reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría, en Filadelfia [2002], las compañías farmacéuticas enviaron por correo a los asistentes cientos de tarjetas telefónicas gratuitas, así como invitaciones a museos, conciertos de jazz y cenas de lujo. Le faltó decir, también, visitas guiadas a los mejores burdeles de lujo de la ciudad con su inexcusable pack de condones de colores (con la bandera americana, faltaría más).

Pero no hace falta ir tan lejos. Aquí, en España, las sociedades médicas también se “pegan la vida padre” en los congresos que organizan bajo el “mecenazgo” de la farmafia. Un ejemplo. El reciente congreso (junio de este año) de la SEPAR (Sociedad española de Neumología y cirugía torácica) se celebró en la isla de Tenerife y los asistentes se hospedaron en un lujoso hotel (el Baobab) que llaman “resort” (una forma hortera y anglofilizada de neocolonizar el lenguaje español, que significa que está ubicado en un entorno privilegiado, con “extras” como el spa, campo de golf, etc..). En el Palacio de Congresos donde se desarrollaban las actividades de los médicos (conferencias, charlas, debates), se podían ver, de forma preeminente, casi diría que omnipotente, los “stands” de farmacéuticas como Roche, Boehringer o AstraZeneca. Eso sí, novedades médicas para “intentar curar” (es un decir) enfermedades crónicas o letales, propias de la especialidad (asma, fibrosis pulmonar, EPOC, cáncer de pulmón, etc), ninguna que no fuese la habitual y farragosa monserga dialéctica médica, tecnicista, ambigua, amalgamada de “prometedoras promesas” con la que embaucar a los enfermos,  todo ello bajo el patronazgo de una industria del medicamento a la que, sobradamente, lo único que le interesa es expandir el negocio de enfermar y, también, a veces, matar. Aquí les paso algunas fotos del “evento”:

CONGRESO DE LA SEPAR, TENERIFE, JUNIO 2015

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La estrategia de la farmafia es, pues, la compra de voluntades y que el enfoque médico esté orientado a la iatrogenia de sus fármacos, a cualquier precio, prescindiendo de una visión nutracéutica de la salud que proporcione métodos más curativos y menos agresivos que los de las drogas legales de Big Pharma. Pero no sólo la medicina oficial representada por los galenos es la mina que explota en exclusiva ese lobby mafioso. También las asociaciones de pacientes están en su objetivo, utilizando el siempre sutil chantaje emocional sobre el enfermo. Así lo señala en su artículo Cohen: las compañías farmacéuticas están invirtiendo millones de dólares en grupos de defensa de pacientes y organizaciones médicas para ayudar a expandir los mercados para sus productos. Muchos grupos de pacientes se han convertido en gran parte o totalmente dependientes del dinero de la industria farmacéutica,

En definitiva, no sería descabellado, poniendo punto final a esta larga crítica de Jay S. Cohen, sobre este sistema de extorsión planificada y consentida, que las grandes corporaciones farmacéuticas fuesen (quiméricamente) llevadas ante un tribunal penal internacional independiente (porque el de ahora es una pantomima compuesta por verdugos que sirven de instrumento a los crímenes de EEUU e Israel) para que fuesen enjuiciadas, entre otros muchos delitos, por impedir de forma deliberada el fomento e investigación de alternativas naturales para la salud.

 

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/09/11/el-complejo-medico-farmaceutico-delincuencia-organizada-contra-la-salud-5-la-cultura-de-la-corrupcion-como-modus-operandi/

 

El complejo médico-farmacéutico, delincuencia organizada contra la salud (IV). Hipocresía, mafia, crimen y ciencia unidas de la mano

PETER GOTZSCHE

Un niño no fue vacunado en Olot por sus padres y, desgraciadamente, falleció hace unas semanas de difteria debido, sin duda, a un cúmulo de disparates que no debieron nunca ocurrir. Se monta el subsiguiente cirio por la brunete pseudoescéptica en contra de los “anti-vacunas” exigiendo medidas penales contra los padres, los hijos y el Espíritu Santo. Pero del fiasco de vacunas como la del VPH, Gardasil, que sigue su particular conteo de víctimas, no guten los muy…..a pesar de sus contrastados y nefastos efectos secundarios que han llevado a la silla de ruedas a la gimnasta Erika Carrilero y a otras chicas a la muerte. También de las drogas legales que causan miles de muertos o deformaciones físicas (o psíquicas) cada año callan y otorgan. Recordemos, sólo por refrescar la memoria a los desmemoriados, el reciente caso de las indemnizaciones denegadas a los afectados por aquel medicamento siniestro llamado talidomida, de la que ninguna página del cientifismo militante se hizo eco, como suele ser habitual en los defensores de la iatrogenia farmacéutica cuando de las drogas legales se trata. Un “escepticismo” un tanto curioso, la verdad, tanto que que roza (o sobrepasa con creces) la superchería pseudocientífica.  

La talidomida no fue un fármaco cualquiera sino que fue creado nada menos que por médicos del régimen nazi de Hitler y probada en los campos de concentración, según dos investigadores que llegaron a la conclusión, en 2009, que la farmacéutica propietaria de la patente, Grünenthal, había mentido, ya que presentó el caso de su descubrimiento (el de la talidomida) como una suerte de “carambola” allá por el año 1954, cuando lo cierto es que ese fármaco ya se había gestado durante el régimen nacionalsocialista de Hitler. La cruda realidad es que mientras que en la República Democrática de Alemania el Estado de Obreros y Campesinos confiscó todas las empresas del nazismo y las puso al servicio del pueblo, la otra Alemania (la Federal neohitleriana) mantuvo las empresas del III Reich a disposición de sus dueños nazis, librándose “trust” químico-farmacéuticas como Bayer, Boehringuer Ingelheim, Grünenthal, y otras como Goedecke Pharma ahora integrada en Pfizer, de la llamada pomposamente “desnazificación” (una fachada política de la postguerra inventada por EEUU y Alemania para dejar de perseguir al grueso de los criminales de guerra nazis). Más recientemente, hablando de drogas letales, tenemos el conocido caso del medicamento Vioxx, que provocó más de 60 mil muertos, sólo en los EEUU. Hombre, parece que esto si tiene caracteres de genocidio farmacéutico ¿no? Y perseguible por un Tribunal penal internacional, como mínimo. Pero el caso es montar traca demagógica contra las llamadas “pseudomedicinas”, pero a las oficiales (que matan y rematan) ni tocarlas. Como dice el doctor Juan Gervás, en el caso de difteria aparecido en Olot, todo fue “alimentar los bajos instintos y carne para las fieras. Manipulación sin ética”

