Audios de CSI Juan.

 

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De cómo el cártel bancario internacional controla el mundo

Durante décadas, Estados Unidos ha utilizado su fuerza armada para imponer el uso del dólar como moneda de reserva del mundo con eficacia, haciendo delos militares de EE.UU. el brazo armado del cartel de la banca internacional (IBC-International Bank of Commerce). Desde 1971, cuando el presidente Richard Nixon dejó de pagar las obligaciones de deuda de Estados Unidos con oro, Estados Unidos ha utilizado cada vez más su poderío militar para apuntalar el valor del dólar y hacer cumplir una estructura financiera mundial, cuyo principal beneficiario es el propio EE.UU., y cuyo banco central, la Reserva Federal, sirve como autoridad supervisora de la IBC. ¿Quién o qué es este IBC? Se compone del Bank of América, JP Morgan Chase, Citigroup y Wells Fargo, junto con Deutsche Bank, BNP y Barclays. En definitiva, son ocho familias las que controlan el IBC: Goldman Sachs, Rockefeller, Lehman, Kuhn Loeb, Rothschild, Warburg, Lazard y los  Moses Seifs. Además de poseer las gigantes petroleras estadounidenses Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, BP y Chevron Texaco, las instituciones miembros del IBC se encuentran entre los diez principales accionistas de casi las 500 compañías más grandes del mundo. Si bien el propio IBC no tiene estatus formal, sin embargo, sus miembros están representados por un organismo internacional, el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB). Organizado como el Foro de Seguridad Financiera en 1999 por los ministros de finanzas del G7 y los gobernadores de los bancos centrales, el FSB “busca dar impulso a un programa de amplia base multilateral para el fortalecimiento de los sistemas financieros y la estabilidad de los mercados financieros internacionales.”
La guerra es muy rentable para el IBC, ya que no sólo se benefician las que las hacen, sino también los que financian la venta de armas a ambos bandos durante el conflicto que ellos mismos a menudo inician, también está la reconstrucción post bellum. De hecho, la más poderosa de las instituciones bancarias centrales en el mundo, el Banco de Pagos Internacionales (BPI), se estableció en 1930 para supervisar los pagos de reparación impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Además de proporcionar servicios bancarios a los bancos centrales de todo el mundo, el BIS supervisó los acuerdos monetarios internacionales de Bretton Woods de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de 1970, cuando Nixon incumplió el pago de las obligaciones de deuda de EE.UU. en oro. El BIS también trabaja con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para expandir el ciclo de la deuda, la dependencia impuesta por el IBC entre las naciones del mundo.
La metodología para la dominación financiera global es realmente muy simple: America importa más bienes de los que exporta y por lo tanto los dólares fluyen hacia fuera de los EE.UU. y se acumulan en los bancos centrales de otros países. Desde que los EE.UU. se negó a cumplir con estas obligaciones en oro, los bancos centrales se ven obligados a invertir en bonos del tesoro de Estados Unidos, bonos y otros instrumentos financieros de Estados Unidos que pagan intereses que se financia mediante la emisión de más deuda. El resultado es un sistema financiero global dominado por Estados Unidos dependiente de mantener el valor, o más correctamente, reduciendo al mínimo la tasa de depreciación del dólar, lo que hace a los EE.UU. disfrutar de una economía basada en el consumo extravagante a costa del resto del mundo . Respecto al proceso insidioso de la deuda-la dominación EE.UU.-, el analista de Wall Street Michael Hudson explica que “mediante la ejecución de los déficit de la balanza de pagos, que se niega a asentarse en el oro, ha obligado a los gobiernos extranjeros para que inviertan sus tenencias de dólares de excedentes en bonos del Tesoro, que es decir, a represtar sus ingresos de dólares al Tesoro de EE.UU.. ” El sistema es un tanto perpetúo en sí mismo, porque si un banco central no estadounidense decidiera vender sus dólares, estaría saboteando la economía de su propio país. Por supuesto, los bancos centrales extranjeros e instituciones financieras son muy conscientes de que mediante la inversión en títulos del Tesoro de Estados Unidos, van a perder dinero, ya que la Reserva Federal sólo se dedicará a “imprimir” más dólares, así diluirá aún más el valor de sus reservas. Sin embargo, si estas instituciones extranjeras dejarían de reinvertir su dinero en más bonos del Tesoro, la tasa de depreciación de sus activos en dólares aceleraría dramáticamente. Esa conciencia tiene la mayoría de los gobiernos bajo control, evitando mayor vertido de dólares, que por supuesto hará colapsar todo el sistema global, junto con el IBC.
Sin embargo, un creciente número de desafíos a este régimen hegemónico del dólar ha surgido, algunas de las cuales han requerido la supresión por los militares de EE.UU.. Iraq es un buen ejemplo de ello. En noviembre de 2000, el ex dictador iraquí Saddam Hussein anunció al mundo que Irak ya no aceptaría dólares para las transacciones petroleras. A pesar de la disminución del valor del Euro, Saddam exigió el pago por el petróleo iraquí en la moneda con problemas, mientras que los dólares se declararon como “la moneda del enemigo.” En 2002, el petróleo iraquí estaba siendo negociado en euros. El ex presidente de EE.UU. George W. Bush, usó los “ataques terroristas” del 9/11 como excusa para invadir Irak en marzo de 2003, lo que eliminaba la amenaza de Saddam a la dominación del dólar. Cuando el ex líder libio Muammar al-Gadafi trató de establecer un banco central y el comercio de petróleo estatal en monedas distintas al dólar, el IBC tocó en la puerta de la OTAN para que interviniera. El 19 de marzo de 2011, apenas un mes después de los inicios de los disturbios internos, los “rebeldes” del Consejo Nacional anunciaron que establecían la Jamahiriya Oil Company como la autoridad de control sobre la producción y las políticas del petróleo, y se designó al Banco Central de Bengasi como la autoridad para políticas monetarias. Que un grupo local de rebeldes a un mes de una rebelión forme una compañía nacional de petróleo y designe a un banco central privado asombró a Robert Wenzel del Diario de Política Económica que comentó: “Nunca antes había oído hablar de un banco central que se cree en sólo cuestión de una semana después de un levantamiento popular. “
Tanto Rusia como China han expresado su disgusto por la situación del dólar y las amenazas de sanciones o la fuerza militar de Estados Unidos. El Jueves, 06 de septiembre 2012, China anunció que cualquier nación en el mundo que deseara comprar, vender o comerciar el crudo de petróleo podría hacer uso de la moneda china en lugar del dólar estadounidense. Siguiendo el ejemplo al día siguiente, Rusia anunció que vendería a China todo el petróleo crudo que quisiera, pero que no aceptaría dólares. Además, Rusia ha presentado recientemente un sistema de pago, llamado el PRO 100 -tarjeta electrónica universal-, diseñada para evitar que el IBC decidiera bloquear los servicios de tarjetas de crédito a los bancos rusos.
Irán, por supuesto, ha sido durante mucho tiempo el blanco de la IBC y, por negarse a someterse, hubo las correspondientes sanciones y  amenazas de fuerza militar impuestas por Estados Unidos. Irán había eliminado por completo el uso del dólar para el comercio de petróleo en diciembre de 2007 e inaugurado su Bourse (bolsa) del comercio de petróleo en monedas distintas al dólar en febrero de 2008, coincidiendo con el 29 aniversario de la victoria de la Revolución Islámica. Además, el IBC ha tratado de cortar a Irán del uso del SWIFT, la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales, en las transacciones internacionales. Sin embargo, con la segunda mayor reserva de gas del mundo y tercera mayor reserva de petróleo, Irán se reserva la posibilidad de dar un golpe importante contra la hegemonía del dólar estadounidense.
La pregunta es ¿cómo podemos poner fin a este dominio en el sistema financiero mundial, por el IBC y su brazo armado? Hensm nos da una respuesta simple y directa: ” Destruir la hegemonía del dólar de EE.UU. y el “Imperio” se derrumbará. ” Si más países se unen a Irán, Rusia y China, y optan por salir del negocio de la protección del dólar de EE.UU., entonces este “Imperio” del mal seguramente colapsaría junto con su brazo armado. El problema es si no estaríamos creando uno nuevo en el Este.

Fuente: http://tonyfdez.blogspot.de/2016/04/de-como-el-cartel-bancario.html

El cártel de HollyCIAwood (3). Cine de propaganda al servicio de la CIA y el Pentágono (y III)

10. La Entrevista (2014)

ENTREVISTA

Esta, dicen, es una película-sátira basada en uno de esos enemigos políticos de EEUU sobre el que ha intensificado su campaña demonizadora en los últimos años, esto es, la Corea del Norte de Kim Jong Un. La Entrevista es un panfleto cinematográfico que ha gozado de un recorrido cómico-grotesco ciertamente notable, mucho más, si cabe, que la escasa o nula gracia que contiene. Y es que el mosaico circense montado contra el “gordito norcoreano” ya lo tenían configurado de antemano los “yankees”. De ser una producción marginal sin repercusión mediática y a nivel de público, destinada a pasar por Youtube (antiguamente se decía que por los “videoclubs”) antes que por las salas de cine, los promotores de La Entrevista lograron que alcanzara difusión internacional gracias a uno de esos bulos que, a menudo, se suelen inventar algunas de las múltiples agencias policiales o de seguridad de EEUU, en este caso, el FBI, con el objeto de señalar enemigos internos o externos.

Y es que para dar algo de vidilla a esta comedia sin gracia, los del FBI se sacaron de la manga que los norcoreanos habían estado, nada menos, que detrás de un ciberataque a la productora del film, SONY (como si no tuvieran más que hacer en la RPDC que tocar los cojones al imperio y meterse en fregados internacionales). Lo de los ciberataques a EEUU no es nada más que un timo pillado por los pelos que, de vez cuando, largan desde Washington contra países “no amistosos” (léase, China) inventándose fábulas conspiranoicas a la carta para consumo del rebaño; en el caso que nos ocupa, aprovechando la propia temática anti-norcoreana de la película. Evidentemente, el “affaire norcoreano” previo (la falsa bandera o montaje del FBI) perseguía demonizar (una vez más) a la RPDC utilizando un pasquín cinematográfico de poca monta.

De tal modo que, una vez iniciado el sainete-conjura malévola de Kim Jong Un, las exhibidoras de USA comenzaron a hacer teatro “negándose” a estrenar la supuesta “parodia” del Gran Líder ante (no se rían) “las amenazas de otro 11-s”. Sí, como lo oyen, Kim Jong Un-Laden estaba dispuesto a enviar un comando juche a Jolivú para no dejar títeres con bótox y demás rellenos faciales (según las malas lenguas, Tom Cruise demoró ponerse su cara de sapo actual por si acaso). En fin, que todos los tontos inútiles del Tío Sam salieron a la palestra, desde la achacosa y olvidada pseudoactriz Mia Farrow al “progre” Michael Moore, pasando por el sionista de turno (Aaron Sorkin; el sionismo es pieza clave en el control del cine hollywoodiense), con altisonantes declaraciones a cada cual más ridículas y estrafalarias (“han ganado los malos”, “se han cumplido los deseos de los terroristas”). Oficialnoicos del American conspiracy en estado puro.

Lo cierto es que la cuestión mollar de este film se les ha escapado a muchos críticos, esos que sólo son capaces de atisbar buen o mal cine en los libelos propagandísticos del Pentágono, el gran John Wayne u otros fascistas al uso, pero sí ver panfletismo en el ruso Eisenstein (que tampoco es que me entusiasme excesivamente). Veamos. El “argumento” de la cosa llamada La Entrevista consiste en lo siguiente: “dos periodistas estadounidenses -que trabajan para la CIA (nada novedoso)- viajan a Corea del Norte, se reúnen con su líder, Kim Jong-Un, y luego, después de humillarlo en todas las televisiones del mundo lo asesinan con un misil”. La “ingeniosidad” americana, aquí, es matar a un presidente extranjero, real, demonizado previamente por los políticos estadounidenses, sin tan siquiera disimularlo en un guión de ficción. Pero, tal vez, a esos avispados guionistas no les haría tanta gracia redactar una historia que tuviera como protagonistas, final y justamente ejecutados, a criminales de guerra como Obama, Cameron, Aznar, Blair, Sarkozy o Netanyahu, todos ellos con decenas de miles de crímenes a sus espaldas.

Es más, sin llegar a tanto (el asesinato de un líder político occidental), vamos a suponer que se hiciera una comedia burlona y corrosiva sobre, por ejemplo, el ex Rey español (el de Franco) con sus tramoyas golpistas, sus corruptelas, sus líos puteros de faldas y sinfín de robos reales con los que se ha enriquecido delictivamente, con o sin jeques golfos de por medio, y por los que debería ser procesado, condenado y enjaulado. No sólo esa película no hubiera salido a la luz (eso que tanto demandan de libertad de expresión estaría en el cubil de la democraCIA) sino que sus autores probablemente serían perseguidos penalmente por el tribunal político español de turno (la Audiencia Nacional). Más al contrario, aquí se hacen bochornosas desvergüenzas televisivas de adulación y cortesanía a la monarquía española o, bien, se dejan caer inofensivas críticas (extremadamente suaves), casi diría que campechanas… ¿verdad Wyoming?

Dice Jon Reynolds, el autor de esta serie de 11 entregas imperialistas, que Después de sacrificar 112 minutos de mi precioso tiempo para ver esta película, la parte más ridícula llegó al final, cuando, después de ser asesinado Kim Jong-Un, vemos en los canales de noticias de Corea del Norte anunciando felizmente que van a celebrarse “elecciones democráticas” en todo el país. Como todos bien sabemos, dice ácidamente Reynolds, cuando la CIA elimina o asesina al líder de un país extranjero la “democracia” es lo que sigue, añadiendo, a continuación, con igual sarcasmo que es evidente que esto ocurrió después del golpe de 1953 respaldado por Estados Unidos en Irán, que dio lugar a la entrega del poder a un dictador brutal (el Sha Rezha Pahlevi). […] Y por supuesto que vimos resultados similares después que el líder libio Muammar Gaddafi fuese derrocado y golpeado hasta la muerte por los “rebeldes” apoyados por Estados Unidos; basta con ver cómo está Libia ahora. Incluso Irak donde, después desalojar del poder a Sadam Hussein, el terrorismo (fomentado por los norteamericanos, Israel y la OTAN) y la inestabilidad política son moneda de curso común.

Pero así es como el imperio modela su discurso propagandístico. Con montajes vodevilescos como este donde el chabacano mensaje político que quiere vender EEUU enmascara todo lo demás.

11. American Sniper (2014)

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Clint Eastwood, con esta última película (y otras previas anteriores) está más de capa caída que nunca y encima retomando el viejo lenguaje fascista que tan afín le fue en producciones como Harry el Sucio, El Sargento de Hierro o Mystic River. Un retiro a tiempo es siempre una victoria, pero el anciano Eastwood prefiere “morir matando”, nunca mejor dicho. Esta nueva apología del crimen propagandístico estadounidense cuenta con la novedad de un relato y un personaje real, el de un asesino en serie (Chris Kyle, fallecido en 2013, en los infiernos esté), aquí denominado “francotirador”, que cuenta en primera persona como en la Irak arrasada por su “glorioso” ejército invasor iba eliminando iraquíes (civiles en su mayoría) como si fuesen una colección de cromos, en una sucesión de “locura” asesina por ver quien ostentaba mayores niveles de crueldad y sadismo. Chris Kyle, un psicópata de manual, se divertía, él y sus compinches, jugando a asesinar a la desarmada población civil iraquí o a los pocos resistentes que por aquel país quedaban. Kyle jamás escondió sus propósitos asesinos y el viejo retrógrado Eastwood, a pesar de toda la aberrante carga inmoral que conlleva el personaje, se ha dedicado a hacerle un homenaje laudatorio durante toda la película.

Jon Reynolds deja bien claro que Kyle se dedicaba a disparar balas en la cabeza de los iraquíes cuyo crimen más imperdonable fue el de defenderse de una invasión injusta. Y no sólo eso sino, que este sujeto de Kyle, fascista y racista, escribió un libro contando sus “hazañas” en Irak (y que dio origen a esta película) señalando despectivamente a los iraquíes como “salvajes” y con un “ójala hubiera matado a más”. La lástima es que no se hubiera disparado a él mismo (o le hubieran alcanzado mortalmente). Nos hubiéramos ahorrado esta crítica y Eastwood estaría disfrutando de una vejez menos dada a glorificar a maleantes.

La tan mentada satanización del enemigo, por parte de las potencias imperialistas, conlleva, indisolublemente,  a justificar su eliminación física (donde siempre sus víctimas son convierten en simples “estadísticas” o en esa invención criminal llamada “daños colaterales”) y, en último término, a afianzar la política militarista exterior de EEUU como la única posible que defiende (con bombas de fragmentación y tiros en la cabeza) los derechos (“amenazados”) de los americanos y del resto del mundo “libre”. American Sniper no podría ser más conveniente en términos de entregar a un público cansado de la guerra una película con fuerte dosis de propaganda, eso sí de calidad dice Jon Reynolds. Yo diría que ni eso (calidad, que no es tal), ya que ésta queda totalmente emborronada por un discurso que es abyectamente reaccionario en favor del asesinato masivo.

American Sniper me ha parecido un panegírico racista similar a la propaganda nazi que hacía la cineasta favorita de la Alemania hitleriana, Leni Riefensthal, para ensalzar a las SS, a la Gestapo y a la política de tierra quemada del III Reich, con una estética, en este último caso, eso sí, bien lograda. La cinta de Eastwood muestra a los “inferiores” iraquíes, una vez más, como sádicos y crueles con el invasor y a un engendro psicópata del ejército norteamericano como el prototipo de héroe de su país…que ya le vale al añoso carcamal de Eastwood. Un “héroe”, no podía faltar, matando con la Biblia bajo el brazo (Kyle era un devoto de este “libro sagrado”), junto a Dios, la CIA, los fascistas y el Pentágono, asesinando en serie y (supuestamente, dijeron algunos) a los “saqueadores” del huracán Katrina en la ciudad de Nueva Orleans.

Aunque no todo está perdido. Los hay, pocos, en el imperio, que no se dejan engatusar por esta nueva oda al inacabable crimen internacional de EEUU. Un usuario de la página IMDB (la base de datos que engloba todo el cine mundial), ciudadano USA, señala, muy enfadado, a propósito de esta abominación cinematográfica: En verdad, después de haber visto esta película, me da vergüenza ser estadounidense. Si Chris Kyle es el americano por excelencia que el señor Eastwood quiere para todos y cada uno de nosotros me estremece el hecho de pensar que algo así sea a lo que cualquiera, en este país, pueda aspirar a ser. En definitiva, que esta basura deplorable pueda ser vista como algo que nos representa a los estadounidenses.

Pero también hay quien incide en el carácter demente del personaje idealizado y hasta casi “poetizado” de Eastwood. Chris Kyle, dice otro asqueado cinéfilo de los USA, era una máquina de matar, patológicamente psicótico, con cero remordimientos y que fabricó historias acerca de cómo había matado a ciudadanos estadounidenses en Nueva Orleans, durante el huracán Katrina. Fue juzgado en un tribunal estadounidense por mentiroso, diciendo falsedades para beneficiarse de las ventas de su libro. Mientras que otro norteamericano, de los que no se dejan manipular fácilmente, se pregunta escandalizado ¿Cómo es posible que el personaje principal de American Sniper, un asesino de masas, sea retratado como un héroe nacional?

Tal vez Kyle haya sido “endiosado”, después de muerto, porque probó de su propia medicina en un país enfermo de armas y de violencia, siendo (casualidades de la vida) ejecutado a tiros por otro veterano de la guerra de Irak, en el año 2013. En cierta forma, con la muerte de Kyle se hizo algo de justicia para las centenares de sus víctimas y las cientos de miles que ocasionó la invasión de Irak por EEUU. Aunque Eastwood le haya rehabilitado (y rentabilizado monetariamente) en su deplorable American Sniper.

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2016/03/05/el-cartel-de-hollyciawood-3-cine-de-propaganda-al-servicio-de-la-cia-y-el-pentagono-y-iii/

El cártel de HollyCIAwood (3). Cine de propaganda al servicio de la CIA y el Pentágono (y II)

6. Skyfall (2012)

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Reconozco que el conservador, monárquico, anticomunista y mujeriego (o putero de alto “standing”) James Bond (JB) de Sean Connery o Roger Moore tenía un punto de nostalgia, sentido del humor y “savoir faire” casi empático…si lo comparamos con los prototipos de JB que han ido apareciendo en las últimas paridas del remozado JB. El actual sale perdiendo por goleada, incluido su predecesor (Pierce Brosnan, un actor que únicamente estuvo aceptable en la serie televisiva Remington Steele). Y es que reinventar el personaje en el siglo XXI es, literalmente, dejarlo deformado y, por tanto, irreconocible. Ese chulo diseñado con escuadra y cartabón, body-gym inexpresivo y anodino, llamado Daniel Craig, ya me resultó descafeinado cuando apareció en escena como el “nuevo” JB (Casino Royale). Así que no se podía esperar gran cosa de este Skyfall y menos de las anteriores entregas con papel protagonista para el susodicho armario.

Pero hablamos de la vieja propaganda política imperial. Y aquí (al igual que ha sucedido siempre con JB) hay repertorio en favor de la OTAN y los hijos de la Gran Bretaña. La excusa es el “ciberterrorismo”, como una suerte de analogía sobre Wikileaks (o PufoLeaks) para que veamos qué tipo de gente son los que filtran, supuestamente, los delitos de Estado. Aquí el malo de la peli (Javier Bardem) pilla secretos de la banda armada OTAN y otros conspiradores de Estado, como el servicio secreto británico en el exterior, el MI6, no por amor a una causa justa, como así debiera ser, sino por la típica y sobada venganza contra sus ex colegas de contubernio y cloaca.

El autor del blog sobre los once panfletos proCIA, Jon Reynolds, señala atinadamente que “los verdaderos James Bond de la vida real se infiltran en grupos como el ANC (la que fue organización guerrillera de Nelson Mandela), el Occupy Wall Street y otros movimientos de activistas en el mundo para engañarlos y manipularlos. De esta forma se organiza desde el Estado la represión contra la disidencia. Y, sin embargo, dice (el autor), Skyfall está destinada a que sintamos lástima por esos tipos (los espías) cuando un mal llamado ciber-terrorista expone su engaño o crimen (el de los servicios de inteligencia) al mundo. Es decir, estamos ante un ejemplo de psy-op cinematográfica que, sin duda, funcionará hábilmente entre el rebaño (grande o pequeño) de crédulos. Que les aproveche a ellos y a la Reina Isabel de las Cogorzas.

7. La noche más oscura (2012)

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He aquí como legitimar la tortura y el asesinato de Estado en una pantalla de cine. La imperialista Kathryn Bigelow (que se empeña en mostrar que es más marimacho testosteronada que nadie) expone al espectador una construcción ideológica basada en una gigantesca mentira. Bajo el patronazgo absoluto de la CIA (como en su anterior obra “iraquí”) Bigelow realiza un subproducto fascista basado en una grosera representación de la “verdad” americana sobre la engañifa del teatro-“ejecución” de Bin Laden en Pakistán por los marines de EEUU. La diferencia entre esta película y el montaje que orquestó el Pentágono para mostrarlo al mundo es, como es lógico, ninguna. Ambas se funden en una sola por lo que cabe decir que primero se escenificó la farsa “real” (el “matarile” de Laden) y luego se realizó el metraje para dar consistencia a la opereta bufa binladesca.

No hace falta decir, por enésima vez, que el terrorista saudí Bin Laden estuvo a sueldo de la CIA en sus “años mozos” talibánicos, luchando contra los soviéticos, y que luego cayó en desgracia para Washington porque ya no le era útil, una vez caído el bloque comunista. Más exactamente, no les fue tan inútil del todo puesto que el barbas les vino de perlas para explotar el otro Gladio, el islámico, y sus prefabricados enemigos musulmanes. Bin Laden es altamente probable, y así se documentó en su día por diversos medios (incluida la ultraconservadora Fox News norteamericana), que falleció de muerte natural (era conocido que padecía una enfermedad renal) en diciembre de 2001, en las montañas de Tora-Bora, en Afganistán. Desde entonces, la CIA (hasta el año oficial de la muerte-ejecución de Laden, 2011) se dedicó a fabricar videos y audios falsos del saudí para seguir alimentando el mito del propio terrorista y, por extensión, el del terrorismo islámico, patrocinado por EEUU e Israel, en el mundo.

Volviendo a los nexos de la CIA con este film, Jon Reynolds, sirviéndose del FOIA (el Acta de la libertad de información estadounidense) afirma que el guionista de La Noche más Oscura, Mark Boal, realizó cinco llamadas de conferencia a la Oficina de Asuntos Públicos de la CIA, a finales de 2011. Durante esas llamadas Boal informó a la CIA, línea a línea del guión, para que la Agencia editase las partes que “no le gustasen”. Además, Boal se sabe que visitó la misma sede de la CIA. La colaboración de la directora y el guionista de La Noche más Oscura con la CIA se hizo con el pleno conocimiento y aprobación del entonces director de la Agencia, Leon Panetta.

Por tanto, esta bazofia (que dejé de ver a mitad de proyección) se hizo, exclusivamente, para glorificar propagandísticamente a la CIA y sus métodos oscarizables de tortura y asesinato.

8. Argo (2012)

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Ergo…tocaba Irán y ya tardaban en las cloacas de HollyCIAwood en hacer la correspondiente propaganda contra la Revolución islámica a cuenta de la “crisis de los rehenes” de 1979. Algunos apuntes iniciales sobre este otro panfleto de la CIA son prometedores. Dice Jon Reynolds: Argo comienza así: “En 1950, el pueblo de Irán elige de Primer ministro al laico Mohammad Mossadegh, quién nada más tomar el poder nacionalizó las explotaciones petroleras británicas y estadounidenses, para devolver el petróleo de Irán a su pueblo.” Vaya, esto sí qué es una gran novedad. Una película norteamericana que critica, sin ambages, el imperialismo “usano” y se “posiciona” con los oprimidos. Pero nuestro autor echa rápidamente un jarro de agua fría: A partir de ahí, todo va cuesta abajo. Efectivamente, el engaño es para principiantes y hasta uno se creyó que la cosa iba a tener unas lecturas menos complacientes para los amos del mundo.

Una película que parecía iba a ser narrada en clave “progresista” (risas), deja de serlo a los pocos minutos para mostrarse como lo que realmente es: se trivializa el golpe de Estado de la CIA contra el presidente democrático Mossadegh y pasa directamente a configurar a los iraníes como previsibles fanáticos sedientos de sangre, mientras que la CIA es elogiada por la operación de rescate de los rehenes en la embajada USA en Teherán. Lógico que la Casa Blanca y la propia CIA estuvieran entusiasmadas con esta película. Una monumental patraña de este calibre (con el engañabobos “progre” del comienzo) no podía dejar de lado a sus “sponsorizadores”. Pero en el guión hollyCIAwoodiense faltaban algunos flecos capitales que hubieran dejado en evidencia toda la operación de la CIA en el asunto de los rehenes y que, lógicamente, habrían trastocado todo el film.