Sin duda que hay algunos médicos con vocación humanista, exigentes consigo mismos y volcados en dar una atención de calidad a los pacientes (incluso a veces invidualizada), aunque también los hay prepotentes, soberbios y  despreciables, que faltan al trato humano más elemental (como alguien ha dicho por ahí Bordes trabajando en la Seguridad social y amables cuando por las tardes trabajan en la sanidad privada) Pero lo que verdaderamente cuenta en buena parte de los galenos es estar sponsorizados por la Farmafia por lo que, lógicamente, no pueden morder la mano del amo que les da de comer. Un ejemplo de esto último es la médica Esther Samper que tiene tres blogs en Internet, en la práctica desactualizados (MedTempus, Naukas y Doctora Shora en ELPAIS), donde nos cuenta cuáles son sus principios de actuación: acercar la medicina a todos los públicos y en todas sus formas (avances médicos, consejos de salud, tratamientos, prevención…). Una estrategia mediática de promover la ciencia médica de manera idealista, como suele ser el patrón sobre el que se mueven, cara a la galería, esta gente. El problema es que cuando alguien te empieza a cuestionar la ortodoxia… te quedas sin argumentos y recurres al conocido mantra de la conspiración y el “magufismo”, el lamentable recurso de todos los teólogos de la ciencia.

Cuando un usuario escribía hace unos años a Samper en su blog de ELPAÍS lo siguiente: “creo que las farmacéuticas animan a los médicos a que continúen hablando un idioma no entendible para los pacientes, pues es la manera que tienen de vender sus fármacos” aquélla le respondió con un “eso son conspiraciones surrealistas”. Al margen de que sea discutible o no la afirmación del lector…lo cierto y verdadero es que la conspiración más realista que existe es la de una medicina como asalariada, ideológica y monetaria, de la FARMAFIA. La doctora Samper poco puede hablar de conspiraciones cuando está trabajando actualmente como asesora médica para Roche, una de las multinacionales con mayores prácticas delictivas contra la salud en el planeta y empresa creadora de uno de los antivirales más conocidos para la gripe A, el Tamiflú, un medicamento-asesino sintetizado a partir, cómo no, de un remedio herbal chino conocido como “anís estrellado”. El tamiflú fue conocido mundialmente durante la mediática “epidemia de gripe A” de hace unos años. Este fármaco no ha servido, en la práctica, absolutamente para nada que no sea provocar incluso potenciales efectos letales.

Roche (recordemos, la del “pelotazo” de otro medicamento poco recomendable pero sospechosamente “rehabilitado” por Prescrire, la Pirfenidona) es patrocinador de innumerables congresos, revistas y sociedades médicas y, como muchos de sus “colegas” de mafia y omertá, posee una buena colección de actividades criminales relacionadas con sus fármacos. Veamos algunas de ellas:


Medicamentos de Roche causan inquietud

Tres productos de Roche, Tamiflu, Accutane y Lariam, despiertan sospechas en Estados Unidos. Se presume que esos medicamentos tienen efectos psiquiátricos secundarios potencialmente mortales.

Roche debe indemnizar pacientes por ocultar riesgos de un popular medicamento para el acné

Farmaceutica Roche investigada por ocultar informacion sobre 15 mil muertes en Estados Unidos

Avastin, de Roche, tiene más riesgo de lo que se pensaba

Aquellos  pacientes con cáncer tratados con el medicamento ‘Avastin’ , de Roche, en combinación con quimioterapia, tienen un 46 por ciento más de riesgo de morir por efectos secundarios relacionados con este fármaco que aquellos que recibieron sólo quimioterapia, según un estudio de la Universidad neoyorquina Stony Brook, publicado en ‘Journal of the American Medical Association’.

Italia multa a las farmacéuticas Novartis y Roche por estafa con los fármacos Avastin y Lucentis


Del mediático Tamiflú, es de sobra conocido que Roche falseó todas sus “evidencias científicas” para sacar al mercado un producto que iba a generarle millonarias plusvalías, diciendo que el Tamiflu era seguro y su eficacia estaba validada por una supuesta reducción del 61% en las hospitalizaciones de personas que habían contraído la gripe y luego fueron tratadas con Tamiflu. Roche se lo inventó todo, algo que incluso denunció la revista British Medical Journal. Si tenemos en cuenta que organismos mercenarios de la farmafia como el CDC (el Centro de Control para las Enfermedades de Atlanta) y organizaciones corruptas como la OMS hicieron oídos sordos a las acusaciones sobre las falsificaciones de Roche sobre su antiviral-estafa y que, incluso, la FDA, otros amanuenses de la industria del medicamento, señalaron que el Tamiflú y el placebo eran indistinguibles, se puede llegar a algunas conclusiones de cómo son y actúan las grandes corporaciones del medicamento, cuya estrategia se podría resumir en:

1)   El Departamento de marketing de la multinacional de turno elabora la idea de que el medicamento funciona utilizando una evidencia fraudulenta previa, con el fin de obtener su aprobación

2)  La empresa farmacéutica utiliza, posteriormente, esa idea mediante sutiles mecanismos de coerción psicológica para obtener la demanda necesaria del producto entre gobiernos y, por extensión, entre futuros pacientes

3)   Los organismos nacionales de Salud validan como ciertos los estudios fraudulentos sobre que el medicamento es eficaz y seguro, remitiendo a los ensayos falseados por esa industria, por lo que, al final, lo que sobrevuela es una aureola de corrupción e intercambio de mutuos favores entre gobiernos y multinacionales mientras que el paciente es el pagano y chivo expiatorio de todo ello.

Según este artículo de Prescrire, la farmacovigilancia a cargo de las compañías farmacéuticas es, en la práctica, inexistente ya que se dedican a encubrir todo lo que pueden de forma engañosa las consecuencias desfavorables de sus drogas. De este modo las empresas farmacéuticas tienen un interés innegable en minimizar o incluso ocultar los efectos adversos de los medicamentos. Pero, lo que es más importante y que remarcan en el artículo citado es que distintos actores como son los profesionales sanitarios, las autoridades gubernamentales y las  fuentes de financiamiento de los sistemas de salud (que, por diversas razones, desean que las compañías farmacéuticas continúen participando en el suministro de información a los pacientes y al público) están exponiendo a los pacientes a riesgos inaceptables.

En EEUU algunas voces, desde la medicina oficial, se atreven a denunciar a ese lobby mafioso del medicamento. Ya se habló de Daniela Drake en la primera entrada. Drake sabe de lo que habla dejando bien a las claras algunas cosas: Las grandes farmacéuticas es la nueva mafia de EEUU para a continuación señalar: Las compañías farmacéuticas tienen más poder que nunca, y el pueblo estadounidense está pagando el precio, demasiado a menudo con nuestras vidas. Por si no había quedado claro, la doctora Drake mete a fondo el dedo en el ojo al Tito Sam: Estados Unidos es la nación más medicada de la Tierra, con un 70 por ciento de los estadounidenses tomando medicamentos con receta y, sin embargo, tenemos peores resultados de salud que otros países industrializados.

Para la doctora Inma González el negocio médico-farmacéutico se resume en una serie de puntos bien ilustrativos que sintetizan de forma  transparente qué tipo de ciencia médico-farmacéutica se practica hoy día bajo el falso paraguas del “evidentismo científico”:

  1. La medicina basada en la “evidencia” está financiada por la industria farmacéutica y no es cuestionable por el “establishment” médico porque hay conflicto de intereses.
  2. Los investigadores están pagados por los mismos laboratorios, no teniendo obligación de publicar resultados negativos de sus estudios.
  3. Los ensayos clínicos son cortos y las prescripciones son largas, extrapolando resultados, los cuáles se pueden manipular.
  4. A la industria de la farmafia le interesa (lógicamente) vender su producto e investigar sobre la población sana.
  5. Sólo un 10 por cien de las patentes de la industria del medicamento, utilizadas entre los años 1982 y 2003, ha tenido alguna utilidad terapéutica.
  6. Los médicos se dejan seducir muy a menudo por viajes y regalos de la Farmafia que es la que patrocina, por otra parte, sus Congresos (y, añado yo, de las diferentes Asociaciones de Pacientes)

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/08/13/el-complejo-medico-farmaceutico-delincuencia-organizada-contra-la-salud-4-hipocresia-mafia-crimen-y-ciencia-unidas-de-la-mano/

El complejo médico-farmacéutico, delincuencia organizada contra la salud (III). Pirfenidona: 8.300 millones de dólares por hacerse con el sucio negocio de un medicamento inútil y dañino

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La empresa farmacéutica Roche adquirió hace un año los derechos comerciales de la Pirfenidona (medicamento utilizado para la Fibrosis Pulmonar Idiopática, en adelante FPI) a otra empresa del ramo, la estadounidense InterMune. El acuerdo se cerró en la mareante cifra de ocho mil trescientos millones de dólares (8.300.000.000). La multinacional suiza de la farmafia apostó fuerte por una droga que sabe  le va a suponer un chorreo de millones de euros derivados del tratamiento de una enfermedad que no tiene solución médica oficial y que va en aumento, aunque todavía se considera “rara”, de poca prevalencia o, como la llaman en la jerga médica, “huérfana”. Sólo en España su coste sale por 2.500 euros/mes, mientras que en EEUU alcanza nada menos que los 7.200 dólares/mes, por lo que es de imaginar que los miles de millones invertidos por Roche los va a amortizar con creces, sobre todo en el mercado de nuevos enfermos norteamericanos por FPI. La FPI es incurable, pero los lobbys que conforman el negocio del medicamento siguen jugando en favor de la cronificación y la iatrogenia.

La Pirfenidona es uno de tantos medicamentos basura que la farmafia ha ideado para combatir una enfermedad que es…mortal, la FPI, condición mediante la cual los pulmones se fibrosan, se vuelven rígidos y el tejido normal del pulmón es sustituido por cicatrices y colágeno, perdiendo progresiva e irreversiblemente elasticidad y la propia función respiratoria normal. La letalidad de la FPI es más devastadora que la mayoría de cánceres existentes. La Pirfenidona no sirve nada más que para engañar y dar falsas expectativas a los enfermos que padecen de FPI puesto que su eficacia no es que sea dudosa (“modesta” dicen los galenos más optimistas) sino que es ineficaz y lleva aparejada los habituales y nefastos efectos secundarios de otros fármacos yatrogénicos utilizados para luchar contra esa patología (incluido el recientemente aprobado Nintedanib), como son los corticosteroides (Prednisona) e inmunosupresores como la Azatioprina (que, incluso combinados ambos con la NAC -N-acetil cisteína-, provocaron más muertes e ingresos hospitalarios que la propia enfermedad). El tratamiento con la Pirfenidona se aplica solamente a pacientes con FPI leve o moderada y (en España) con carácter “compasivo”, lo cual significa que al resto (los pacientes con FPI “avanzada”) los desahucian sin más, por lo que las líneas de investigación resultan ser, en la práctica, un completo fraude selectivo, aparte del ensayo clínico propiamente dicho.

La Pirfenidona ni detiene el curso de la enfermedad, ni tiene contrastados beneficios; más al contrario, es un medicamento marcadamente peligroso. El aval que posee a su favor es el de unos influyentes mercenarios de la farmafia: la FDA, el patrón mundial referencia de la ortodoxia médica, esa que dice “si bwana” a las corporaciones que le sobornan. En España no se han quedado atrás los expertos que trabajan en el campo de la neumología haciendo, como siempre, el caldo gordo a sus popes americanos, glosando las falsas “bondades” de un medicamento sacado al mercado para, supuestamente, paliar la nula presencia terapéutica (efectiva) en la FPI. Entre esos expertos favorables a la Pirfenidona está María Molina, neumóloga del Hospital Bellvitge, de BCN, una fervorosa defensora de las empresas iatrogénicas del medicamento. Dice la doctora Molina que una cosa que creo que es importante, por haber ayudado mucho a encontrar antifibróticos, es la aportación realizada por algunas empresas. La investigación ha sido en gran parte sustentada por empresas que han apostado por avanzar en ese tratamiento, se han dedicado a investigar más y han encontrado fármacos nuevos. Creo que es algo que pocas veces se tiene en cuenta y hay que reconocerlo […] hay muchas empresas que por no ser públicas jamás se les reconoce la inversión, y en este caso incluso apoyan a los pacientes (sic) y tienen bastante implicación. Esta señora, al igual que otros expertos médicos neumólogos españoles (cuyos estudios están financiados por multinacionales como InterMune, Almirall o Boehringer), está trufada de conflictos de intereses, no hace falta dudarlo. La sombra de los laboratorios es muy alargada.