Fara Mansoor, un destacado intelectual iraní disidente, sostuvo hace algunos años, mediante miles de documentos que obraban en su poder, que la “crisis de los rehenes” fue una operación política creada por la facción pro-George Bush de la CIA con el propósito de crear una alianza con el fundamentalismo islámico de Jomeini. Todo ello con dos objetivos:

1) Que Irán estuviese libre de comunistas bajo el control del Ayatollah

2) Para desestablizar al gobierno del entonces presidente norteamericano, el demócrata Jimmy Carter, y colocar a George Bush en la Casa Blanca.

En USA habrían buscado a su Bin Laden-B (Jomeini) para luchar contra el laicismo comunista en Irán. Nada nuevo en las alianzas anticomunistas usanas, con tal de frenar y aniquilar a su gran enemigo histórico. Así pues, una vez logrado el objetivo interno de los “ayatollahs” del exiliado Jomeini de neutralizar a los comunistas iraníes, al igual que sucedió con el saudí Bin Laden en Afganistán, en Washington utilizaron la maquiavélica fórmula de demonizar a su anterior y provisional aliado teocrático para crear una guerra progresiva de desgaste contra el país iraní, que ha continuado hasta el día de hoy.

En síntesis, y volviendo a Argo, éste es otro subproducto realizado a mayor gloria de la CIA que tuvo la recompensa de llegar hasta los Oscars y hacerse con algunos de ellos. Pero los verdaderos triunfadores fueron, además de la propia CIA, el Pentágono y el lobby sionista de Israel.

9. Capitán Phillips (2013)

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Después de deformar la realidad del 11-s, con una potable porquería propagandística, como fue el United 93, el maniobrero y bufón británico de la CIA, Paul Greengrass, dejó hace un par de años otro recado intoxicador cinematográfico. Esta vez el turno era para los que dicen son “piratas” que actúan en las costas somalíes contra buques del Primer Mundo, esos que van a faenar (o robar) recursos pesqueros a las zonas más deprimidas del planeta. En el negocio sucio de la desinformación occidental los llamados “piratas” somalíes han sido, en los últimos tiempos, objeto de demonización cotidiana en los medios que manipulan y sesgan a su antojo a través de sus “noticiarios” y tabloides escritos.

¿Qué podía esperarse, entonces, de una película norteamericana sobre ese “conflicto” sino que resultara un instrumento en favor de la propaganda imperialista económica occidental? El autor del blog de referencia, Jon Reynolds, pone el dedo en la llaga cuando dice que se estima que 300 millones de dólares de recursos pesqueros es robado de las aguas de Somalia cada año. Sin embargo esto parece que no es peor que el secuestro de buques de carga occidentales. Y citando a The Independent señala que en 1991, el gobierno de Somalia colapsó en una crisis sin precedentes. Sus nueve millones de habitantes se han hundido en el hambre desde entonces y las multinacionales del primer mundo capitalista vieron una gran oportunidad para robar alimentos del país mediante sus barcos de pesca, además de verter residuos nucleares en sus mares.

Así es, los desechos radiactivos de las centrales nucleares, europeas o americanas, es el regalo envenenado que ha entregado Occidente a los somalíes como contrapartida del robo pesquero. Ironías aparte, (el autor) pone sobre la mesa algunas cuestiones incómodas sobre este muy serio asunto de la contaminación nuclear: tan pronto como el entonces gobierno somalí se fue del poder, misteriosos barcos europeos comenzaron a aparecer en las costas de Somalia, vertiendo enormes barriles con residuos nucleares en el océano. La población costera comenzó a enfermar. Al principio sufrieron erupciones cutáneas extrañas, náuseas y bebés malformados. Luego, después del tsunami de 2005, cientos de barriles con fugas radiactivas aparecieron en las costas somalíes. La gente comenzó a sufrir enfermedades por radiación y más de 300  personas murieron. Este acto de bandidaje internacional por parte de los depredadores de Occidente apenas tuvo trascendencia alguna en las brunetes mediáticas del Primer Mundo y tampoco Greengrass quiso reflejarlo en su película, ofreciendo únicamente una imagen distorsionada y pro-imperialista del “conflicto”.

En definitiva, Capitán Phillips es otro producto hecho por y para el capitalismo expoliador de EEUU omitiendo hechos que podrían hacer que el espectador valorase de muy diferente manera una película que resulta ser, en lo sustantivo, un canto al neocolonialismo de Wall Street. Si a ello añadimos esa odiosa y estúpida forma de hacer cine (y TV) de hoy en día, a golpe de “steadycam” (o baile de san vito de la cámara, en el que acabas además de mareado de muy mala hostia), que el guión es patético (cuatro tontos somalíes adolescentes hacen frente a un ejército de Navy Seals), que Tom Hanks me repele….Capitán Philips es simplemente olvidable cinematográficamente y, ya no digamos, políticamente.

 

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/07/23/el-cartel-de-hollyciawood-4-cine-de-propaganda-al-servicio-de-la-cia-y-el-pentagono-ii-2/

Lo que son en verdad los Think Tanks

Think Tank

El concepto del ‘think tank’, oficialmente conocido es como un instituto de política o instituto de investigación que se remonta a por lo menos el año 1831 cuando la Real Institución de Servicios Unidos ( RUSI ) fue fundada en Londres por el Duque de Wellington. Está escrito que la misión original de RUSI es “estudiar la ciencia naval y militar”. En esos años el dominio militar de los mares era esencial para la propagación del colonialismo, la construcción del imperio, la explotación, el robo, el sufrimiento y asesinato. El premio final de la corona fue la transformación de China en una fuente de ingresos a partir para las élites gobernantes británicas procedente del opio.

Después de siglos de psicopatía organizada conspirando tras los muros del castillo para planificar sus ataques contra la gente común, la innovación del concepto ‘think tank’ se convirtió en un avance ingenioso en las relaciones públicas y los medios de control de la mente. Con el advenimiento de la institución investigadora, las elites ahora podían salir de detrás de las paredes del castillo y operar abiertamente, al amparo popular, sin dejar de planificar sus políticas egoístas. Todo bajo el disfraz de unir las mentes más brillantes del mundo académico para resolver los problemas de la sociedad.

La percepción pública común del think tank o instituto de política / investigación es una organización no lucrativa, una institución no gubernamental que reúne a las personas más brillantes de diversas disciplinas académicas y profesionales cuyo objetivo colectivo es encontrar soluciones intentando una mayor mejoría social. Realmente trabajan principalmente con la recopilación de datos e intercambio de información, planificando políticas y aparatos de planificación estratégica para los gobiernos, corporaciones, militares e instituciones financieras y la realeza, para facilitar la transición a un gobierno mundial a través de los programas de políticas de globalización.

Cada importante think tank está envuelto en un tema ideológico político generalmente distinto, pero cuando se levanta el velo es fácil ver que las agendas supuestamente en competición son exactamente las mismas. Para el público, cada instituto político parece ideológicamente distinto; esta es la razón por la que funciona tan bien colectivamente en el sentido de relaciones públicas.

En los Estados Unidos, el primer y más antiguo instituto político o think tank es la Fundación Carnegie para la Paz Internacional fundada en el año 1910. Por la paz internacional se refieren esencialmente a un gobierno mundial. Hoy en día, la alta sacerdotisa de la globalización y la defensora de la agenda Rockefeller, Jessica T. Mathews ha sido presidenta del think thank Carnegie que se encuentra en Washington DC desde 1997 mientras que, al mismo tiempo, es miembro del Comité Directivo Bilderberg. La presidenta de la Fundación Carnegie tiene como trabajo (al ojo público) “intentar un acuerdo de voluntades para lograr una paz mundial duradera” -al tiempo que facilita la transición hacia un nuevo orden mundial totalmente psicópata-.

En 1921, elInstituto Tavistock de Relaciones Humanas se estableció para concentrarse en los aspectos psicológicos y psiquiátricos de controlar a las masas en una escala global. Fuertemente influenciado por las obras de vanguardia de los psicoanalistas Sigmund Freud y Carl Jung, Tavistock se acredita para dar “luz” al Instituto de Investigación Social, Instituto de Investigación de Stanford (SRI), del Instituto Brookings, Wharton School of Economics, RAND, el Club de Roma, y las agencias de inteligencia como la OSS (predecesora de la CIA), y otros. Tavistock es el huevo de la capa psicológica y psiquiátrica que ha eclosionado 10 instituciones, 400 filiales y 3.000 grupos de estudio y grupos de expertos dedicados a la promoción de la comprensión de la conducta humana en beneficio de los que manejan el ganado humano.

Esto no quiere decir que todos los think tanks sean malos o egoístas, pero a lo que el público en general se refiere como un think tank o instituto de políticas suelen ser frentes para alguna agenda egoísta y de naturaleza global, ocultando el hecho de que a menudo son una fachada para la agenda de un gobierno mundial.

En los Estados Unidos hoy en día, los think tanks más publicitados acogen regularmente seminarios televisados ​​ y se presentan como representantes de una determinada ideología política, siempre dentro del ámbito de la corriente principal de pensamiento estadounidense. Por ejemplo, la Heritage Foundation, fundada en 1973 por Paul Weyrich, con financiamiento de Joseph Coors, que también fundaron y financiaron la Moral Majority y el Consejo de Política Nacional, es tal vez el más grande y más influyente  think tank “conservador” que saltó a la fama en 1981 con el advenimiento de la administración Reagan. Han defendido y promovido temas como desvalorizar a las políticas económicas, políticas sociales conservadoras, aumento de la financiación de la defensa, y las aventuras militares “preventivas” en el extranjero. En general, se presenta como una institución consultiva para lo que se percibe como las políticas del Partido Republicano.

En la “oposición” ideológica a la Fundación Heritage nos encontramos con el Centro para el Progreso Americano (CAP). Este grupo de expertos se precia de estar “dedicado a mejorar las vidas de los estadounidenses a través de ideas y acciones progresistas”. De hecho PAC es ahora un frente para la maquinaria política de Clinton / Obama, que no es más que el brazo izquierdo del aparato financiero mundial Rothschild que rige actualmente los Estados Unidos.

 

El Instituto Cato fue fundado en 1974 como la Fundación Charles Koch por tres grandes industriales, éste se puede definir como un think tank ‘libertario’ dedicado a difundir y aumentar la comprensión de las políticas públicas basadas en los principios de la libertad individual, un gobierno limitado, mercado libre y la paz. En 1976 se cambió el nombre al Instituto Cato. El Cato Institute se dedica a establecer presidencias del Partido Republicano y legislaturas que promuevan políticas que beneficien directamente a los hermanos Koch, sus industrias y sus ideologías políticas, bajo el pretexto de promover las libertades individuales, el gobierno no-intrusivo, la paz y la prosperidad para todos.

Existen otras famosas organizaciones definidas como fundaciones filantrópicas, diseñadas para poner rostro humano que empatice y oculte la fría maquinaria psicópata. A partir de 1913, el mismo año que esta maquinaria psicópata usurpó la oferta del dinero de Estados Unidos a través de la puesta en práctica de la insidiosa Ley de la Reserva Federal, la Fundación Rockefeller fue creada. Para mantener a las masas confundidas en cuanto a quién es el enemigo de la humanidad es muy empática. Ésta filantrópica institución se define como una organización sin fines de lucro, organización no gubernamental (ONG), dedicados a la salud y la educación de todos. Mediante el control de la educación y la salud. Bajo el disfraz de la caridad y de buen corazón, la Fundación Rockefeller ha sido fundamental en el control del plan de estudios en las escuelas de todos los niveles con el fin de moldear las mentes de los jóvenes a pensar de una misma manera. La Fundación Rockefeller es un jugador importante detrás de la investigación médica y el desarrollo, en gran medida impulsado por los beneficios y cargado de ingeniería sociobiológica y la psiquiatría.

Así que la próxima vez que vea alguna noticia sobre que un instituto de investigación o fundación tiene todas las respuestas  referente a un tema social o político, tómese algún tiempo para investigar que ‘instituto de investigación es “, antes de dar dinero a una organización benéfica establecida. Tomate el tiempo para investigar donde su dinero va a ir realmente y cuál es su verdadera agenda realmente. El control mental no tiene que ver con hacer que la gente se tire por un acantilado para matarse; desgraciadamente lo más frecuente  del control es que no es tan obvio y está a menudo envuelto en la esperanza, la caridad, la humanidad, la empatía, el progreso, la academia, el descubrimiento y la ilusión de la gran institución benevolente.