MATRIMONIO

Pero dejemos a un lado la cháchara oficialista y pasemos a la cruda realidad. En la página de información médica independiente Prescrire (en cuyo encabezado ya advierten que no tienen patrocinadores, mecenas, accionistas, ni publicidad de la farmafia, como sucede con la mayoría de las sociedades médicas y asociaciones de pacientes) apuntan un significativo titular Fibrosis Pulmonar Idiopática: evitar la Pirfenidona, para a continuación señalar, con buen criterio, que la falta de un tratamiento efectivo para la fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad rara, NO justifica el uso de la pirfenidona: el balance de los daños y beneficios de este medicamento es desfavorable. No hay tratamiento conocido mediante fármaco alguno que sea capaz de detener o ralentizar el progreso de la enfermedad o para aumentar la esperanza de vida. El artículo científico, al que se refiere Prescrire, en cuestión, hace una serie de concluyentes aseveraciones, muy obvias por otra parte, que te hacen preguntar (cínicamente) cómo es posible que se haya autorizado la droga Pirfenidona. A pesar de que los ensayos clínicos sobre el medicamento de referencia tuvieron unos resultados muy negativos fue aprobado por la Unión Europea (y la FDA norteamericana). Con todo la FDA no puso obstáculos a su comercialización e incluso se permitió el lujo de decir que la Pirfenidona supone un paso decisivo para luchar contra la FPI. Veamos en qué consiste ese gran salto cualitativo del que hablan los cuatreros médicos de la Agencia norteamericana de Alimentos y Medicamentos, según los ensayos realizados sobre la droga en cuestión y puestos en solfa aquí mismo:

La evaluación clínica de la Pirfenidona se basó en dos ensayos aleatorios doble ciego y controlados con placebo que duraron 72 semanas, sobre un total de 779 pacientes. La mortalidad, la frecuencia de las exacerbaciones en la Fibrosis Pulmonar Idiopática y el número de trasplantes de pulmón no difirió significativamente entre los grupos de pirfenidona y placebo en ninguno de los ensayos. La disminución de la capacidad vital forzada fue menor con la pirfenidona que con el placebo, pero la diferencia fue estadísticamente significativa en sólo uno de los ensayos. El 14,8% de los pacientes que tomaron pirfenidona (2403 mg / día, dosis de mantenimiento de acuerdo con la autorización de comercialización) interrumpieron el tratamiento debido a serios eventos adversos, en comparación con el 8,6% de los pacientes en los grupos de placebo.

Los efectos adversos graves incluyeron 3 casos de cáncer de vejiga en los grupos de pirfenidona frente a 1 caso en los grupos de placebo. Fotosensibilidad, erupciones cutáneas, arritmias cardíacas y enfermedad de las arterias coronarias fueron más frecuentes con la pirfenidona (2403 mg / día) que con placebo. La elevación anormal de las transaminasas ocurrió en 4,1% de los pacientes que tomaron pirfenidona 2403 mg / día frente a 0,6% de los pacientes tratados con placebo. También se observaron algunos casos de insuficiencia renal aguda.

En la práctica, NO HAY EVIDENCIA de que la pirfenidona mejore la calidad de vida en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática, leve a moderada, o que ralentice la progresión de la fibrosis pulmonar. El perfil de efectos adversos supone, en sí, una carga en contra de su uso. A la espera de un avance terapéutico real, lo mejor es evitar la pirfenidona en conjunto y centrarse en el tratamiento sintomático.

Pues ahí lo tienen, autorizado otro medicamento, presuntamente, homicida para que las acciones suizas de Roche suban en bolsa y llenen los paraísos fiscales de fondos buitre.

Existen vías terapéuticas alternativas no farmacológicas que han sido probadas con éxito en estudios y ensayos de laboratorio para la FPI, pero no interesa investigar con más profundidad a la dogmática y ultraortodoxa medicina oficial porque tienen “alergia” a todo lo que proceda del campo “natural” y sus facultades de Medicina y comités de “ética” están saturadas de teólogos de la ciencia. Por poner algunos ejemplos..la quercitina (un metabolito vegetal antioxidante del grupo de los flavonoides) o la potente enzima antioxidante super óxido dismutasa (SOD) inhiben eficazmente la fibrosis pulmonar idiopática (eso sí, en ratoncitos, por tanto no “pueden” extrapolarlo a los humanos no sea que éstos empiecen a curarse y la liemos). Es decir, ambas sustancias no solo no cronifican sino que suprimen el causante primario de la fibrosis, el llamado factor de crecimiento transformante TGF-Beta.

Por tanto, avances médicos en la FPI, de la mano de la farmafia, como en tantas enfermedades, ninguno. La Pirfenidona no sirve, supuestamente, para nada, ni siquiera para (por buscar un expresivo símil) “matar moscas a cañonazos” o provocar un lejano efecto “placebo”. En la práctica, no consigue, al parecer, efecto terapéutico alguno, además de generar enfermedades adicionales con sus atroces efectos secundarios, sobre unos pacientes cuya salud y enfermedad está en manos de oligopolios mafiosos como Roche.

¿Por qué no abren vías de investigación para curar con terapias naturales y siguen aferrados en el totalitarismo médico de la manipulada “evidencia farmacológica”? No hace falta ser muy inteligente para deducirlo: el capitalismo lo mueve (y corrompe) todo, los conflictos de intereses de los médicos con las farmacéuticas están a la orden del día, la aparición de nuevos medicamentos “cronificadores” (como la Pirfenidona), generadores de brutales efectos secundarios, son susceptibles de engrosar millonarias plusvalías a la farmafia y, también, colateralmente, suculentas dádivas a los médicos, a quiénes la industria del medicamento “sponsoriza” sus congresos, seminarios, revistas científicas y sociedades médicas. En definitiva, curar, una vez más, no es ni será rentable para el establishment médico-farmacéutico.

ADDENDA-ACTUALIZACIÓN: DONDE ANTES DIJE DIGO, AHORA DIGO DIEGO. PRESCRIRE CAMBIA DE OPINIÓN

Prescrire, la teóricamente independiente revista francesa que evalúa la negatividad o eficacia de los medicamentos que salen al mercado,  ha cambiado los criterios de valoración de la Pirfenidona para 2015. Mientras que en 2013 y 2014 se evaluaba la Pirfenidona en el sentido de que “sus daños eran mayores que sus beneficios”, en el 2015 pasa a resultar un fármaco con algún tipo de beneficio (que no concreta o, al menos, yo no he logrado ver en que ha consistido ese cambio de criterio). Quizás basándose en el estudio ASCEND, cuyos resultados se publicaron en 2014, el cual fue financiado por la multinacional farmacéutica InterMune quien tenía en ese momento los derechos del medicamento. Sí, ya sé,…alguien tiene que sufragar un metaestudio cuyo coste va a ser millonario…y qué mejor que la propia empresa que va a explotar comercialmente los jugosos beneficios de la droga de turno, para publicar resultados….favorables al mismo. De amaños está el mundo (farma-médico) lleno (como es sabido) e InterMune no ha sido ajena a ello (un ex-CEO de esta multinacional fue condenado por difundir información engañosa sobre un ensayo clínico de un fármaco)

Entonces, la gran pregunta que debe hacerse es: ¿por qué en ese estudio randomizado que publicó en 2013 Prescrire, titulado First, do no harm (también aparecido en PubFacts y PubMed) con 779 pacientes, en el que se encontraron serios efectos adversos por el uso de la Pirfenidona se convierte, de facto, dos años después, en un medicamento con algún efecto positivo? ¿Acaso modificó InterMune el principio activo de su droga haciéndola más efectiva y con menos efectos adversos? Que yo sepa, no ha habido nada al respecto. Es curioso que después del “pelotazo” de Roche, adquiriendo los derechos multimillonarios de explotación de esta droga, a finales de 2014, Prescrire pase a considerar la Pirfenidona como un fármaco “seguro” y con algún “beneficio clínico”…justo al año siguiente.

Prescrire dice ser independiente…lo que no sé es hasta dónde alcanza ese grado de independencia. En cualquier caso, lo celebro por los enfermos de FPI  que van a obtener, según Prescrire, un supuesto beneficio epidérmico frente a nada, a un coste económico altísimo y a un beneficio estratosférico para la farmafiacéutica de turno…aunque, a los efectos prácticos, el pronóstico de la enfermedad seguirá siendo el mismo.

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/06/29/el-complejo-medico-farmaceutico-delincuencia-organizada-contra-la-salud-3-pirfenidona-8-300-millones-de-dolares-por-hacerse-con-el-sucio-negocio-de-un-medicamento-inutil-y-danino/

El complejo médicofarmacéutico: delincuencia organizada contra la salud (II). Fabricando enfermos en serie

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El ‘establishment’ médico trabaja en estrecha colaboración con las multinacionales de los medicamentos, industria cuyo principal objetivo es el lucro y cuya peor pesadilla sería una epidemia de buena salud

Los lobbys o grupos de presión médico-farmacéuticos no son un invento conspiracionista. Son, desde hace tiempo, una realidad constatable como lo pueda ser la industria del armamento, la de la Alimentación, las empresas de transgénicos (Monsanto, Bayer…), las multinacionales de telecomunicaciones, los grupos mediáticos, las eléctricas o, en su vertiente más criminal, el “lobby” (nótese la ironía) de las falsas banderas terroristas y las guerras por el control geoestratégico que acompañan a aquéllas. Este es el verdadero conglomerado que sostiene al sistema capitalista y lo demás son ganas de perderse en arabescos y credulidad supersticiosa de que nuestros gobiernos y empresas son tipos y entidades idealistas que velan por nuestra salud, seguridad, confortabilidad y progreso. Mi idea es menos “romántica”: yo lo llamaría, como Peter Gotzsche, crimen organizado, sin más.

Las compañías farmacéuticas saben que la inmensa mayoría de la población tiene que acudir a resolver sus achaques a través de sus “drogas” legales. Que estamos entre la espada y la pared. Que aunque ellos se cubran las espaldas con la advertencia sobre miles de efectos secundarios de sus fármacos, siguen apelando a que el balance beneficio-riesgo es favorable al primero. Algo que no sucede así con infinidad de medicamentos, ya que muchas muertes o patologías secundarias lo son a causa de la toxicidad de los inevitables fármacos. Pero…¿son malos, malísimos todos los fármacos y vacunas? NO. ¿Todos los médicos son unos matasanos? NO. ¿Toda la ciencia (toda) está corrompida? NO. ¿La industria del medicamento vela por la salud de los enfermos? NO. ¿Todos los ensayos clínicos gozan de evidencia científica contrastable, no mediatizada por grandes intereses comerciales? NO.

Hay que aclarar, para que nadie piense que se está echando aquí por tierra (por las buenas o por las malas) a la medicina occidental que ésta ha curado y cura algunas enfermedades, aunque menos de las que pregona. Las vacunas o una parte de ellas, es cierto, han salvado vidas (otras también han causado muertes y lesiones irreversibles) al igual que la urgencia vital hospitalaria (a la que todos vamos a recurrir tarde o temprano) gracias al buen hacer y profesionalidad de muchos médicos. Las operaciones quirúrgicas, por ejemplo, son cada vez menos invasivas con medios técnicos cada vez más sofisticados logrando hitos científicos nunca antes vistos para la extracción, reparación o implante de tejidos y órganos. En definitiva, la solidez científica en muchos campos de la medicina (la que no depende, fundamentalmente, de los laboratorios farmacéuticos) está contrastada y la tecnología cada vez es más depurada, al servicio del paciente. Pero, lógicamente, eso no quiere decir que todo el monte sea orégano y ello convierta al gremio médico en unos tipos intocables que no se equivocan y que sus protocolos y ensayos sean indiscutibles e infalibles.