Fuente: http://tonyfdez.blogspot.de/2016/03/think-tank.html

El cártel de Holly-CIA-wood (3): cine de propaganda al servicio de la CIA y el Pentágono (I)

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El cine de la CIA-Pentágono se puede decir que alcanza su punto de inflexión en el siglo XXI con el “pistoletazo” de salida del autoatentado terrorista de las Torres Gemelas en el año 2001. Curiosa “coincidencia” o no, la posterior guerra del imperio y sus socios contra el “terror” dará pie a que Hollywood se configure como una de las herramientas más visibles de legitimación de la política exterior de Washington y sus brazos armados. Aunque previamente, unos meses antes, una película patriotera, Pearl Harbor (2001) fue una preparación para lo que llegaría después. La televisión merecería otro capítulo aparte, con sus aburridas, postmodernas, propagandísticas y reiteradas series de policías con las que nos llevan fustigando desde hace varios años. Con notables excepciones, ya añejas (qué le vamos a hacer): por ejemplo, ese descriptivo teniente Colombo (Peter Falk) plasmado como un policía que sobrevive con cuatro “duros” y un coche Peugeot semidesvencijado, vistiendo casi indigente y hecho a posta un zote para engañar a los poco habilidosos e idiotas asesinos ricos; aquella Hill Street Blues de comienzo imprescindible (imposible olvidar la música de Ted Post) con alcohólicos (Kiel Martin, Daniel J. Travanti), sobrios (Michael Conrad), algunos mugrientos (Bruce Weitz), otros enérgicos (Dennis Franz), algunos humanistas (Joe Spano, Michael Warren) y, por qué no, a veces conmovedores policías y, también, por supuesto, abogadas para seducir irremediablemente (Veronica Hamel) o, en fin, la elegante Corrupción en Miami, que iba más allá de la obscena superficialidad de un Ferrari Testarossa, la estimulante (a veces) música ochentera de la “New Wave”, los cameos de Frank Zappa o Phil Collins y, cómo no, los trajes de Armani de la pareja protagonista (Don Johnson-Philip Michael Thomas), sobreimponiéndose la soberbia construcción analítica del personaje a cargo de Edward James Olmos, el Teniente Castillo y, ya más en un segundo plano, la presencia un tanto anémica de las dos protagonistas femeninas (Saundra Santiago-Olivia Brown). La ficción, entonces, era un cuento de hadas (sociológicamente casi eran de izquierdas) comparada con la cruda o cocida realidad de ahora, como bien se puede comprobar en esa epidemia de terrorismo policial que está sacudiendo al Tío Sam en los últimos tiempos.

En el  blog Screechingkettle se hace un muy buen análisis de una serie de películas que se considera de acusada propaganda imperial en este siglo y que han sido financiadas por el Departamento de Defensa y la propia CIA. En función de ello y para hacer una crítica con sentido (desde la óptica política, ojo, por tanto apenas se van a encontrar aquí, por no decir nada, elementos objetivos –o subjetivos- puramente cinematográficos) he decidido que tenía que ver al menos alguna de ellas (a pesar de mi congénita repulsión hacia el cine actual).  No he visto un par de ellas (las dos primeras), otras las abandoné a mitad de la sesión  y el resto he llegado hasta el final con la nariz tapada ya que ponerse una venda en los ojos no era lo más recomendable, por razones evidentes. Empecemos:

1. Pearl Harbor (2001)

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Esta es una película que se hizo por y para los militares del Pentágono, con supervisión directa, en el rodaje, del Departamento de Defensa. Destinada, principalmente, intuyo, a fagocitar el patrioterismo fácil entre el ciudadano medio consumidor de Macdonald’s, la Superbowl y la NBA. Dicen que Pearl Harbor fue una de las primeras falsas banderas. No he puesto especial interés en estudiar esta cuestión así que no voy a opinar o montar una conspiración alegremente sobre si hubo o no “false flag”, ni tampoco, obviamente, sobre sus supuestas “cualidades” cinematográficas, que las desconozco, ni es mi objetivo aquí describirlas, puesto que, fundamentalmente, de lo que se trata es de destripar su carácter político-panfletario-propagandístico que, sin, repito, haberla echado un vistazo, es lo que pinta.

2. The sum of all Fears (La suma de todos los miedos o Pánico Nuclear, 2002)

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Este film sería una demostración de cómo el Pentágono y la CIA pueden manejar y teledirigir a su antojo un guión en Hollywood. Aunque esta vez tuvieron a su escritor ultra favorito, Tom Clancy, para adaptarla libremente ya que éste había retratado originalmente en su novela a los siempre “odiosos” comunistas (el maccarthismo es siempre un fantasma altamente rentable), a unos palestinos de Hamás que trabajaban conjuntamente con Al-CIA-eda para, al parecer, montar un pollo en Denver (EEUU) y hasta algún renegado indígena americano sioux. Un cóctel de fascismo ideal para el patán medio americano, al que proporcionar un engendro con palomitas y Patriot Act. Pero el guión se reelaboró y se sustituyeron los “terroristas” favoritos de Hollywood (árabes y comunistas) por un despistado neonazi, algo que no hizo nada de gracia a los espectadores ultraconservadores norteamericanos que querían fidelidad a la obra escrita y no lo que ellos denominaban “sacrificio de la obra original en aras de la corrección política”. Tiene su guasa…pero esos criterios “correctores” fueron solamente de oportunidad política en el país que más brutalmente ha demonizado a los musulmanes. El avispero político anti-árabe lo azuzaron con el 11-s un año antes y simplemente, en el cine, dejaron la criminalización en “stand-by”. Con todo el resultado es, al parecer, una obra cien por cien propaganda imperial.

El autor del blog de referencia dice que la sumisión de la película al Pentágono fue el precio a pagar por utilizar los abundantes “juguetes” bélicos que proporcionó a este film el ejército norteamericano. El actor protagonista, Ben Affleck, parece ser que es el niño mimado de la CIA ya que en esta película (al igual que en Argo) interpreta a un agente de esa organización. Nada tendría de particular, lo de encasillarse en un personaje, si no fuera porque la afinidad de Affleck con la CIA ha ido más allá de una pantalla de cine ya que incluso fue a visitar las instalaciones de la Agencia en Langley, en “tour” personal acompañado del entonces jefe de la banda, George Tenet. Morgan Freeman es de suponer que saldría airoso del pastiche y daría vuelta y media al mediocre Affleck.

3. United 93 (2006)

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Predecible e infame propaganda de la versión oficial del 11-s, estrenada incluso de forma oportunista cuando se estaba produciendo el juicio contra un chivo expiatorio del 11-s, Zacarias Moussaoui, el presunto vigésimo secuestrador que se sacaron de la chistera los perpetradores de la fabulada y criminal opereta bufa de tan infausta fecha. United 93 es el nombre del vuelo (el cuarto avión) que dicen se “estrelló” en Shanksville (Pennsylvania) pero que, en realidad, fue detectado en el espacio aéreo de Indiana e Illinois, después de haber petado oficialmente en Pennysilvania (un caza del ejército americano se encargó de hacer un boquete en la tierra, cerca de una zona boscosa situada en las afueras de la localidad de Shanksville) gracias a la información proporcionada (indirectamente) por los Acars (registros liberados del FOIA) del despachador terrestre Ed Ballinger.

United 93 es un fraude hecho a mayor gloria de la versión oficial y los conspiradores. La película busca el recurso fácil, simplista y artificioso de impactar al espectador con el impostado y fabricado “heroísmo” de los pasajeros, antes que poner sobre la mesa cualquier elemento “crítico” con la versión oficial. El objetivo: inocular lo que fue un engaño de principio a fin adornado con recursos cinematográficos de película de entretenimiento. La Comisión Oficial del 11-s y los ejecutores del autoatentado debieron estar especialmente satisfechos y agradecidos con Greengrass

4. En tierra hostil (2008)

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La guerra-agresión de EEUU y sus aliados de la OTAN contra Irak ha sido trasladada, en los últimos años, al cine de Hollywood como vehículo de propaganda en favor del intervencionismo militar de EEUU en diversas partes del mundo. Esta En Tierra Hostil  ha sido una de esas deleznables operaciones de manipulación ideológica y justificación de la “guerra” por parte del imperio, en donde la directora (Kathryn Bigelow) se recrea a gusto con un guión fabricado enteramente por la CIA, a pesar de que, según dicen, no fue muy del agrado del Pentágono, ya que la bulimia compulsiva de los halcones militares del Departamento de Defensa exigía en pantalla “algo más de ardor guerrero”.

La síntesis de este libelo militarista la proporciona el autor del blog, Jon Reynolds, quién señala su carácter ferozmente propagandístico. Dice que en el mundo de las películas de propaganda de Hollywood, cuando fuerzas extranjeras atacan a los Estados Unidos son descritas como bárbaros salvajes que se lanzan en paracaídas sobre las escuelas y abren fuego contra los estudiantes. Aquí, además de la demonización colectiva ejercida sobre todo un pueblo, se invisibilizó, muy calculadamente, el millón y medio de muertos iraquíes ocasionados por el embargo y posterior invasión estadounidense, además de no reflejar el sadismo torturador de los marines “usanos” contra miles de personas inocentes e indefensas.

La perspectiva deliberadamente miope de Bigelow consiste en verlo todo bajo el prisma americano que, normalmente, suele ser profundamente maniqueo cuando se trata de glorificar a sus huestes de las barras y estrellas. Suficiente pecado y crimen para considerar a esta En Tierra Hostil como la plena justificación de un genocidio masivo en el que los americanos son retratados poco menos que como víctimas y no como lo que deberían haber sido: verdugos equiparables a la barbarie nacionalsocialista desatada en el frente oriental de Europa durante la II Guerra Mundial. Estas “justificadas aventuritas” del imperio ya se sabe que son unas cosas tan patriotas y oscarizables….

5. Iron Man (El hombre de Hierro, 2008)

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Se pregunta Jon Reynolds ¿Qué demonios está haciendo en esta lista Iron Man? Así es, una adaptación cinematográfica de un cómic de la serie Marvel parece una cosa ciertamente “superficial y aséptica” y, de partida, sin carga política para un consumidor que no busca ir más allá de visualizar en el cine un tebeo de “superhéroes”. Pero nuestro autor nos refresca la memoria sobre cuál fue el pasado de este personaje herrumbroso. El Hombre de Hierro fue, en origen, novelado (años sesenta) como un personaje anticomunista que servía a los propósitos de la guerra fría pero ha sido readaptado en esta película al fenómeno del “terrorismo” global, esa engañifa patrocinada, como es bien sabido, por EEUU-Europa-Israel. Si uno leía en el pasado infantil cómics de Marvel sin esa carga ideológica subyacente, ahora lo más lógico es que te parezcan una cosa bastante infumable y no digamos sus versiones adaptadas al cine, como ha sido el caso. Son las cosas de ir creciendo y tal..

Este Iron Man (Tony Stark, hombre de negocios en la ficción del cómic, interpretado por Robert Downey Jr) es una pieza más de propaganda del imperialismo americano que el blogger Reynolds apunta en una cita del crítico Robert Ebert: Iron Man es un superhéroe capitalista para quien la guerra es un buen negocio, y cuyo interés es garantizar que ese “negocio” siga funcionando ya que la guerra será siempre el mejor activo posible para lucrarse. Como la vida misma trasladada al complejo militar-industrial. Y es que, digo yo, los héroes de chatarra, cartón-piedra, plastilina y demás super-hombres americanos de Marvel-CIA pueden con todo (incluido el “comunismo”) y además son rentables asesinos a sueldo de Wall Street. Desde luego, no iban a ser aliados del NKVD, pero uno esperaba algo más de “neutralidad” cinematográfica. Algo así como un James Bond (la entrada que seguirá) luchando contra Spectra y su gatito persa (construido, solapadamente, todo hay que decirlo, como la encarnación de la maldad “comunista”).

En definitiva, Iron Man, además de aburrirme hasta el bostezo, rezuma el mensaje de siempre de los EEUU: somos los mejores (hasta que nuestros superhéroes de papel de fumar, los reales, salen escaldados de lugares como Vietnam). A la hora de la verdad, son los mejores en su propio país: disparando afroamericanos por la espalda.

Continuará…

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/06/19/el-cartel-de-hollyciawood-3-cine-de-propaganda-al-servicio-de-la-cia-y-el-pentagono-i/

El cártel de Holly-CIA-wood (2): el espionaje norteamericano se emplea a fondo en la “Meca” del cine.

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Dice John Rizzo, ex asesor legal de la CIA, que la agencia de espías de Langley (Virginia), la sede la inteligencia norteamericana, “siempre ha tenido una relación especial con la industria del entretenimiento, dedicando considerable atención al fomento de las relaciones con Hollywood, sus ejecutivos, productores, directores y actores de renombre”. En el pasado se sabe que la CIA ya había contado con la flor y nata de la extrema derecha cinematográfica de EEUU. John Ford, John Wayne y productores como Cecil B. de Mille, Walt Disney o Darryl Zanuck estuvieron “asesorados” por la CIA. Esto lo cuenta la historiadora Tricia Jenkins en su libro The CIA in Hollywood: How the Agency Shapes Film and Television (La CIA en Hollywood, cómo la Agencia moldeó el cine y la televisión). La guerra fría fue el escenario idóneo para abrir una agenda cultural, literaria y audiovisual al margen de las operaciones clandestinas que la CIA estaba ejecutando contra la URSS y el resto de los países socialistas y, también, en el marco de una guerra más “caliente”, actuando con el Gladio anticomunista de la OTAN.

Dentro de ese frente, la CIA llegó incluso a subvencionar directamente algunas películas adaptadas de obras literarias, como fue el caso de la inglesa Rebelión en la granja, de George Orwell, un intelectual troskista que le vino como agua de mayo al imperio para sacar partido de su conspiranoia anticomunista. Orwell había fallecido recientemente pero la CIA se puso en contacto con su viuda para dar forma final a su sátira sobre el “totalitarismo”, de manera que pareciese un panegírico enteramente anticomunista (aunque ya lo era en origen, la obra de Orwell pretendía hacer equilibrismos ideológicos entre el nazismo y el comunismo). Incluso otra escritora, como la inglesa Frances Stonor Saunders, en su libro La CIA y la guerra fría cultural, describe como la CIA, en su delirio anticomunista, incluso financió algunas de las “primeras exposiciones de pintura expresionista abstracta fuera de los Estados Unidos para contrarrestar las obras del Realismo Socialista de Moscú”.