Agarrarse al “evidentismo” científico, a la infalibilidad papal de la Ciencia porque lo dice la tradición, las facultades de Medicina y san Hipócrates bendito, vale…pero no del todo, como se ha demostrado en la anterior entrada. Hay una parte de la medicina, sobre todo la preventiva o ambulatoria que, muy a menudo, se convierte en una fábrica de patologizar “enfermedades” donde los galenos abusan reiteradamente (o iatrogénicamente) de la prescripción farmacológica. De fármacos inútiles y, en muchos casos, nefastos a medio-largo plazo. Y, lo que es peor, prescriben sin criterio alguno en determinadas patologías. Conozco el caso de alguien cercano que ha ido más de una vez a Urgencias por su problema cardíaco y, al no advertir nada que estuviera relacionado con su dolencia (episodios arrítmicos, fundamentalmente) dos médicos diferentes le han recetado un antidepresivo (Lexatin) para que ¿estuviese más “tranquilito”?. Si has descartado que no tiene nada asociado a su enfermedad…entonces para que le das un anxiolítico mentecato-psicópata de bata blanca si la causa por la que fue a urgencias era un síntoma objetivo físico relacionado con una patología determinada, no de matiz “psicológico”. ¿Qué pretendían con ello? ¿Medicalizar y crear otra enfermedad o para que no les “toquen los cojones (o el coño, con perdón de ambos) y no vuelvan la próxima vez por consulta? ¿Existe algún protocolo médico por el cual alguien que acude a urgencias y no se le advierte en la exploración problema alguno, se le recete un antidepresivo porque ese tipo, ellos “creen” -como en la Virgen-, necesita “calmarse”?

hola, tengo yatrogenia para ti

Muchos problemas de salud “menores” se abordan a base de inservibles y dañinos fármacos, propagados, muchas veces, masivamente en las televisiones durante, por ejemplo, las épocas “gripales” como clara publicidad engañosa. Las vacunas antigripales, por otro lado, son también un fraude masivo en las que no hay estudios randomizados, verdaderamente fiables y contrastables que hayan probado su efectividad (que no irá más allá de un 6%). La industria del fármaco hace negocio sucio con los anti-gripales con el nada científico “vamos a ver si funciona” (o sea, placebo sí o sí). Los analgésicos y antiácidos estomacales se expiden como churros, drogas estimulantes o calmantes se despachan en serie en psiquiatría olvidándose del diálogo con el paciente. Patologías menores o moderadas, en definitiva, se pueden convertir, a mediano o largo plazo, en crónicas y recurrentes gracias al recetario que médicos de atención primaria lanzan diariamente sobre miles o millones de pacientes, convirtiéndose en una industria de enfermar, más que de curar o paliar.

A los recaderos de la farmafia (pseudoescépticos) les podrá sonar a pseudociencia pero la realidad es que con muchos productos herbales (contrastados, ojo), una cultura de la salud en la que se divulgara entre la ciudadanía unos hábitos más saludables alejados del mercantilismo de las multinacionales de la alimentación y suplementos a base de vitaminas y minerales (que tampoco, todo hay que decirlo, están al alcance de todos los bolsillos, ya que tienen precios abusivos) se lograría una eficaz prevención e incluso curación de muchas dolencias sin necesidad de “aterrizar”, posteriormente, en un hospital o Centro de Salud. O, al menos, compatibilizando todo lo anterior con la medicina llamada convencional a la que tampoco vamos a lapidarla por sistema.

La cultura de la salud antes citada, a través de la alimentación, es casi imposible de poner en práctica de forma generalizada porque la dinámica de la mayoría de la gente es dejarse caer en la vorágine de consumo capitalista fácil y lobotomizarse por la propaganda de las grandes cadenas de alimentación y la comida basura. Sólo hay que entrar en un super o hiper y  contemplar carros o cestas de la compra, en buena parte de los consumidores, repletos de alimentos procesados, bebidas carbónicas, leches re-pasteurizadas y chucherías (embutidos incluidos) con decenas de antioxidantes químicos, colorantes o conservantes como nitritos, nitratos, sulfitos y sulfatos. Y, claro está, también transgénicos no declarados en etiqueta, esos que tanto gustan a los mercenarios de Monsanto y Bayer, tipo JM Mulet, un charlatán al que le encanta provocar  y que se permite el lujo de hablar, en un alarde de pedantería pseudocientífica y manipulación sin precedentes, de “timo” para definir a los “productos naturales o ecológicos”.

Lynne McTaggart, autora del libro. Lo que los médicos no quieren contarte. La verdad sobre los peligros de la medicina moderna, escribe que los estadounidenses se han acostumbrado tanto a seguir las prescripciones de los médicos que aceptan muchas recetas, exámenes clínicos y procedimientos quirúrgicos sin cuestionarlos. Esta fe ciega puede ser peligrosa. La medicina moderna nos ofrece una amplia gama de tratamientos de gran alcance para dolencias grandes y pequeñas. Pero…¿sabía usted que algunas medicinas para dolencias comunes vienen aparejadas a efectos secundarios que podrían amenazar la vida o, en su defecto, no tienen ningún beneficio en absoluto sobre la salud? En definitiva, siguiendo a McTaggart, lo que hay que hacer es creer lo estrictamente necesario en el dogma del “dios” de bata blanca (y nada en la industria de los tóxicos alimentarios) y probar, con lucidez, otras vías terapéuticas o alimentarias de forma complementaria/alternativa, a criterio racional del consumidor, no dejándose tampoco camelar por cualquier estafador a las primeras de cambio, sino buscando, de ser posible, referencias bibliográficas científicas contenidas en PubMed o Cochrane, aunque sean de alcance limitado.

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Eso sí, hay que huir, acorde con lo anterior, de terapias que suenen a “new age”, a cachondeo y a estafa, tales como la  sanación cuántica o reconectiva, la cirugía astral, la absurda y lamentable terapia Hamer que “cura” enfermedades con el pensamiento, los delirios de “chumarisalfaros” o tonterías neurobiomagnéticas. Hay que diferenciar entre estos últimos timadores y lo que son terapias con plantas naturales que poseen principios activos reconocidos (la cúrcuma, el jengibre, la marihuana, stevia, artemisia annua, kalanchoe, hierba de trigo o cebada orgánica, etc) o suplementos como vitaminas (A, C, D, E, Coenzima Q10), aminoácidos (lisina, arginina…) o minerales (selenio, magnesio…) con beneficios preventivos (y curativos) sobradamente contrastados por la experiencia de quienes los han probado. Añadiendo, como coadyuvantes, otro tipo de terapias tales como ejercicios relajantes (meditación, yoga o tai-chi)  por cierto, ya incorporadas en algunas de las clínicas y hospitales más importantes de EEUU. Por eso, entre otras cosas, la supervivencia de la industria farmacéutica depende, en buena medida, de la eliminación, por cualquier medio, de terapias eficaces naturales, las cuáles no son patentables y que, con pesar para esa industria, se han convertido en el tratamiento de elección para millones de personas en todo el mundo a pesar de la presión económica, política, mediática y de los grupos que conforman el fundamentalismo “escéptico”.

En este sentido, ese pseudoescepticismo militante afirma que el que opta (sea médico o paciente) por la medicina integrativa (la convencional más la complementaria; sin duda, la del futuro, pese a quien pese) es un crédulo, conspiranoico o magufo (la etiqueta de todo teócrata escéptico), ya que la investigación de la Santa y Beata Farmafia es la única que goza de evidencia científica. Olvidan estos catequistas de la ciencia que aunque, teóricamente, a esa praxis se sujeta, en la práctica existen decenas de denuncias sobre la falsificación de esa “evidencia”, incluidas las de personalidades que son autoridades científicas en la materia como, por ejemplo, el director médico de Cochrane Peter Gotzsche. Sí hay que hablar de evidencia empírica médica ésta, hoy en día, es un juguete de papel distorsionado y manipulado para sacar pasta gansa los del negocio mafioso farmacéutico…y con resultados de todos conocidos (el fármaco que cura no es rentable).

La fe cientificista, propagada por sus epígonos, conforma uno de los dogmas más ególatras, sectarios y soberbios que se conocen y la industria de la yatrogenia es su caballo de Troya. Ya veremos cuanto les dura.

 

Fuente: uraniaenberlin.com/2015/06/25/el-complejo-medicofarmaceutico-delincuencia-organizada-contra-la-asalud-2-fabricando-enfermos-en-serie/

El complejo médicofarmacéutico: delincuencia organizada contra la salud (I). La ciencia corrupta

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“La ciencia es la creencia en la ignorancia de los expertos”  

Richard P. Feynman (físico estadounidense)

La ácida cita anterior, del conocido y genial físico Richard Feynman, podría ser una síntesis de cómo está el panorama científico actual en el mundo que llaman desarrollado, capitalista o neoliberal. Aunque yo sustituiría (o añadiría), en esa leyenda, “ignorancia” por “manipulación” para ajustar un poco mejor los términos. La señala, en su página web, David Brown, quien dice ser un científico de “corazón” al que le encanta ridiculizar a algunos de sus colegas de ciencia porque piensa que “su posición es extremadamente fanática y con ínfulas de inexpugnabilidad”. Para Brown estos hombres (o mujeres) de ciencia son simplemente unos “traidores” que sirven a las agendas de esos odiosos poderes y corporaciones paradigma de “prepotencia y corrupción”. Vamos, que lo de la FIFA y el suizo Blatter es calderilla y show del FBI (una mafia policial, por otra parte) comparativamente con estos malandrines de la Science. Y es que a pesar de que, según Brown, muchos de esos científicos están despertando del fraude sistémico que practican esas transnacionales y gobiernos, el ciudadano común sigue siendo completamente ajeno a ese engaño.

En este último punto, añadiría que doblemente engañado sobre todo a través de algunos de esos foros llamados “escépticos” que hay en Internet y que hablan sobre Su Santidad la Ciencia (en particular, las más corruptas: las médicas y las biotecnológicas), en donde modernos militantes de la fe empírica se han erigido, en los últimos tiempos, en los nuevos Papas cruzados del  sectarismo, dogmatismo e intolerancia del catolicismo científico, un poco en la senda de lo que señala Brown. Resultan ser, en definitiva, una suerte de incorruptibles traficantes de la credulidad científica, casi tanto como el brazo de la epiléptica Santa Teresa. Me perdonen ambos, aunque sé que seré excomulgado “a divinis” tanto por Roma como por la iglesia de la Ciencialogía. Al final esos científicos o “escépticos” acaban colocándose en el mismo rasero de sus oponentes anticientíficos, los vendedores de almas, constelaciones familiares, milagros, sanaciones cuánticas, apariciones marianas, ovnis y otros mercaderes del negocio de la salvación o las “ciencias” paranormales.

Cuando uno de esos representantes del cientifismo replica a un escéptico de la ciencia actual sobre determinados asuntos donde se ventilan los grandes intereses de las corporamafias, gobiernos y sus triquiñuelas pseudocientíficas sentenciando que “los estudios han demostrado que…”, en realidad esa frase debería ser sustituida con un “los estudios han demostrado…lo que nosotros queremos mostrar”. La medicina basada en la evidencia, en demasiados casos, es un fraude. ¿Tan mal anda la ciencia en el siglo XXI? Pues muy bien no, la verdad. Sobre todo cuando desde dentro de los púlpitos de las grandes publicaciones o instituciones científicas se están lanzando cada vez más alarmas sobre sus prácticas fraudulentas en beneficio de los poderes grancapitalistas, conformados por gobiernos y empresas multicriminales como Monsanto, Bayer, Roche, Merck etc. Algunos ejemplos, a continuación.

William Thompson, médico epidemiólogo de la estadounidense y gubernamental CDC (la del Control y Prevención de Enfermedades) admitió hace un tiempo su “mea culpa” sobre la falsificación de un informe en el cual se señalaba que la vacuna triple vírica estaba relacionada con el autismo en niños afroamericanos. Los estudios de Thompson fueron utilizados por el CDC como evidencia de todo lo contrario, ocultando intencionalmente el riesgo de autismo sobre esa población. No sólo las corporaciones (de la farmafia, en este caso) son entidades delincuenciales, sino los propios organismos oficiales (como el CDC o la FDA norteamericanos) forman parte de la estrategia de engaño y dan soporte a unas transnacionales que deciden cómo alimentarnos-envenenarnos o enfermarnos-cronificarnos. Thompson puede haber sido sólo una punta del iceberg.

Ha habido otras aristas igualmente oscuras en el campo de los ensayos clínicos. El caso del doctor David Graham (desde dentro del mismo “monstruo”, la FDA) fue el de otro denunciante que puso de manifiesto cómo los estudios clínicos sobre el Vioxx (un medicamento utilizado para la artritis) fueron manipulados deliberadamente utilizando en las pruebas una cohorte de sujetos muy jóvenes para una enfermedad que era (y es) prevalente entre la población adulta-anciana, la más susceptible de sufrir el principal efecto secundario que tuvo el medicamento: ataques cardíacos. Se cree que el Vioxx, aprobado y puesto en circulación, causó entre 90 y 140 mil afecciones cardíacas con una tasa de mortalidad del 30-40%, antes de ser retirado en 2004. Un indubitado crimen masivo, pero políticamente correcto. Otro doctor, Irwin Bross, en la década de los setenta, también arriesgó su reputación personal afirmando que el aumento geométrico de las tasas de leucemia habían sido ocasionadas, fundamentalmente, por la radiación emitida en las pruebas diagnósticas de turno (scáners o rayos X) por lo que tuvieron que revisarse los protocolos. Pero, entonces, Bross, era otro “alarmista” sin fundamento que no se sujetaba al “consenso” de la omertá médica oficial.