El expansionismo de la CIA en Hollywood se  “oficializó” a mediados de los años noventa cuando la Agencia decidió colaborar abiertamente en las películas de Hollywood. Los investigadores Matthew Alford y Robbie Graham ya citaban un informe de la propia CIA, de 1991, en el que señalaban que la Agencia se movía muy bien entre los medios de aborregamiento masivos de Yankilandia (Washington Post, New York Times, CNN, NBC, ABC) ya que tenía en nómina a periodistas de, prácticamente, todos los principales oligopolios mediáticos norteamericanos, tanto escritos como audiovisuales, para monitorear que tipo de información tenían que subrayar, favorable, por supuesto, a las tesis belicistas del imperio. Habría que decir que aquí, en España, no hace falta ser muy perspicaz para afirmar que ha ocurrido exactamente lo mismo. Los tentáculos de la inteligencia española y el Ministerio del Interior están en los principales medios de  propaganda, con sus respectivos agentes mediáticos a sueldo (ElPaís, ABC, LaRazón, El Mundo, etc), quienes moldean una “opinión” favorable para según qué intereses le convenga al Estado.

Se ha hecho, pues, más que evidente que “Hollywood es realmente la otra cara de la CIA” o, más bien, habría que decir que es una de sus múltiples caras. No hay que olvidar que desde el fin de la guerra fría la visión estadounidense del mundo sigue siendo la misma, con el mismo calendario imperialista y el mismo maniqueísmo manipulador: antes, la satanización correspondía a los pérfidos comunistas. Ahora es Rusia y Putin, los chinos, los norcoreanos, los iraníes y, cómo no, los terribles árabes musulmanes del Estado Islámico, licenciados en terrorismo por las universidades de EEUU e Israel. Con la particularidad, eso sí, de que ahora es la propia CIA la que supervisa las producciones cinematográficas que pueden ser más afines a los intereses y la propaganda de Washington.

En los últimos años se ha realizado en HollyCIAwood cine basado en hechos reales o de ficción (con guiones de contenido bélico o predominantemente de espionaje)  el cual ha sido premiado generosamente en esa ceremonia fatua, previsible y estúpida como son los Oscar. Como hace años lo fueron deplorables alegatos a favor de la guerra (Vietnam) como El Cazador de Michael Cimino o esa otra apología militarista disfrazada de existencialismo de perra gorda, llamada Apocalypse Now, de Coppola, los medios materiales con los que han contado las modernas películas de guerra han corrido a cargo del Pentágono. Por otro lado, el guión no ha sido escrito en una habitación cualquiera de un hotel o un estudio, sino en el cuartel general de la CIA, en Langley. Y es que según Robert Baer, ex agente de la Agencia americana, “existe una simbiosis total entre la CIA y Hollywood”. Para que luego digan algunos que se recurre a la “conspiranoia” (las palabras de Baer están recogidas en el libro de Jenkins, arriba citado). Fuentes de primera mano para los fans de las mentiras oficiales.

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¿Qué papel juegan, en el engranaje orquestado por la CIA en Hollywood, actores, cantantes, guionistas, productores o directores? Según John Rizzo muchas celebridades de la industria del entretenimiento, sobre todo de Hollywood, llevan a cabo actividades de inteligencia mientras están en el extranjero. Rizzo lo deja bien claro, “las personalidades de Hollywood son glamurosas, por lo que tienen acceso a personas en el extranjero a las cuales el Gobierno de EEUU no podría acceder. Algunas de estas celebridades, incluso, ofrecen sus servicios gratuitamente movidos por impulsos patrióticos”. Verdaderamente enternecedor (o estremecedor) si no fuera porque esos “artistillas” de pacotilla, ídolos de barro y chivatos con glamour (los del período clásico al menos si tenían “glamour” de verdad), que idolatran las mentes simples de medio mundo, están sufragando operaciones de eliminación de opositores políticos, grupos terroristas creados por la CIA o golpes de Estado cruentos en terceros países. Este es el patrioterismo que muestran unos tipos que dicen ser, en algunos casos, “liberales” (en el sentido americano “liberal” es ser progresista, lo cual tiene su gracia) pero que no deja de ser una fachada que esconde un pensamiento reaccionario y, por tanto, fascista muy al estilo de lo que gente como Gary Cooper o Elia Kazan hacían en la “caza de brujas” anticomunista de sesenta años atrás (delatar a sus colegas de profesión).

La hegemonía ideológica dominante en la industria de Hollywood es, por otra parte, la que lidera el lobby judío-sionista, quien controla de forma masiva el negocio del cine y la televisión y donde cualquier mínima discrepancia hacia las políticas etnicistas del Estado de Israel o el injerencismo político-militar exterior de USA supone poner en riesgo la carrera profesional del discrepante, tanto el que haga declaraciones públicas como el que se atreva a plasmar obras cinematográficas críticas con los hijos de Sión. El “despistado” Javier Bardem, que tuvo el poco “tacto” de cuestionar la operación militar-terrorista de Israel en Gaza hace un año, ejecutada después de una falsa bandera sionista con el supuesto asesinato de tres estudiantes judíos, ya sabe como se las gastan en Judenwood. El actor español fue “reprimido” verbalmente de forma muy dura por el conglomerado de sicarios “hollywoodienses” del sionismo (como fue el caso del ultra Jon Voigt, el padre de la morros de pato Angelina Jolie, entre otros), por lo que Bardem tuvo que “rectificar” sobre la marcha o muy probablemente se iba a quedar con lo puesto, sin pedigrí hollywoodiense y de vuelta a España a trabajar con Almodóvar (y quien sabe sin también con McNamara).

Eduardo Solórzano señala que la obsesión estadounidense por crear en sus ciudadanos la existencia de enemigos ha descompuesto todo lo que ha tocado y Hollywood es su cómplice. El primer objetivo ha sido construir generaciones de ciudadanos jóvenes y niños, temerosos de que su país sea invadido por otros, justificando desde siempre todo acto de saqueo. Una obsesión, diría que premeditada, con el ánimo de construir su particular dictadura totalitaria del miedo y ahogar bajo la bota imperial cualquier voz disidente. Y Holly-CIA-wood ha sido una oportuna correa de transmisión de todo ello. Tanto que Solórzano incluso deja caer, con ácida ironía, una serie de recomendaciones para cualquier aspirante a actor-fetiche en la “meca del cine” americano:

Si usted alguna vez busca trabajar en Hollywood debe tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Demostrar que el régimen estadounidense siempre triunfa en  toda operación militar, de espionaje o virtual inclusive.
  2. Demostrar que sus elementos operativos son los mejores del mundo y nadie supera su inteligencia, fuerza, sabiduría y valentía.
  3. Demostrar que las guerras pueden ser duras, aunque siempre el desenlace es favorable a quienes intervinieron a favor del “mundo libre”.
  4. Demostrar que la realidad no puede ser superada por la ficción, pues lo que hacen sus agentes es real y superior a la ficción misma.
  5. Demostrar que Hollywood es “imparcial”, sin vínculos políticos, sino objetivo y que muestra la verdad como producto de la creatividad artística.

El “progre” Bardem ya se está haciendo una idea de ello.

 

Fuente: uraniaenberlin.com/2015/05/25/el-cartel-de-holly-cia-wood-2-el-espionaje-norteamericano-se-emplea-a-fondo-en-la-meca-del-cine/

El cártel de HollyCIAwood (1): patrioterismo, propaganda de guerra y fascismo

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Hollywood ya no es lo que era, aunque tal vez nunca lo fue, puesto que la llamada edad “dorada” del celuloide en Yankilandia estuvo (y mucho) tan contaminada de propaganda imperialista como el reciente cine del Tío Sam. Acabo de ver un documental que me lo recuerda. Habla sobre la penetración de la CIA en Hollywood, algo  que ya venía, por otra parte, de antiguo aunque entonces era menos conocido y perceptible que ahora. Habría que remontarse, para hacer una analogía razonable, hasta el Código Hays de los años treinta o el Comité de Actividades Antiamericanas (en inglés, HUAC) y sus chivatos a sueldo, en los años cuarenta. Entonces, era el más mediático FBI, el del fascista Edgar Hoover -el director de los federales-, quien se encargó de propagar la “guerra sucia” en contra del Hollywood “rojo” con tal de encontrar, como fuese, “comunistas” en todas las aristas de los estudios “hollywoodienses”. Los informes de la Oficina Federal, plagados de citas de delatores, incriminaron (entre otros), a actores bien conocidos y respetados como Frederic March, Paul Muni, John Garfield o Edward G. Robinson.

La sección anticomunista del FBI se encargó de que actores, escritores, guionistas, magnates y directores ejercieran la delación por “principios” y, también, para conservar su reputación y, lógicamente, su trabajo. Según Ryan Wadle, que cita un libro de John Sbardellati (J. Edgar Hoover Goes to the Movies: The FBI and the Origins of Hollywood’s Cold War –J. Edgar Hoover va a por el cine: El FBI y los orígenes de la Guerra Fría en Hollywood):  Dos factores ayudaron a la campaña de Hoover (el entonces jefe del FBI) para erradicar la subversión en Hollywood. En primer lugar, Hoover había seleccionado personalmente a los nuevos agentes del FBI y siguió supervisando la contratación de los mismos a largo de su carrera, lo que significaba que el FBI y sus integrantes debían reflejar la cosmovisión patriotera y paranoica de Hoover. En segundo lugar, Hoover comenzó a investigar a sospechosos de “subversión comunista” en Hollywood sin notificarlo a sus superiores en el Departamento de Justicia. La combinación de estos dos factores permitieron a Hoover llevar a cabo una vigilancia sin precedentes  en la industria estadounidense del entretenimiento.

El cine social, y no la delirante y fantasmágorica “sovietización de EEUU a través de Hollywood”, que tanto pregonaba la ultraderecha norteamericana, empezaba a resultar “peligroso” para el sistema de “valores” estadounidense. Resultaba demasiado antiamericano y subversivo el retratar la “problemática social estadounidense”. La penetración comunista en Hollywood no fue tal, sino que la verdadera invasión en territorio americano fue la presencia de miles de criminales de guerra nazis que, terminada la II Guerra mundial, entraron a formar parte de la CIA y el complejo militar-industrial.

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Precisamente, el gran mérito del cine clásico, o una determinada época del mismo (años 30-40), es que jugó de forma certera con elementos que dejaban muy al desnudo las miserias de la sociedad norteamericana, la corrupción de sus instituciones, el salvajismo de su sistema carcelario y las mil y un caracterizaciones de personajes maleantes, malencarados, perdedores y “femmes fatales” en el brillante, oscuro y siempre vivificante cine “noir”, primero muy abiertamente (años treinta) y luego más sostenidamente (años venideros). Pero lo cierto es que por cada película con sabor a derrota del “american way of life” aparecían como setas glorificaciones imperiales a cargo de John Ford y otros tipos que cantaban las “gestas” del “buen americano medio”, aunque fuese a costa de triturar indígenas en serie y elevar a la categoría de héroes a forajidos (Murieron con las botas puestas), o bien vendernos cuentos de navidad con aroma a gazmoñería ultraconservadora (Qué bello es Vivir). Las comedias (sobre todo, las musicales) también sirvieron a este fin. Había que proyectar, en lo posible, un modelo de sociedad basada en el capitalismo y en unas instituciones “intachables” donde la ley y el orden, la familia y la propiedad privada estuvieran por encima de cualquier otra contingencia, además de incluir tics ideológicos tan habituales como “este es un país libre”. Criticar a los ricos o retratar la miseria social eran cosas del bolchevismo que no se podían tolerar.

La Segunda Guerra mundial fue uno de los detonantes del cine propagandístico americano. Hitler era la amenaza y luego llegó Japón con Pearl Harbor. Pero la exacerbación panfletaria vino, precisamente, tras el fin de la guerra contra el nazismo. Empezaba la cacería contra el “comunista” (real o inventado) en Hollywood y fueron cayendo víctimas (unas cruentas, como John Garfield, quien afirmó -debido probablemente a las presiones- que él jamás fue comunista -su mujer, Roberta Seidman, si lo era- pero no delató a los que sí conocía que formaban parte del “ala comunista” de Hollywood, por lo que fue perseguido hasta la muerte) otras llevadas al ostracismo (Hanns Eisler, al igual que Bertolt Brecht, ambos exiliados en la RDA, Charlie Chaplin, refugiado en Europa, Herbert Biberman etc). Entre medias un grupo de “notables” del cine (Humphrey Bogart, su mujer Lauren Bacall, Henry Fonda, Paul Henreid, Edward G. Robinson, Gene Kelly, Myrna Loy, William Wyler, etc) intentaron dar la cara por los “acusados”, oficialmente, Diez de Hollywood, pero, finalmente, salieron echando pestes de ellos ante lo que podría caerles encima, hoz y martillo incluidos, no sea que se quedaran fuera del circuito y fueran privados de sus piscinas –Orson Welles, dixit-.

El cine de izquierdas fue abortado por el FBI y el Comité macarthista y más de 300 autores (cineastas, músicos, escritores o actores) fueron vetados, por la extrema derecha anticomunista, para trabajar en la industria del cine. Al mencionado John Garfield le acosaron sin tregua, después de haber descartado al cómico Danny Kaye y a Edward G. Robinson, otros sospechosos de simpatizar con Pepe Stalin. Lo del “descarte” lo contó la propia hija de Garfield, quien manifestó que un representante del HUAC pidió la cabeza de uno de los tres actores mencionados a los jefes de los estudios de Hollywood, para “aislarle” convenientemente. Lo consiguieron llevando, de forma indirecta, “al otro barrio”, al gran John Garfield.

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Este “toque de atención” al “rojerío” americano certificó la defunción del cine independiente y de contenido “social” en EEUU, que volvería tímidamente a asomar a mediados o finales de los años sesenta pero siempre haciéndolo de forma marginal en comparación con los proyectos cinematográficos que ya estaban siendo financiados y asesorados por la CIA y el Pentágono, los que real y mayoritariamente llegaban al espectador del Tío Sam. Las comedias musicales o las obras de contenido “bíblico” también eran otra forma de propaganda (de calidad en algunos casos, Sinué el Egipcio, Ben-Hur) y proliferaron junto a varias patochadas anticomunistas en los años cincuenta, para extenderse hasta el final mismo de la guerra fría. Entre un pacifismo bien visto (Senderos de Gloria), arriesgados alegatos antirracistas (No Way Out, 1950, Joseph Mankiewicz) o parodias de humor (Teléfono Rojo, volamos a Moscú) bien toleradas, se encontraban alegorías belicistas como Boinas Verdes (John Wayne) en los años sesenta e incluso la entronizada Apocalypse Now (del megalómano Coppola) en los setenta o buenrollistas (engañosas) como el Platoon de Oliver Stone en los ochenta. Todas no dejaban de mostrar al espectador que EEUU mandaba y ordenaba, militarmente, en el mundo, aunque las dos últimas no incurrieran en el estrépito  grotesco de engendros fascistas como Amanecer Rojo (John Milius), El Sargento de Hierro (Clint Eastwood), Desaparecido en Combate (Chuck Norris), Delta Force (Lee Marvin) o la infecta saga Rambo.

No debemos olvidarnos, tampoco, de subproductos de variado pelaje de los años setenta y ochenta donde ya se empezaba a demonizar a los árabes masivamente y a vanagloriar a Israel, retratando a los musulmanes como despiadados villanos en producciones que versaban sobre secuestros y ataques terroristas de falsa bandera. Películas como Domingo Sangriento, Entebbe o los pestiños judío-sionistas de turno, algunos de ellos patrocinados por un dúo muy prolífico en aquellos años (Menahem Golan-Yoram Globus) son algunos de esos ejemplos, mientras que las películas sobre catástrofes (el serial “setentero” de los aeropuertos, pirañas, tiburones y terremotos) tenían un efecto menos perceptible pero muy parecido a la casquería anticomunista de turno: se trataba de inocular el miedo al ciudadano norteamericano desde una vertiente ideológica camuflada de “entretenimiento”.

Y es que Hollywood, en toda su historia, no ha hecho otra cosa que, por una parte, plasmar en el cine (y luego en TV) las “buenas y necesarias” políticas estadounidenses en el exterior (demonizando hasta lo grotesco a sus enemigos) y, por la otra, promover su cosmovisión interior del “american way of life” para consumo propio pero también, cómo no, a través de sus mecanismos neocolonizadores, con la idea de expandirlo fuera del territorio norteamericano. Lo demás es creer en la inocencia infantil de una industria que, mayoritariamente, ha estado y está destinada a vender ideología y a respaldar el sistema que representa. Con estos presupuestos, la CIA, como afirma la escritora Tricia Jenkins, entró en Hollywood, entre otras cosas, para influenciar al público extranjero.

 

Fuente: http://uraniaenberlin.com/2015/04/21/el-cartel-de-hollyciawood-1-patrioterismo-propaganda-de-guerra-y-fascismo/comment-page-1/#comment-138644

Ingenieria Social. Instituto Tavistock II.

Instituciones de Tavistock en Estados Unidos

Flow Laboratories

Obtiene contratos de los National Institutes of Health.

Merle Thomas Corporación

Obtiene contratos de la Marina estadounidense, analiza información de los satélites.

Walden Research

Realiza su trabajo en el campo del control de la contaminación.

Planning Research Corporation

Arthur D. Little, G.E. “TEMPO”, Operations Research Inc. una parte de las aproximadamente 350 empresas que dirigen la investigación y los estudios, hacen recomendaciones al gobierno. Son parte de lo que el Presidente Eisenhower llamó “un posible peligro para la política pública, que podría por sí misma quedar cautiva de una elite científico-tecnológica”.

Brookings Institution

Dedica su trabajo a lo que llama “la agenda nacional”. Escribió el programa del Presidente Hoover, el New Deal (Nuevo Trato) del President Roosevelt, el programa “Nuevas Fronteras de la Administración Kennedy (un desvío del cuál puede ser lo que costase la vida a have John F. Kennedy), y el “Gran Sociedad” del Presidente Johnson. Brookings ha estado diciendo al gobierno de Estados Unidos cómo dirigir los asuntos durante los últimos 70 años, y todavía lo hace.

Hudson Institute

Esta institución ha hecho más para modelar la forma en que los americanos reaccionan a los acontecimientos políticos y sociales, piensan, votan, y generalmente actúan, que cualquier otro, excepto quizá los Cinco Grandes. Hudson está especializado en la investigación de políticas de defensa y relaciones con Rusia. Mucho de su trabajo militar está clasificado como SECRETO (durante la guerra de Vietnam una idea fue construir un foso rodeando Saigón). Hudson puede ser clasificado con propiedad como una de las instituciones de lavado de cerebro que forman parte del Comité de los 300. Uno de sus mayores clientes es el Departamento de Defensa estadounidense, que incluye asuntos de defensa civil, seguridad nacional, política militar y control de armas.

National Training Laboratories

Una de las instituciones clave, establecida para este propósito en Estados Unidos, fue los Laboratorios de Formación Nacional. Fundados en 1947 por miembros de la red Tavistock de Estados Unidos, y originariamente con sede en un estado de Bethel, Maine, NTL tiene como propósito explícito el lavado de cerebro de los líderes del gobierno, de las instituciones educativas, y de las burocracias corporativas, según el método Tavistock, y luego “utilizar” a estos líderes para que, o bien ellos mismos dirijan sesiones de grupo Tavistock en sus organizaciones, o contraten a otros líderes de grupos con entrenamiento similar para que hagan este trabajo. El meollo de la operación del NTL gira alrededor de la particular forma de psicología degenerada de Tavistock, conocida como “dinámica de grupos”, desarrollada por el trabajador alemán de Tavistock, Kurt Lewin, que emigó a Estados Unidos en los años 30, y cuyos estudiantes fundaron NTL.

En un grupo de lavado de cerebro de Lewin, un número de individuos de distintas procedencias y personalidades, son manipulados por un “grupo líder” para formar una opinión de consenso, logrando una nueva “identidad de grupo”. La clave del proceso es la creación de un ambiente controlado, en el que en ocasiones se introduce estrés (a veces llamado disonancia) para romper la estructura de creencias individual.

Utilizando la presión de los iguales de otro grupo de miembros, el individuo es “roto”, y una nueva personalidad, con nuevos valores, emerge. La degradante experiencia causa que la persona niegue que haya tenido lugar cualquier cambio. De esta manera, se lava el cerebro a un individuo sin que la víctima sepa qué ha ocurrido.

Es el mismo método, aunque con alguna modificación menor, utilizado en los denominados “grupos de sensibilidad”, o “grupos T”, o en la más extrema contracultura de rock-drogas-sexo, “grupos de toque sensitivo”, tales como el tipo que se popularizó en los años 60 en el Instituto Esalen, montado con la ayuda de NTL.

Desde mediados de los 50 en adelante, NTL colocó a la mayoría de los líderes corporativos de la nación en programas de lavado de cerebro, mientras llevaba a cabo programas similares para el Departamento de Estado, la Marina, el Departamento de Educación, y otros sectores de la burocracia federal. No hay cálculos fiables del número de americanos que han pasado por este proceso en los últimos 40 años, ya fuera en el NTL, o en lo que es conocido como Instituto de Ciencias Comportamentales Aplicadas de NTL, situado en Rosslyn,Virginia, o su base de operaciones en la Costa Oeste, el Western Training Laboratories en Desarrollo de Grupo, o en varias de sus instituciones satélite. Lo más probable es que ronde la cifra de varios millones.

Uno de los grupos que pasó por el molino del NTL en los años 50 fue el dirigente de la Asociación de Educación Nacional, la mayor organización de maestros de Estados Unidos. Así, la perspectiva de la AEN ha sido modelada por Tavistock, a través de NTL. En 1964, el Instituto NTL se convirtió en parte directa de la AEN, con el NTL montando “sesiones de grupo” para todos sus afiliados. Con financiación del Departamento de Educación, el Instituto NTL diseñó los programas de formación de los maestros de escuelas primarias y secundarias de la nación, y tiene también la mano metida en el desarrollo del contenido de las “reformas” educativas, incluyendo la OBE.

También conocido como Instituto Internacional de Ciencias Comportamentales Aplicadas. Este instituto es un centro de lavado de cerebro en formación de estrés artificial, donde los participantes se encuentran de repente a sí mismos inmersos en defenderse contra acusaciones malintencionadas. El NTL incluye a la Asociación de Educación Nacional, el mayor grupo de enseñanza de Estados Unidos.

Aunque oficialmente censuran el “racismo”, es interesante observar que el NTL, trabajando con la AEN, emitió un documento proponiendo documentos justificativos que separarían a los niños con dificultades para el aprendizaje, de aquellos más brillantes, y la financiación sería atribuida según el número de niños con dificultades que hubieran sido separados de aquellos que progresaban a un grado normal.

La propuesta no fue admitida.

Eric Trist

Universidad de Pennsylvania, Facultad de Wharton de Finanzas & Comercio Fundada por Eric Trist, uno de los “cerebros asociativos” de Tavistock, Wharton se ha convertido en uno de los centros más importantes de Tavistock, en lo que se refiere a “investigación comportamental”. Wharton atrae clientes tales como el Departamento de Trabajo de EE.UU., que enseña cómo producir estadísticas “preparadas” en el Wharton Econometric Forecasting Associates Incorporated.

Este método fue muy solicitado hacia 1981, con muchos más millones de parados de lo que reflejaban las estadísticas de USDL. El Modelo Econométrico de Wharton es utilizado por cada una de las grandes empresas del Comité de los 300 en Estados Unidos, Europa Occidental, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Instituto de Investigación Social.

Entre sus clientes están la Fundación Ford, el Departamento de Defensa de EE.UU., el Servicio de Correos de EE.UU. y el Departamento de Justicia estadounidense. Entre sus estudios se hallan “El significado humano del cambio social”, “Jóvenes en Transición”, y “Cómo ven los americanos su salud mental”.

Instituto para el Futuro Ésta no es una típica institución de Tavistock, dado que está financiada por la Fundación Ford, sin embargo extrae sus previsiones a largo plazo de la madre de todos los tanques de pensamiento. El Instituto para el Futuro proyecta lo que cree que serán cambios que tendrán lugar en períodos de tiempo de cincuenta años. Los denominados ” PANELES DELPHI “deciden lo que es normal y lo que no, y preparan documentos de posición para “encaminar” al gobierno en la dirección correcta para descabezar a los grupos de “gente que crea desórdenes civiles”.

(Esto podría ser tanto los grupos patrióticos que piden la abolición de los impuestos graduales, o los que piden que su derecho a llevar armas no sea infringido).

Este instituto recomienda acciones tales como liberalizar las leyes del aborto, las del uso de drogas, y que los coches paguen peaje en zonas urbanas, la enseñanza del control de natalidad en escuelas públicas, que se requiera registro de armas de fuego, que se convierta la toma de drogas en una delito no criminal, legalizar la homosexualidad, pagar a los estudiantes por sus logros académicos, hacer los controles por zonas una preservativa del estado, ofrecer gratificaciones a las familias que hacen planificación familiar, y por último, aunque no menos atemorizante, una propuesta al estilo Pol Pot Cambio, de que nuevas comunidades se establezcan en áreas rurales (campos de concentración con recinto cercado).

Como puede observarse, muchos de sus objetivos ya se han realizado más que totalmente.

INSTITUTO DE ESTUDIOS DE POLICY (IPS)

Jeane Kirkpatrick

Uno de los “Tres Grandes”, el IPS, ha dado forma y reformado las políticas de Estados Unidos, tanto domésticas como exteriores, desde que fue fundado por James P. Warburg y las entidades Rothschild en Estados Unidos. Su red en América incluye a la Liga para la Democracia Industrial. Los primeros jugadores en la Liga para la Democracia Industrial incluían a Jeane Kirkpatrick, antigua Embajadora de EE.UU. en Naciones Unidas; Irwin Suall de la ADL, Eugene Rostow, negociador del control de armas; Lane Kirkland, líder de trabajo, y Albert Shanker.

En 1963 entraron como miembros del IPS Marcus Raskin y Richard Barnett, ambos graduados con alto nivel de formación en el Instituto Tavistock. Los objectivos del IPS procedían de la agenda desarrollada por el Instituto Tavistock, siendo uno de los más sobresalientes la creación de la “Nueva Izquierda”, un movimiento popular en EE.UU.

Se ha dicho que Barnett y Raskin controlaban tan variedad de elementos diversos como las Panteras Negras, Daniel Ellsberg, al miembro de la plantilla del Consejo de Seguridad Nacional, Halprin, los meteorólogos secretos, los Venceremos y al personal de la campaña del candidato George McGovern. Ningún esquema se le quedaba grade al IPS y a sus controladores para apropiarse de él y dirigirlo.

A través de sus muchos poderosos grupos de presión en Capitol Hill, el IPS utiliza implacablemente su “gran Vara” para pegar al Congreso. IPS tiene una red de presionadores, todos ellos supuestamente operando con independencia pero de hecho actuando de forma cohesiva, de manera que los Congresistas son apaleados por todos lados por grupos de presión aparentemente diferentes y variados.

De esta manera el IPS era, y sigue siendo, capaz de ejercer influencia de forma exitosa sobre los Representantes individuales y los Senadores para que voten “la tendencia, la forma en la que ls cosas están yendo”. Utilizando sus hombres puntero clave en Capitol Hill, el IPS fue capaz de crear grietas en la propia estructura de nuestro sistema legislativo y en la forma en que funciona.