Que estos casos nada puntuales se sigan dando no importa. Seguiremos escuchando la misma matraca cientifista de “teóricos de la conspiración”, “conspiranoicos”, “chiflados” y otros epitafios sólo por tener la osadía de denunciarlos, a pesar de que ello no suponga que estés militando en los movimientos antivacunas, anti-chemtrails o en las paraciencias. Lo que habría que empezar a cuestionarse es el hecho siguiente: un estudio aunque haya sido realizado bajo los parámetros del evidentismo científico no quiere decir que sea cierto. Evidencia científica y empírica, independiente, más bien poca a día de hoy. El resto cuestionada de arriba abajo, tal y como está el patio y como nos lo están contando algunos prebostes de las principales revistas científicas. Esto último no es apelar al “principio de autoridad”, como argüirán los apóstoles de la ciencia oficial, sino inferir el principio de lógica aplicada a una ciencia corrupta.

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Por ejemplo, Richard Horton, editor jefe de Lancet, la Biblia científica por excelencia junto a Science, New England Journal of Medicine o Nature, escribió hace un mes cosas como la que sigue, suficientemente esclarecedoras para desmontar todo el tinglado de la santificada ciencia actual, en particular la médica. Dice Horton que gran parte de la literatura científica, tal vez la mitad, puede ser simplemente falsa. […]La ciencia ha dado un giro hacia el oscurantismo. En su búsqueda a la hora de contar una historia convincente, los científicos a menudo modelan los datos para adaptarse a su teoría preferida del mundo.[…] Las revistas no son los únicos malhechores. Las universidades están en una lucha perpetua por conciliar dinero y talento. Los científicos, incluyendo sus superiores, hacen poco para alterar una cultura de la investigación que, en ocasiones, se desvía hacia prácticas de mala conducta.

Pero hay más. Daniela Drake, doctora en Medicina, Internista, MBA y ex consultora de McKinsey & Co hace otra afirmación nada complaciente: el fraude en ensayos clínicos con medicamentos nos muestra que no sabemos mucho acerca de los fármacos que prescribimos. Y, citando al profesor de periodismo Charles Seife, apunta más alto y en el sentido de Horton: Incluso nuestras más prestigiosas revistas pueden haber publicado investigación basada en estudios falsificados. Al final nadie se entera si  los datos son falsos o no, si los experimentos están contaminados o no y si hay medicamentos que podrían estar en el mercado de manera fraudulenta.

El papel de las farmafias ya sabemos cuál es…y el de los investigadores clínicos también. Cuál es su grado de complicidad, corruptela y afinidad con la industria del medicamento, aunque ahora venga un doctor cualquiera a decir que él no “estuvo” ni ha estado “untado” por los visitadores de Farmaindustria. Por supuesto, que no. Pero aquí manda la jerarquía y los demás, normalmente, obedecen. La doctora Drake deja esta cuestión bien cristalina al lector: tenga en cuenta las directrices del colesterol de 2004 que dieron lugar a una explosión en el uso de las estatinas. Ocho de cada nueve médicos que escribieron esas directrices se encontraban en la lista de los que estaban sobornados por los fabricantes de esos fármacos anti-colesterol.

Y, abundando en lo anterior, Drake afirma que  médicos de prestigio son los que a menudo definen a otros médicos las directrices que permiten ensalzar las virtudes de los medicamentos que están vendiendo las farmacéuticas, multinacionales que se comportan en muchos aspectos como lo hace la mafia, corrompen todo lo que pueden. Han comprado todo tipo de personas, incluyendo ministros de salud en algunos países

¿Qué se puede esperar, entonces, de esa entente cordiale médico-farmacéutica si no el ser considerada, en ciertas ocasiones, como un peligro para la salud pública? Drake alude a unas declaraciones realizadas por la ex editora jefe de la superprestigiosa revista New England Journal of Medicine, la Dra. Marcia Angell (en la misma línea que Richard Horton) para descabezar el “inmaculado” andamiaje científico-médico actual: “Simplemente, ya no es posible creer en gran parte de la investigación clínica que se publica o confiar en el criterio de los médicos de confianza o en las directrices médicas autorizadas”

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/06/16/el-complejo-medicofarmaceutico-delincuencia-organizada-contra-la-salud-1-la-ciencia-corrupta/

Apertura del S. XXI (Wilcock)/Vacuna del Papiloma/Verdad de la Bolsa.

La Salud es lo primero, ¿no? La revista Discovery Salud publica en este número un imprescindible artículo sobre los hilos sucios detrás de la vacuna contra el supuesto virus del papiloma escrito por uno de los mejores periodistas de este país, Miguel Jara. En su blog, tiene una versión mini del artículo que TODOS deberíais leer y, sobre todo, deberíais reenviar a vuestas amigas adolescentes y a sus padres. Esta es la prueba de que el Sistema de Salud, lo que quiere en realidad, es enfermarnos.

De la misma forma, todos los brokers y gente que está invirtiendo (todavía) en bolsa deberían escuchar a este broker catalán aclarando la realidad de la Bolsa. Aparte de todo, el tío tiene mucha gracia (aunque no sepa pronunciar la palabra “caballerosidad”. Os vais a reír, os lo aseguro.

http://www.putabolsa.es/?p=1296

Por último, los vídeos cuya información nos sitúan, de verdad, en el siglo XXI. Después de ver estos tres (los siguientes, irán saliendo en los próximos días) muchos pensaréis que deberían llamarse “Secretos de la glándula pineal” o algo así (yo mismo estoy pensando en cambiar el nombre) pero en unos días comprenderéis por qué se le ha dado ese nombre. La manera en la que hila la información David Wilcock hace que, ahora mismo, este sea uno de los vídeos más importantes de Internet. El que nos abre las puertas del siglo XXI: es decir, de lo que hasta ahora pensábamos que era ciencia ficción. Ni más ni menos que contienen los planos para hacer una máquina del tiempo (por eso el tercer capítulo es un poco más denso, hay que verlo varias veces).

http://www.vimeo.com/3533355

http://www.vimeo.com/3539075

http://www.vimeo.com/3561516

http://www.vimeo.com/3618895

http://www.vimeo.com/3659463

http://www.vimeo.com/3776522

Fuente: Rafapal y Rafapal/ Wilcock 1.