El IPS llegó a ser, y a día de hoy lo sigue siendo, uno de los más prestigiosos “tanques de pensamiento” controlando las decisiones en política exterior, que nosotros, el pueblo, creemos tontamente que pertenecen a nuestros legisladores. Patrocinando el activismo militar en nuestro país, y con lazos con los revolucionarios del extranjero, fabricando victorias tales como “Los documentos del Pentágono”, acosando a la estructura corporativa, tendiendo un puente sobre el lapso de credibilidad entre los movimientos underground y el activismo político aceptable, penetrando en las organizaciones religiosas y utilizándolas para sembrar la discordia en América, tales como políticas raciales radicales disfrazadas de religión, utilizando a los medios informativos del establishment para difundir las ideas del IPS, y luego apoyándolas, el IPS ha interpretado el papel para el cual se le fundó.

INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN SANFORD

Jesse Hobson, el primer presidente del Instituto de Investigación Stanford dejó claro en una conferencia en 1952, las líneas que el instituto iba a seguir. Stanford puede ser descrito como una de las “joyas” de la corona de Tavistock en su gobierno de Estados Unidos. Fundado en 1946, inmediatamente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, fue presidido por Charles A. Anderson, con el acento puesto en la investigación del control mental y las “ciencias futuras”.

Arropado bajo el paraguas de Stanford estaba la Fundación Charles F. Kettering que desarrolló las “Imágenes cambiantes de Hombre” según las bases de la Conspiración de Acuario.

Algunos de los clientes y contratos más importantes de Stanford estaban al principio centrados alrededor de la institución de defensa, pero a medida que Stanford fue creciendo, también crecieron la diversidad de sus servicios:
•Aplicaciones de las ciencias Comportamentales a la Oficina de Dirección de Investigación de ciencia y Tecnología
•Programa de Información Secreta de Negocios SRI
•Departamento de Defensa de EE.UU. Junta Directiva de Defensa Investigación e Ingeniería
•Departamento de Defensa de EE.UU. Oficina de Investigación Aeroespacial

Entre las corporaciones que solicitan los servicios de Stanford estaban el Banco Wells Fargo, la Corporación Bechtel, Hewlett Packard, Banco de América, Corporación McDonnell Douglas, Blyth, Eastman Dillon y TRW Company. Uno de los proyectos más secretos de Stanford fue el extenso trabajo sobre armas químicas y bacteriológicas.

La Investigación de Stanford está enchufada a un mínimo de 200 “tanques de pensamiento” más pequeños que investigan en cada faceta de la vida en América. Es la red ARPA, y representa el surgimiento de probablemente el más vasto esfuerzo para controlar el ambiente de cada individuo del país. En la actualidad los ordenadores de Stanford están enlazados con 2.500 consolas hermanas que incluyen a la CIA, Bell Telephone Laboratories, el Servicio de Información del Ejército de EE.UU. , la Oficina de Inteligencia Naval, Rand, MIT, Harvard y UCLA. Stanford juega un papel principal en el hecho de que es la “biblioteca” que cataloga toda la documentación del ARPA.

“Otros organismos”…..aquí uno puede dejar volar su imaginación, tienen permiso para buscar a través de la “biblioteca” de SRI palabras clave, frases, buscar a través de fuentes y actualizar sus propios archivos maestros con los del Centro de Investigación Stanford. El Pentágono utiliza los archivos maestros del SRI ampliamente, y hay pocas dudas de que las agencias gubernamentales de EE.UU. no hagan lo mismo. Los problemas de “mando y control” del Pentágono son gestionados por Stanford.

Mientras que ostensiblemente esto se aplica sólo a armas y a soldados, no hay ninguna garantía de que la misma investigación no pueda, y no gire hacia aplicaciones civiles. Stanford es conocido por su voluntad de hacer cualquier cosa para cualquiera.

INSTITUTO DE TECNOLOGÍA DE MASSACHUSETTS (MIT)

ESCUELA DE MANAGEMENT ALFRED P. SLOAN

Generalmente no se reconoce que este gran instituto forme parte de Tavistock EE.UU. Muchas personas lo contemplan como siendo una Institución puramente americana, pero eso está lejos de ser verdad. El MIT- Alfred Sloan puede dividirse a groso modo en los grupos siguientes:
•Contemporary Technology Industrial Relations
•NASA-ERC Computer Research Laboratories
•Office of Naval Research Group
•Psychology Systems Dynamics

Algunos de los clientes del MIT son:
•Asociación de Dirección Americana
•GTE
•Instituto de Análisis para la Defensa
•NASA
•Academia Nacional de Ciencias
•Consejo Nacional de Iglesias
•Sylvania
•TRW
•Ejército de EE.UU.
•U.S. Departamente de Estado de EE.UU.
•Marina de EE.UU.
•Hacienda de EE.UU.
•Compañía Volkswagen

CORPORACIÓN DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO RAND

Sin lugar a dudas, RAND es el tanque de pensamiento más agradecido del Instituto Tavistock y ciertamente el vehículo más prestigioso de RIIA para el control de las políticas de Estados Unidos a todos los niveles. Las políticas específicas de RAND que han llegado a ser operativas incluyen nuestro programa de ICBM, los análisis fundamentales para la política exterior de Estados Unidos, la instigación de los programas espaciales, las políticas nucleares de EE.UU., los análisis corporativos, centenares de proyectos para los militares, la Central Intelligence Agency (CIA) en relación al uso de drogas que alteran la mente como el peyote, el LSD (la operación encubierta del MK-ULTRA que duró 20 años)

Algunos de los clientes de RAND incluyen:
•American Telephone and Telegraph Company (AT&T)
•Chase Manhattan Bank
•International Business Machines (IBM)
•National Science Fundación
•Partido Republicano
•TRW
•Fuerza Aérea de EE. UU.
•Departamento de Sanidad de EE.UU.
•Departamento de Energía de EE.UU.

Literalmente son millares las empresas muy importantes, las instituciones gubernamentales y las organizaciones que utilizan los servicios de RAND. Sería imposible hacer una relación de todos ellos. Entre las especialidades de RAND se halla un grupo de estudio que predice la coordinación y dirección de una guerra termonuclear, y que trabaja luego los muchos escenarios producidos según sus hallazgos.

RAND fue acusada una vez de haber sido encargada por la Unión Soviética para negociar los términos de la rendición del gobierno de Estados Unidos, acusación que siguió su camino hacia el Senado estadounidense, donde cayó en manos del Senador Symington y consecuentemente fue víctima del desdén vertido por la prensa institucional. El lavado de cerebro sigue siendo la función principal de RAND.

Estas instituciones se hallan entre las que financian la FUNDACIÓN DE LA LEY DE UNIFORMIDAD, cuya función es asegurar que el Código Comercial de Uniformidad continúe siendo el instrumento que guíe los negocios en Estados Unidos

Daniel Estulin- El Instituto Tavistock

Mis Libros tavistock

El Instituto Tavistock
Ediciones B (1ª edición 2011)

Instituto Tavistock: organismo real situado en Essex, Inglaterra, creado para controlar el destino de todo el planeta y cambiar el paradigma de la sociedad contemporánea.

Daniel Estulin destapa ahora la existencia del Instituto Tavistock, un organismo real considerado el máximo centro mundial de control mental. Una sofisticada organización creada para controlar el destino de todo el planeta y cambiar el paradigma de la sociedad contemporánea.
En este libro revolucionario, Estulin revela los orígenes y el modus operandi del Instituto, quién está detrás del mismo, cuáles son sus objetivos y cómo nos afecta a nosotros, las víctimas, en nuestra vida cotidiana. Pero también aprenderemos a combatir sus métodos. Desde la música, pasando por la contrainsurgencia, las drogas, la televisión… A fin de cuenta, todos estamos expuestos a los oscuros mecanismos creados por un grupo de psicólogos, psiquiatras y antropólogos pagados por la oligarquía internacional que controla el mundo a fin de favorecer sus propios intereses.

Aquí puedes escuchar el programa Espacio en Blanco de Miguel Blanco con la entrevista a Daniel Estulin sobre “El Instituto Tavistock”

Página Oficial de Daniel Estulin. Autor Club Bilderberg, Conspiración Octopus, Imperio Invisible, Los señores de las sombras, Shadow Masters, Bilderberg group.

Desde la Sombra: Feminismo en España: regreso a la Inquisición

En España se vive un proceso que vulnera los derechos de su población masculina. Existe un sistema legal que permite que se detenga y se quebrante la presunción de inocencia de miles de hombres enjuiciados y/o condenados por el simple hecho de ser hombres. ¿Puede darse tal situación en el siglo XXI?

Daniel Estulin afirma que “es un problema que no puede sacarse a la luz pública, porque en España te crucifican”. ¡Bienvenidos al Renacimiento de la Inquisición!
Entrevista de Daniel Stulin al Juez Serrano que solo canta verdades, teneis que verlo, saludos!

Desde la Sombra (E51). Feminismo en España: Regreso a la inquisición

INSTITUTO TAVISTOCK, La madriguera del control mental. | Información por la Verdad
….sigue

Ingenieria Social. Instituto Tavistock I.

INSTITUTO TAVISTOCK, La madriguera del control mental.

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07/12/2011

Los que nos seguís desde el comienzo de esta aventura, posiblemente os acordareis del primer articulo que publicamos que no fue otro que “Arquitectos del Control, de Michael Tsarion”. Echadle un vistazo a este primer artículo que no os dejará indiferentes, sobre todo a las declaraciones de Cathy OBrien y su libro “Trance Formation of America” – (America en trance)

Dado que el tema del control mental da bastante que hablar, hoy os traemos por así decirlo la madriguera de este técnica, un cuartel general donde se han iniciado demasiadas atrocidades…. El instituto Tavistock. Vemos necesario estar informado sobre el control mental ya que es el modo que tienen las elites para tenernos embobados y que encima estemos contentos. El cambio empieza por algo tan simple como apagar la televisión para salir del letargo.

Seguiremos “escudriñando” el control mental, analizando que es MK ULTRA, etc…

Constituido en 1947, el Instituto Tavistock (30 Tabernacle Street, London EC2A 4DD) es una organización independiente sin ánimo de lucro, que busca combinar la investigación en las ciencias sociales con la práctica profesional. Se abordan problemas de construcción institucional y de diseño y cambio organizativo, en todos los sectores: gobierno, industria y comercio, salud y bienestar, educación, etc., tanto nacionales como internacionales, y los clientes van desde grandes multinacionales a pequeños grupos comunitarios.

Un área creciente ha sido el uso del enfoque de desarrollo para evaluar nuevos programas experimentales, particularmente en salud, educación y desarrollo comunitario. Esta ha producido también nuevos acontecimientos de formación a lo largo de un programa regular de conferencias de relaciones de grupo. El Instituto posee y edita la revista mensual Human Relations (publicada por Plenum Press), que ahora está ya en su 48 año, y recientemente ha lanzado (junto con Sage Publications) la nueva revista Evaluation.

Tres elementos se combinan para hacer del Instituto un elemento inusual, si no único: tiene la independencia de ser completamente autofinanciado, sin subsidios gubernamentales o de otras fuentes; su orientación hacia una acción investigadora, que la coloca entre, sino dentro, los mundos académicos y de asesoría, y su variedad de disciplinas, que incluyen antropología, economía, comportamiento organizativo, ciencia política, psicoanálisis, psicología y sociología.

La ideología de las fundaciones americanas fue creada por el Instituto Tavistockof de Relaciones Humanas de Londres. En 1921, el Duque de Bedford, Marqués de Tavistock, el 11º duque, regaló el edificio al Instituto para el estudio del efecto traumático, causado por los bombardeos, en los soldados británicos supervivientes de la Primera Guerra Mundial. Su propósito era establecer el “punto de rotura” de los hombres bajo estrés, bajo la dirección del Departamento de Guerra Psicológica del Ejército Británico, dirigido por Sir John Rawlings-Reese.

El cuartel general del Instituto Tavistock se halla en Londres. Su profeta, Sigmund Freud, se estableció en Maresfield Gardens cuando se trasladó a Inglaterra. La Princesa Bonaparte le había regalado una mansión. El trabajo pionero de Tavistock en la ciencia comportamental, siguiendo las líneas freudianas de “control” de los seres humanos, lo colocó como centro mundial de la ideología fundacional.

Su red de trabajo se extiende ahora desde la Universidad de Sussex hasta Estados Unidos, a través del Instituto de Investigación de Stanford; Esalen; el M.I.T.; el Instituto Hudson (404 Not Found la Fundación Heritage (404 Not Found el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Georgetown, donde el personal Departamento de Estado recibe formación; el Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea estadounidense, y las corporaciones Rand y Mitre.

El personal de las corporaciones deben seguir adoctrinamiento en una o más de las instituciones controladas por Tavistock. Una red de grupos secretos: la Sociedad Mont Pelerin, la Comisión Trilateral, la Fundación Ditchley, y el Club de Roma, es dirigida siguiendo las instrucciones de la red Tavistock.

El Instituto Tavistock desarolló las técnicas de lavado de cerebro masivo que fueron utilizadas por primera vez de forma experimental en los prisioneros americanos de la guerra de Corea. Sus experimentos en métodos de control de masas han sido ampliamente utilizados en el público americano, un sutil aunque vergonzoso asalto a la libertad humana, modificando el comportamiento individual a través de la psicología de tópicos.

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El Instituto Tavistock desarolló las técnicas de lavado de cerebro masivo que fueron utilizadas por primera vez de forma experimental en los prisioneros americanos de la guerra de Corea. Sus experimentos en métodos de control de masas han sido ampliamente utilizados en el público americano, un sutil aunque vergonzoso asalto a la libertad humana, modificando el comportamiento individual a través de la psicología de tópicos.

Un refugiado alemán, Kurt Lewin, se convirtió en el director de Tavistock en 1932. En 1933 llegó a Estados Unidos como “refugiado”, el primero de muchos infiltrados, y montó la Clínica Psicológica de Harvard, que originó la campaña de propaganda para cambiar al público americano contra Alemania e involucrarlo en la Segunda Guerra Mundial.

En 1938, Rossevelt ejecutó un acuerdo secreto con Churchill que en efecto cedía la soberanía de Estados Unidos a Inglaterra, porque accedía a dejar que controlaran las reglamentaciones de EE.UU. en la Ejecución de Operaciones Especiales. Para poner en práctica este acuerdo, Roosevelt envió al General Donovan a Londres para ser adoctrinado antes de montar el OSS (ahora la C.I.A.), bajo la égida de SOE-SIS. El programa completo e la OSS, así como el de la CIA siempre ha trabajado siguiendo las directrices establecidas por el Instituto Tavistock.

El Instituto Tavistock originó las incursiones de bombardeos masivos a civiles, llevados a cabo por Roosevelt y Churchill simplemente como experimento clínico de terror de masas, guardando los registros de los resultados a la par que observaban a los “conejillos de Indias” reaccionar bajo “condiciones controladas de laboratorio”.

Todas las técnicas fundacionales americanas y de Tavistock tienen un único objetivo: romper la fuerza psicológica del individuo, y dejarlo incapacitado para oponerse a los dictadores del Orden Mundial. Cualquier técnica que ayude a romper la unidad familiar, y los principios inculcados por la familia acera de la religión, el honor, el patriotismo y el comportamiento sexual, es utilizada por los científicos de Tavistock como arma de control de masas.

Los métodos de la psicoterapia freudiana inducen enfermedad mental permanente en aquellos que siguen este tratamiento, al desestabilizar su carácter. La víctima es luego aconsejada para que “estableza nuevos rituales de interacción personal”, es decir, que se permita breves encuentros sexuales que realmente dejan a los participantes a la deriva, sin relaciones persoales estables en sus vidas, destruyendo su habilidad para establecer o mantener una familia. El Instituto Tavistock ha desarrollado tal poder en Estados Unidos que nadie llega a sobresalir en ningún campo sin haber sido formado en ciencia comportamental en Tavistock o en alguna de sus filiales.

Henry Kissinger, cuya meteórica escalada al poder hubiera sido5 de otra manera inexplicable, era un refugiado alemán, y estudiante de Sir John Rawlings-Reese en SHAEF. El Dr. Peter Bourne, psicólogo del Instituto Tavistock, seleccionó a Jimmy Carter para Presidente de Estados Unidos únicamente porque Carter había realizado un programa intensivo de lavado de cerebro, dirigido por el Almirante Hyman Rickover en Annapolis.

El “experimento” en integración racial obligatoria fue organizado por Ronald Lippert, de la OSS, del American Jewish Congress, y director de formación infantil en la Comisión de Relaciones Comunitarias. El programa estaba diseñado para romper el sentido de individualidad de conocimiento personal en su identidady herencia racial. A través del Instituto de Investigación de Stanford, Tavistock controla la Asociación de Educación Nacional. El Instituto de Investigación Social, en el Laboratorio de Formación Nacional lava el cerebro de los más destacados ejecutivos en los negocios y en el gobierno.

Tal es el poder de Tavistock que nuestro programa espacial al completo sufrió recortes económicos durante nueve años para que los soviéticos pudieran atraparlo. Este hiato fue solicitado en un artículo escrito por el Dr. Anatol Rapaport, y fue rápidamente autorizado por el gobierno, ante la total complejidad de todo el personal relacionado con la NASA. Otra relevante operación de Tavistock es la Facultad Wharton de Finanzas, en la Universidad de Pennsylvania. Un único denominador común identifica la estrategia común de Tavistock: el uso de drogas.

El infame programa de la CIA, MK Ultra, en el que se administró LSD a confiados funcionarios de la CIA, estudiando sus reacciones como si fueran “ratas de laboratorio”, produjo varias muertes.

El gobierno estadounidense tuvo que pagar millones en perjuicios a las familias de las víctimas, pero los culpables nunca fueron procesados. El programa se originó cuando una firma farmacológica suiza, Sandoz AG, propiedad de S.G. Warburg Co. de Londres, desarrolló el Ácido Lisérgico (LSD). El consejero de Roosevelt, James Paul Warburg, hijo de Paul Warburg que escribió el Acta de la Reserva Federal, y sobrino de Max Warburg, que financió a Hitler, montaron el Instituto de Estudios de Normas (Freedom House: A CFR Front) para promocionar la droga.

El resultado fue la “contra cultura” del LSD en los años 60, la “revolución de los estudiantes”, financiada con 25 millones de dólares por la CIA.

Parte del MK Ultra era la Fundación de Ecología Humana (Human Ecology Fund); la CIA también pagó al Dr. Herbert Kelman, de Harvard, para que llevase a cabo posteriores experimentos de control mental. En los 50, la CIA financió amplios experimentos con LSD en Canadá.

MK Ultra era la Fundación de Ecología Humana (Human Ecology Fund); la CIA también pagó al Dr. Herbert Kelman, de Harvard, para que llevase a cabo posteriores experimentos de control mental. En los 50, la CIA financió amplios experimentos con LSD en Canadá.

El Dr. Ewen Cameron presidente de la Asociación de Psicología Canadiense y director del Hospital Royal Victorian, de Montreal, recibió generosos pagos de la CIA para administrar a 53 pacientes grandes dosis de LSD, y registrar sus reacciones; los pacientes fueron mantenidos dormidos por drogas durante semanas, y luego se les aplicaron tratamientos de electrochoques.

Una de las víctimas, la esposa de un miembro del Parlamento Canadiense, demandó a las empresas estadounidenses que proporcionaron la droga a la CIA. Todos los archivos del programa de pruebas con drogas de la CIA fueron destruidos por orden del director del MK Ultra. Dado que todos los esfuerzos del Instituto Tavistock se hallan dirigidos a producir un colapso cíclico, el efecto de los programas de la CIA es trágicamente evidente.

R. Emmett Tyrell Jr., en un escrito en el Washington Post de fecha 20 de agosto de 1984, cita las “magras consecuencias de los radicales de los años 60 en SDS ” como resultado “del creciente índice de ilegitimidad, anarquía domesticada, drogadicción, bienestar, VD y enfermedad mental”.

Éste es el legado de los Warburg y de la CIA. Su principal organismo, el Instituto de Estudios de Normas, fue fundado por James Paul Warburg; su co-fundador fue Marcus Raskin, protegido de McGeorge Bundy, presidente de la Fundación Ford. Bundy nombró a Raskin para el cargo de representante personal del Presidente Kennedy en el Consejo de Seguridad Nacional, y en 1963 fundó la Sociedad de Estudiantes para la Democracia, a través de la que la CIA dirigía la cultura de la droga.

En la actualidad, el Instituto Tavistock maneja una red de fundaciones de 6 billones de dólares anuales en Estados Unidos, y todas ellas se fundaron con dinero de los contribuyentes. Las diez mayores instituciones están bajo control directo, con 400 filiales, y otros 2.000 grupos de estudio y centros de pensamiento que originan muchos tipos de programas para incrementar el control del Orden Mundial sobre el pueblo americano. El Instituto de Investigación de Stanford, adjunto a la Institución Hoover, maneja anualmente 150 millones de dólares, y tiene 3.300 empleados. Lleva a cabo un programa de vigilancia para Bechtel, Kaiser y otras 400 empresas, y vastas operaciones de inteligencia para la CIA.

Es la mayor institución de la Costa Oeste promoviendo el control mental y las ciencias comportamentales.

Una de los organismos clave para conducir las instrucciones secretar de Tavistock es la Fundación Ditchley, fundada en 1957. La rama americana de la Fundación Ditchley es dirigida por Cyrus Vance, antiguo Secretario de Estado, y director de la Fundación Rockefeller, y Winston Lord, presidente del Consejo de Relaciones Extranjeras.

Una de las principales pero menos conocidas obras de la Fundación Rockefeller han sido sus técnicas de control del mundo agrícola. Su director Kenneth Warnimont, montó los programas agrícolas controlados por Rockefeller en Méjico y Latinoamérica. El granjero independientes es una gran amenaza para el Orden Mundial, porque produce por sí mismo y porque su producción puede convertirse en capital, lo que le proporciona independencia. En la Rusia soviética, los bolcheviques que creían haber alcanzado el control total sobre la gente; se quedaron consternados al ver sus planes amenazados por la obstinada independencia de los pequeños granjeros, los gulaks.

Stalin ordenó al OGPU que incautara toda la comida y los animales de los gulaks, y que les dejasen morir de hambre., del 25 febrero de 1935, llevaba como titular: SEIS MILLONES PERECEN POR HAMBRE CON LOS SOVIETS; Las cosechas de los campesinos han sido incautadas, ellos y sus animales morirán de hambre. Para desviar la atención de esta atrocidad, se alegó posteriormente que los alemanes, y no los soviéticos, habían matado a seis millones de personas, el número citado por el titular del Chicago American, por un publicista de Chicago.

El partido comunista, el partido de los campesinos y obreros, exterminó a los campesinos y esclavizó a los obreros. Muchos regímenes totalitarios se han encontrado con que los pequeños granjeros son su mayor obstáculo. El reino del terror francés fue dirigido, no contra los aristócratas, muchos de los cuales simpatizaban con él, sino contra los pequeños granjeros que rehusaban entregar su grano a los tribunales revolucionarios a cambio de nombramientos inútiles. En Estados Unidos, las fundaciones están actualmente ocupadas en el mismo tipo de guerra de exterminación contra los granjeros americanos.

La fórmula tradicional de tierra y trabajo para el granjero ha sido alterada debido a la necesidad del granjero de comprar poder, de comprar las mercancías industriales que requieren para sus labores agrícolas. A causa de esta necesidad de capital, el granjero es especialmente vulnerable a la manipulación de los índices de interés del Orden Mundial, que le lleva a la bancarrota.. Tal como en la Unión Soviética a principios de los años 30, cuando Stalin ordenó a los kulaks que renunciasen a sus pequeñas parcelas de terreno para vivir y trabajar en granjas colectivas, los pequeños granjeros americanos se enfrentan al mismo tipo de exterminio, siendo obligados a renunciar a su pequeña parcela de tierra para alquilar su fuerza de trabajo para los grandes trusts agrícolas.

La Institución Brookings y otras fundaciones originaron los programas monetarios llevados a cabo por el Sistema de la Reserva Federal para destruir al granjero americano, una repetición de la tragedia soviética en Rusia, con la condición de que se permitirá sobrevivir al granjero si se convierte en esclavo trabajador de los trusts gigantes.

Una vez que el ciudadano es consciente del verdadero papel de las fundaciones, puede comprender el elevado índice de los intereses, los elevados impuestos, la destrucción de la familia, la degradación de las iglesias en forums de revolución, la subversión de las universidades en pozos negros de drogadicción de la CIA, y los pasillos gubernamentales en cloacas de espionaje e intriga internacional. El ciudadano americano puede ahora comprender por qué cada agente del gobierno federal está en su contra; los organismos de siglas, como el FBI, IRS, CIA y BATF deben hacer la guerra al ciudadano para llevar a cabo los programas de las fundaciones.

Las fundaciones están en violación directa de sus estatutos, que les comprometen a llevar a cabo trabajo “caritativo”, porque no otorgan subvenciones que no formen parte de un objetivo político. La red Heritage-AEI fue acusada (y nunca ha sido desmentido), de tener por lo menos dos topos de la KGB en su plantilla. El empleo de espías profesionales como “trabajadores” benéficos, tal como hizo la misión de la Cruz Roja en Rusia en 1917, deja expuestos los siniestros objetivos políticos, económicos y sociales que el Orden Mundial necesita que realicen las fundaciones a través de sus “legados”
No es tan solo fraude de impuestos, ya que las fundaciones están exentas del pago de impuestos únicamente para realizar un trabajo benéfico, sino que es sindicalismo criminal, conspiración para cometer agravios contra los Estados Unidos de América, según la Ley Constitucional 213, Corpus Juris Secundum 16. Por primera vez, la íntima interrelación del “sindicato” de las fundaciones ha sido revelado con los nombres de sus principales miembros (Daniel Coit Gilman, que se incorporó a la Fundación Peabody y a la Fundación John Slater Fund, y llegó a ser miembro del Consejo de Educación General (en la actualidad, la Fundación Rockefeller).

Gilman, que también se incorporó al Trust Russel en 1856, llegó a ser posteriormente miembro de la Institución Carnegie, con Andrew Dickson White (del Trust Russell) y Frederic A. Delano. Delano fue también un miembro original de la Institución Brookings y de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.

Daniel Coit Gilman se incorporó a la Fundación Russell Sage con Cleveland H. Dodge del National City Bank. Estos miembros de fundaciones han estado estrechamente ligados con el Sistema de la Reserva Federal, la Junta de Industrias de Guerra de la Primera Guerra Mundial, el OSS de la Segunda Guerra Mundial, y la CIA. También han estado estrechamente relacionados con la Corporación Internacional Americana, formada para instigar la revolución bolchevique en Rusia. Delano, tío de Franklin Delano Roosevelt, se hallaba en el Consejo de Gobernadores original del Sistema de la Reserva Federal de 1914. Su cuñado fundó la influyente firma de abogados de Washington: Covington y Burlin

Los Delano y otras familias influyentes del Orden Mundial tienen una genealogía que desciende directamente de Guillermo de Orange y del régimen que otorgó la carta del Banco de Inglaterra (…).